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necesito nuevas camisas (creo que me quedan bien)

escrito entre el 1 y el 17 de enero de 2009

a book that ends with no last page.

decía esa frase medio dormido en alguna reciente conversación telefónica de medianoche sin saber realmente por qué la mencionaba. creo que esa es la sensación del fin del año que acaba de terminar. este año no quiero volver sobre el camino que recorrí y sacar conclusiones. no quiero necesariamente el ritual de darle un cierre a un año que quizás no termine de cerrar en mucho tiempo.

un principio de año sin una sonrisa, un verano que por segunda vez no pudo existir.
mis brazos sin sol durante tantos meses.
retorcidos planes desparramados como secretos y rumores.
mi campaña por recuperar algo de privacidad. algunas cosas mejor no saberlas
o hacerlas saber.

las histerias, la falta de interés, las ilusiones que me dediqué a tejer,
las promesas que hice sabiendo que no iba a estar para cumplirlas.
el miedo al miedo y las canciones. el coqueteo con la depresión.
los ridículos gritos desesperados por atención.
hola frustración, mi nombre es. Continuar leyendo ‘necesito nuevas camisas (creo que me quedan bien)’

notas de viaje – parte uno

escribí estas notas en mi computadora cuando viajaba de buenos aires a bariloche ayer a la noche

No creo que realmente me haya sorprendido ver ese auto tan lujoso, si bien un poco pasado de moda, al costado de la ruta. La chica tenía un par de perros atados con sus correas y sólo estaba entre los espaciados árboles que manchaban de cualquier manera con sombra lo verde del pasto al costado de la ruta.

Ricardo Arjona canta; me causó quizás cierta ternura cómo sonrió al final de una canción. A pesar de la sensación de desagrado que supongo es general con respecto a él y su trabajo, no me importa mucho al momento de ser simpatizado por una sonrisa.

No escribí una carta que esta mañana dije haber escrito, quizás estaba demasiado seguro de haberla escrito en mi mente mientras hablaba con vos por teléfono, mientras te escuchaba dormirte, cuando te perdías y tratabas de perderte en vos misma, cuando tu corazón podría haber dejado de latir.

No creo que tenga mucho que ver con el hecho de que no tuve mi guitarra por dos semanas pero fueron dos semanas bastante particulares. No tengo ganas de indagar realmente en el asunto.

Me gusta mucho sonreírle a la gente, empecé a desarrollar hace ya una moderada cantidad de tiempo una especie de noción con respecto a mi sonrisa. Llegué a sentir que una sonrisa puede ser superpoderosa. Me pongo a prueba y aunque no sé si realmente puedo medir muchas consecuencias (por el motivo que sea), sigo regalándole la expresión facial a las personas que me cruzo. Sea el momento que sea, trato de terminar o continuar las conversaciones sonriendo, me ayuda a disimular lo torpe que puedo ser a veces para decir algunas cosas. No puedo entender mucho cómo hago para arreglármelas para siempre tener las maneras más absurdas de decir las cosas más triviales. No voy a seguir y llegar al extremo de decir que me cuesta hablar y hacer un circo de eso, se me da bastante bien con la dialéctica, pero me parece que tengo una manera particular de intentar decir las cosas.

La manera más rápida de llegar a un lugar es tener una buena manera de distraerse cuando llegamos. Anoche esperé unos minutos, no fueron muchos pero al fin hacía frío en Buenos Aires y pude usar un abrigo dejando que escapara el cuello de la camisa. Es tan hermosa cuando está en pijama. Como si de pronto hubiera tenido alguna especie de delirio fuera de los libros de psicología y personificara a un disco rayado, le repetía que se veía tan linda. Intenté abrazarla por detrás, de a poco supongo vamos aprendiéndonos el uno al otro. De verdad se veía tan linda toda de rojo con el cuerpo mejor tallado debajo de ese pijama. Subimos y le pude dar un beso. Nos íbamos a extrañar, es decir, creo que nos vamos a extrañar. Rozando la demencia con una afirmación como la siguiente, no tengo problema en decir que estar con alguien luego del tiempo que sea, las noches de llamadas telefónicas, el silencio de biblioteca en nuestros cuartos cuando no queremos molestar y sólo nos preguntamos en dónde estará; si estará disfrutando su noche, la incomodidad de preguntarnos a nosotros mismos cuánto es que nos gusta extrañar a la otra persona y lo inexorable de la respuesta que se nos presenta cuando no podríamos estar con ninguna otra en ese momento… Todo eso sumado al brillo de sus ojos cuando cualquier destello se filtra entre su pelo; todo eso no importa una vez que llegamos. Cuando estoy ahí me sonrío y puedo creer reírme por dentro al notar cómo no me importa mucho por dónde anduve, cuánto tiempo pasó, cuanta gente se sentó al lado mío en decenas de colectivos o la ansiedad diaria que tanto me molesta cualquier día de cualquier semana cuando no alcanza con respirar para sentirla más cerca. Paralizado por las mismas palabras de la última vez, paralizado por las mismas palabras de siempre. ¿Cómo podría dejar pasar una oportunidad para decirte que te quiero? Aunque a veces lo diga tan fuerte que me olvide de pronunciarlo y sin sentido alguno esperara que pudieras deducirlo de la manera tan particular que tienen mis ojos de mirar como si nadie más en este mundo pudiera mirarte como yo; como si nadie más en este mundo pudiera ver dentro de mis ojos cuando eso sucede.

me gusta poder reconocer la influencia de ‘el guardián entre el centeno’ tan fácilmente en lo que escribo.

.-

día de verano

tomé sol y jugué con los cachorritos
luego cumplí con mi tarea del día y pinté una pared de rosa

¡soy un reality show!

mientras pintaba conecté por usb mi celular
al equipito de música que le regalamos a mi mamá hace un año
y escuché música en modo aleatorio
sin embargo, por alguna razón con el tiempo
el equipo elegía canciones, canciones siempre alegres
y de no ser así, estaba yo para manchar con mis manos rosas
y cambiar por otra de esas que me gustan a mí.

en el medio con una canción encontré una partecita
de una respuesta que intenté dar anoche luchando contra el sueño
a pesar de que un rato más tarde el sueño se fuera corriendo.

i don’t know why i don’t need a reason
when i look your eyes, my heart stops beating
and i’ve finally found something worth to put me through
and i won’t give up until i stop breathing

are you even thinking of me?
and do you even miss me half as much as i miss you?
half as much as i miss you

my only reason for believing

hoy no me peleé con nadie
mi papá hasta me felicitó por el trabajo que hice con esa pared
a pesar de que esta mañana me sugirió volver a buenos aires
ya que ‘ahí tengo 3 megas de velocidad’
y acá vivo con la cara en una pantalla
y tiene razón.

manejo el tiempo entre el trabajo y el resto
no me permito trabajar en fines de semana o feriados
o fiestas o potenciales desastres nucleares en progreso.
sin embargo, muevo mi tiempo entre el trabajo que me pagan
y el trabajo en sitios que mantengo/desarrollo por disfrute.

estos últimos suelen dar mucho más trabajo que los otros
si tuviera que valuarlos de acuerdo a horas/hombre
supongo ya me hubiera comprado varias heladeras.

al mismo tiempo, es medir entre (de alguna manera)
fallarle‘ a los usuarios de mis sitios o a mis clientes,
y estos últimos son los que pueden dejarme sin trabajo.
y por lo tanto sin dinero para comprar helados
durante este verano.

me levanté con dolor de garganta
seguramente como resultado de haber soñado
con cruzar el nahuel huapi nadando
o quizás por no gritar al encontrarme con un fantasma.

hoy fui el sr invierno por un rato
pero me gustó ser parte del verano
nuevamente.

.-

hola ma (tengo miedo)

Hola Ma, perdón por el susto que te di en la terminal, no se me ocurrió que podías asustarte tanto ni lo inoportuno de mi mensaje. No tengo miedo de este viaje ni tengo miedo de mi vuelta.

Tengo miedo del año que viene y del que venga después. Sé que hace ya un tiempo que no doy pie con bola en ningún sentido. Mi año universitario fue deliberadamente un fracaso al punto de ni siquiera poder llamárselo universitario. Con el trabajo no logré nada, sólo que me aplastaran y darme cuenta de que no cobro como corresponde. No tengo ahorros y sin embargo dedico muchísimo tiempo a trabajar. Y esos son los pilares de mi vida. No sé si quiero estudiar física ni sociología ni nada… Y la presión de que ya no tengo 17 y terminé antes el secundario, ni tengo 18 y estoy estudiando.. Tengo 19 y no hago un carajo. Y voy a tener 20. No tengo ganas de hacer nada, no me motiva nada. No me veo en ningún lado el año que viene ni en 20 años porque sé que no puedo llegar a nada. Si no logro nada ahora. Estoy harto de salir a la noche y volver cada noche peor. Me gustan mis amigos pero me hace sentir mal saber que soy complicado. Hasta me quita las ganas de conocer gente porque sé como soy. Y no me gusta como soy, pero la gente no cambia.

.-

si el trabajo lo permite

sometimes, when sailors are sailing
they think twice, about where they’re anchoring
and i think, i could make better use of my time on land
i’ll drink less ’cause lord knows i could use a warm kiss
instead of a cold goodbye
i’m writing the folks back home to tell them

“hey i’m doing alright”

yeah i’m doing just fine
and if she seems as lonely as me…
let her sink.
let her sink.
let her

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

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síndrome del primer año

igual nos veo llegando a eso

síndrome del primer año.

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grandes éxitos

me da asco entrar a mis propios sitios.

y ver.

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con lo que venimos hablando

Gabriela dice
“Aquel que se forma emprende y prosigue a todo lo largo de su carrera un trabajo sobre sí mismo, en función de la singularidad de las situaciones por las que atraviesa, y que consiste en un trabajo de desestructuración–restructuración del conocimiento de la realidad… tomar conciencia de sus fallas y deseos, concebir a partir de ello un proyecto de acción adaptado a su contexto y a sus propias posibilidades, implica indisolublemente tanto investir su práctica y formarse, como buscar las mejores alternativas de estar en forma”

(Ferry, Gilles (1999) El trayecto de la formación. Los enseñantes entre la teoría y la práctica. México. Paidós Educador.)

te mando esta frase que me gusta y tiene que ver con lo que venimos hablando, se refiere a la formación en la práctica docente pero vale para cualquier formación

Gracias Ma

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este soy yo asustado

quizás no soy tan grande
quizás no soy adulto
quizás necesito te

quizás no sé cómo hacer

quizás quisiera quedarme en casa y esperar a que alguien viniera
quizás la guitarra y la canción sin servilletas

respiro hondo
vení a salvarme.

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