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notas de viaje – parte dos

Alégrate, aún no es el día final. No me iré por mucho tiempo. Déjate llevar, seré tu paracaídas. Puedo ver el infinito desde cualquier ventana si me lo propongo. Puedo verlo cuando camino a ningún lado y justo hacia vos por calles que si pudieran no tendrían nombre. Puedo ser yo mismo entre las gotas de lluvia que de a poco pierden el vértigo y cualquier tipo de vergüenza mientras puedo vivir sin ellas. Las personas se esconden bajo los aleros de los puestos de diarios como si supieran que este chaparrón va a terminar pronto, tan pretenciosas a veces las personas creyendo que pueden tener alguna idea del futuro. No importa qué forma tengan las nubes, si así lo quisiera la lluvia podría durar una eternidad. Pero nunca digas para siempre si no estás dispuesto a intentarlo. Quizás sea que no me gusta usar paraguas, quizás es la falta de costumbre o quizás sólo me gusta sentir cómo el agua encuentra su camino a través de los pliegues de la ropa y espera el momento justo para robar toda mi temperatura corporal en caso de que no haya un beso para mí en esos labios.

Si no consigues respuestas, haz mejores preguntas.

Azules profundos y otras canciones que alegraban a mis pies en la esquina de Mario Bravo y Córdoba. La panadería con sus siempre prendidas luces que no saben qué decir durante toda la noche, los autos y el ejército de taxis que vigila impecablemente las calles de la ciudad mientras algunos esperamos colectivos que no pasan y escuchamos veranos californianos en forma de canciones que sin piano sólo serían otra melodía en otros oídos. Parte del juego siempre es el factor sorpresa, un brazo intentando ahorcarme pero haciéndolo mal (así no se mata a una persona) y la orden innecesariamente grosera de que entregara mi reproductor de audio. Nunca tengo mis anteojos puestos, ni de noche ni de día, en ningún lado que alguien pueda verme, pero justo esa noche los tenía puestos. Se cayeron al piso cuando retrocedí unos pasos y hacia el medio de la calle, dejando que se levantara mi remera sobre mi cabeza. Cuando me recompuse estaba obstaculizando el tránsito en la calle, un taxi esperaba con tranquilidad a que me corriera y atrás estaba afortunadamente, muy afortunadamente, el colectivo que nunca pasa que yo me iba a tomar en primer lugar. Mis anteojos arruinados hace ya mucho tiempo en el piso y uno de los tres chicos que se agachó a tomarlos. “Se te cayeron los anteojos” – dijo el señor obviedad. “Dámelos” – sin mucho de amenazador en mi voz dije. “Dame el MP3 y te los doy” – respondió y sin un instante de duda le dije que los tirara, ni que pudieran romperse o rayarse más de lo que ya estaban. No pensaba correrme del medio de la calle, como resultado de mi lógica retorcida estaba seguro de que como mucho iba a conseguir que se bajara algún conductor a pegarme y en ese caso hasta podría pegarle también al imbécil que quería robarme pero se preocupaba por los cristales de mis anteojos. Mientras no dejara que pasaran los autos nada me iba a suceder. “Bueno, te los doy” – creo que dijo mientras repetía que los tirara, me los acercó tan poco como fue posible, los tomé y me subí al colectivo. Al menos esta vez no le dije a nadie que me disparara.

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mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

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el espacio entremedio

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G D F G C F C

yo sé tocar la guitarra.

me traigo un poco de mi hermano cuando toco esta canción.

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una vuelta antes del final

porque de hecho
a veces es la hiper exageración de una situación vuelta
y revuelta
con incertidumbre y caras de persona con signos de pregunta

pero cuando vivir sólo se trata de cosas mucho más simples
como levantar la cabeza dejar que entre el aire
llene los pulmones
salga
y repetir el procedimiento cuantas veces haga falta hasta que eventualmente
nos cansemos de hacerlo y no lo hagamos más.

en el medio, además de esa importante parte de respirar, para vivir pueden hacerse varias cosas más.

por ejemplo, de tener oportunidad pueden usarse auriculares o parlantes, altavoces o girasoles para escuchar música y moverse cuando uno está solo por la casa escuchando esas músicas que no importa si están de moda, o en la televisión o en la cabeza de esa chica que viste en el colectivo la semana pasada.

después si se tiene suerte puede empezar a sentirse ganas de moverse ridículamente al ritmo de canciones como ‘everyone’s rooting for you’, con ese sonido de jazz de salón.
o quizás escuchando esas canciones que escucho desde hace quizás demasiado tiempo ya.

pero de la misma manera, es sólo estar tranquilo.

¿acaso nunca tuvieron la sensación de escuchar demasiado silencio?

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+ sondre lerche – everyone’s rooting for you

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mirame (todo lo que soy es yo)

dos minutos de silencio

y dos minutos con algo de sentimiento

pero tenemos el lago y vamos a tener el sol

sólo hace falta encontrar ese mapa que venía con el desayuno

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+ look at me – sum 41

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cerrando la puerta y dejándome afuera

tengo ganas de empezar a compartir anécdotas que me privé de contar en el pasado.

así conocí a mi ex novia nurit.

28 de febrero de 2007, san carlos de bariloche

mis estudios? bien, estoy estudiando cómo hacer para poder saltar en un solo pie pero sin tocar el suelo.

no

bien… no estudié más que fisica, soy un cabeza de poste.

es más

tendría que estudiar ya mismo.. pero por alguna razón cuando tengo que no poder contar con una vida interpersonal interesante, me pasan las mejores cosas

yo duermo hasta las 2 pm casi todos los dias, y a veces más

lo que pasa es que me acuesto entre 5 y 7 am todos los días

bendito sea don john internet que inventó esto tan genial!

jajaja

no, mentira

hace dos semanas decidí no conectarme más al msn, en absoluto

pero duré una semana, y ahora me conecto pero no más de dos horas por día (al msn, porque en realidad estoy mucho conectado, pero no ahí)

yo ayer comí un epa después de cenar

bueno.

tequila tequila…

ayer salí!

y hace una semana, el viernes pasado también ;)

bueno… antes de que empiece a explayarme en lo de ayer… te cuento una historia paralela: lucia me dijo que tomaramos tequila… y yo después estaba con una chica (mi nueva novia… ahora te cuento)

no tomé tequila al final. no sé tomar tequila. la única vez que tomé, me bajé un 1/4 de botella de un trago y vomité en 10 minutos, no llegue ni a alcoholizarme… fue en una crisis nerviosa resultante de haberle borrado todo el trabajo de 6 meses a mi mamá en la computadora, pero como soy un hacker pude recuperarlo en solo 3 días seguidos sin apagar la computadora ni dormir, recuperando archivos de un disco formateado (formatear es borrar por completo todo lo que tiene un disco)

mirá, si vas a un bar vas a encontrar gente que te de tequila y gente que te diga que mañana es el apocalipsis y gente que te diga que todo va a estar bien.

hace dos días en mi fotogol (si, fotogoooooool!!! de valen) me posteó una identidad anónima bajo el nombre de xxx (cuando busqué su nombre en google solo me aparecían mujeres desnudas!!)

más precisamente en esta foto:

http://ubbiar.fotolog.com/valenzine/12223553

y yo lo primero que pensé fue que era un chabón de veintitantos años con una panza gigante comiendo pizza y haciéndome una joda

entonces me tomé todo con tranquilidad

y le respondía (ahora borre esas respuestas), y me sentía un iluso al responderle porque pensaba en esa posibilidad de que “ella” o lo que fuera no existiera después de todo

ya vas a leer los mensajes que dejaba… pero bueno

en un momento le dije: “si es verdad todo lo que decís entonces no lo pienses. las oportunidades no existen, es uno el que tiene que hacerlas y decidir si las toma o no”

y ahí quedó…

ayer a las 5 pm me escribió diciéndome que quería conocerme y que quizás la persona que ella había buscado era yo pero que a veces las personas no se animan a decir lo que sienten por otros.
me dijo que se subía al colectivo a la mañana y me veía y yo le despertaba curiosidad.
me dijo que sentía que yo era esa persona que ella necesitaba y me dijo que le parecía raro sentir algo por alguien que no conoce.
me dijo que no me vio más hasta que me vio en un fotolog y sonrió.
me dijo que lo más probable era que no se animara a hablarme por ser muy tímida

ok

entonces bueno, o era una chica de verdad, o era ese gordo de mierda comiendo pizza que se habia inventado una personalidad

y resultó ser una chica muy bonita que cuando entré a nexus me agarró del cuello y me dijo “hola, yo soy nuri”

y me senté

y hablamos

y fuimos afuera

y nos sentamos y tenía frio y la abracé

y no tuvimos que hablar mucho más

y nos dimos un beso

y ella era mi novia

estuvimos abrazados el resto de la noche

en nexus
en la ypf

en un auto

hasta las 7 cuando fuimos a su casa y me tomé el colectivo

ese día a las 7 pm fuimos a la playa

y es muy raro para mi sentir la normalidad

es decir

caminar de la mano con alguien no es mi dieta de todos los días

que a alguien le pueda hablar sin que sean unos y ceros

y hoy no creo que la vea

pero mañana si

mentira

tampoco sé

pero tengo que hacer 7 km para verla y no 700 km

no puedo creer que al menos por un rato tengo un pedazo de normalidad

(originalmente este era un email para una amiga donde le contaba todo).

si alguno se pregunta cómo terminó esta historia lo resumo:

duró una semana porque a ella le pasaban cosas con su ex-novio o ex-amor o lo que fuera y no se sentía bien estando conmigo.

lo de siempre.

si realmente les interesa pueden revisar lo que fue mi febrero y entender más.

 

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si solo yo tomo

un poco de tiempo

para sacudir todo esto

lean el artículo que encontré

excelente

y de mí

algo va a quedar

algo

.-

Continuar leyendo ‘si solo yo tomo’

con la última mentira

el lugar donde solía vivir
me hacía sentir un turista
no podía coexistir con la fría desconfianza
cuando la última mentira empezaba a filtrarse
parecía el momento perfecto para dar un paso al futuro

[ Lillian - (+44) ]

odio no ser lo que querés
nunca serlo ni llegar un poco cerca de eso

es como saltar para llegar al cielo,
sigo saltando y sé que nunca lo voy a tocar.

son un millón de metáforas con olor a viejo
es no poder decirte cuanto te quiero
porque siento que te da asco a vos escucharlo

es ser patético en cada oportunidad
es no salir de la caja de cartón en la que me obligaron
y me obligo a vivir

es la canción que me hizo escuchar
es la historia que intento reescribir en cada momento de tranquilidad

es la voz que no me sale cuando te quiero cantar
es lo desagradable de saber que estoy vivo
y coleando

es patear los días y empujar la responsabilidad
es llenar los renglones digitales por vos
y corazones

es hacer un sticker gigante
o dos

es pintura roja y un micrófono apagado

es todo eso
y sos vos

pero más que nada soy yo

y es esta metáfora que me gusta

o la de más allá

.- ~ v