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un poco atortugado por las condiciones

los golpes de la batería son como latidos, si lo ves de esa manera.
que no son goles porque te escuché decir
que más que un par de veces cada cuatro años
a vos tampoco te gusta el fútbol.

entre preguntas al cosmos
y un cosmos que esperamos que no responda
sin esquivar entre nosotros esas preguntas
que no dudamos en hacer
para respuestas que una vez pronunciadas suenan tan oxidadas
como si ya supiéramos respuestas que queríamos escuchar.

el encuentro de sensaciones
gritando como si lo sintiéramos
cuando lo sentimos.

un frío que conocíamos pero que resignificamos
con las manos en los bolsillos compartidos
como si no nos alcanzara con tener nuestros propios abrigos.

no se trata, esta vez, de corazones vacíos
en callejones oscuros y analogías con sobrado cinismo
que no vale la pena repetir.
es algo más bien alrededor de las líneas de lo coherente
de exactamente lo que necesitamos en un momento dado
y un tiempo dado, a pesar de que dios no juega a los dados.
principalmente porque dios no existe.

revisamos libros un poco pasados de moda,
pero no en nuestros recreos.
señores que un día soñaron, también,
y entre paredes de cristal decidieron llegar
al lugar que habían tratado de escribir
tantos niños entre garabatos,
decorando con sus dedos los ventanales
de aquellas cafeterías en aquellos días de frío
cuando las remeras se vuelven graciosas
y el frío no es más que un juego.

dejando un poco de lado todo lo que dicen mis dedos
cuando se quema la punta de mi índice sosteniendo una tostada
trataba de decirte, esta tarde entre definiciones que no se tomaron
la molestia de escribir
y alguno que otro poema en la forma de café con leche,
que no hay oculista que alguna vez me haya dicho realmente
lo que pasaba en mis ojos:
nunca pude verme tan bien como en los tuyos.

.-

lo que una tormenta de verano


.-

tarde del sábado

aparecieron los dos cachorritos a un par de cuadras de mi casa
uno todavía estaba ahí
y al otro quienes los encontraron decidieron llevarlo para regalar
a algún mirador.

al parecer van a quedarse con el otro ahí
a un par de cuadras de mi casa.

a la tarde vinieron a buscar los dos que quedaban
a la mañana llevaron dos a una familia que los quería.

entre cansancios y preocupaciones me acosté en el sillón
con el único que quedaba asustado sobre mi

sam estuvo toda la tarde temblando.

tener cachorritos quizás es una buena manera de ejemplificar
y entender cómo algunas cosas más vale disfrutarlas
porque quizás luego ya sea tarde.

pero me sonreí al saber que esos dos habían estado bien
y nunca les pasó nada.

.-

día de verano

tomé sol y jugué con los cachorritos
luego cumplí con mi tarea del día y pinté una pared de rosa

¡soy un reality show!

mientras pintaba conecté por usb mi celular
al equipito de música que le regalamos a mi mamá hace un año
y escuché música en modo aleatorio
sin embargo, por alguna razón con el tiempo
el equipo elegía canciones, canciones siempre alegres
y de no ser así, estaba yo para manchar con mis manos rosas
y cambiar por otra de esas que me gustan a mí.

en el medio con una canción encontré una partecita
de una respuesta que intenté dar anoche luchando contra el sueño
a pesar de que un rato más tarde el sueño se fuera corriendo.

i don’t know why i don’t need a reason
when i look your eyes, my heart stops beating
and i’ve finally found something worth to put me through
and i won’t give up until i stop breathing

are you even thinking of me?
and do you even miss me half as much as i miss you?
half as much as i miss you

my only reason for believing

hoy no me peleé con nadie
mi papá hasta me felicitó por el trabajo que hice con esa pared
a pesar de que esta mañana me sugirió volver a buenos aires
ya que ‘ahí tengo 3 megas de velocidad’
y acá vivo con la cara en una pantalla
y tiene razón.

manejo el tiempo entre el trabajo y el resto
no me permito trabajar en fines de semana o feriados
o fiestas o potenciales desastres nucleares en progreso.
sin embargo, muevo mi tiempo entre el trabajo que me pagan
y el trabajo en sitios que mantengo/desarrollo por disfrute.

estos últimos suelen dar mucho más trabajo que los otros
si tuviera que valuarlos de acuerdo a horas/hombre
supongo ya me hubiera comprado varias heladeras.

al mismo tiempo, es medir entre (de alguna manera)
fallarle‘ a los usuarios de mis sitios o a mis clientes,
y estos últimos son los que pueden dejarme sin trabajo.
y por lo tanto sin dinero para comprar helados
durante este verano.

me levanté con dolor de garganta
seguramente como resultado de haber soñado
con cruzar el nahuel huapi nadando
o quizás por no gritar al encontrarme con un fantasma.

hoy fui el sr invierno por un rato
pero me gustó ser parte del verano
nuevamente.

.-

cuando te dije que tus ojos

estaba sentado al borde del infinito, esperando que vinieras y te sentaras al lado mío para ver a las ballenas cuando escuché.
me di cuenta de que no era lluvia lo que caía, sólo era una leve interferencia diluída en la señal que iba de mi marcapasos al casco. el trópico de capricornio parecía una cereza cuando te prometí arreglar todos tus huesos rotos.

caían los granos de azúcar cuando me levanté y empecé a caminar hacia el lado de los girasoles. era un atardecer muy particular, no habías cantado todavía cuando te sorprendí colgando la ropa. sonreímos pero fue uno de esos recuerdos de postal, de los que guardábamos cuando aún era posible viajar. soltamos algunas palabras y me hiciste recordar por qué eras vos, la que hablaba del destino.

en el medio del verano me levanté para esperar que llegaran, iba a ser este el año en que todo cambiara. pero nuevamente todo cambia de la manera que no estamos observando. ¿te puedo cambiar una sonrisa por un ramo de dedos hecho entre nuestras manos?

podemos soltarnos todas las noches y dejarnos ir a pasear un rato, nada puede lastimarnos ahora viviendo con la cabeza en el cielo. el sol es un recuerdo de álbum de figuritas y las estrellas se vuelven tus primas y hermanas postizas. cuando me dijiste que el helado de vainilla era tu color preferido sólo pude intentar ponerme mi traje favorito. ese fin de semana ganamos todas las carreras en caballos de calesita.

me sentaba en el piano y te cantaba las canciones que más te gustaban. hacíamos vibrar el polvo estelar, te reías y te sentabas al lado mio. recuerdo cuando te quedaste dormida mientras recitaba en voz alta mis pensamientos más desordenados. me dijiste que no soñaste, porque yo sé que nunca te quedaste dormida.

no puedo virar mi cabeza de la imagen de esta calle, alejándose hacia el centro entre edificios y sombras que no existen, oscureciéndose a medida que el horizonte se hace más cercano, tan tenebroso como el miedo que siempre tuve a perderte. como cuando supimos que podíamos respirar en el espacio, sólo que no querían que lo hiciéramos.

nos tirábamos en el trigo tan dorado como el cielo color azufre que nos cubre desde hace tanto tiempo, podíamos ver las tormentas tan alto, lejos de nosotros, corrientes climáticas que nadie podía explicar, al menos no en el tiempo y espacio que nos tocó conocer.

las palabras finales que dijimos antes de desaparecer. nunca tuvimos tanto miedo, pero siempre encontramos el camino de vuelta a casa.

¿acaso no te gustaría verme otra vez?

.-

lo tatuaría (si no fuera tan largo)

viernes 24 de octubre, 5 am (gmt -2)

Cuando digo que nada nunca cambia es en
negación propia de la realidad, bien
sabiendo que nunca es así, siempre cambian
las cosas y tantas otras tienen la
facilidad de mantenerse iguales.

Me da miedo confiar, la incógnita está
en la razón de ese miedo.

Don’t panic debería decirme
más seguido. Confiar más en quien
me quiere.

En las vueltas de la vida y lo que
dicen mis amigos.

En no tomar a la vida con tanta
seriedad. O al menos no tanta seriedad de
esa.

Amar la vida y amar estar vivo. Hacer las
paces con mi respiración. Escuchar cómo la
depresión, es un estado de ánimo y no
un estilo de vida. Prestar más atención.

Llamar la atención de otras maneras, tener éxito.
Observar a mis amigos y qué es lo que hacen.

Recuerdos, jugar con los que me dan risa y
usarlos que para algo están.

Aferrarme a lo que puedo aferrarme.

el jueves nos quedamos hablando con ayrton hasta las 5 de la mañana acerca de años anteriores y recuerdos compartidos, de noches de green day, shaila, asphix, skate, de la playa, de nuestras preocupaciones, de cómo cuando recordamos esos momentos en los que nos preocupábamos por otras cosas lo que queda es cómo la pasábamos y no lo que nos preocupaba, acerca de la posibilidad de que en años miremos atrás y pensemos en cómo nos preocupábamos a esta edad pudiendo estar haciendo tantas cosas. me hizo dar cuenta de muchas cosas que de a poco se fueron sumando a sabidurías compartidas con otros miembros de mi familia, particularmente con mi papá con quién hablé varias horas ayer a la tarde, para en lo posible hacerme recapacitar sobre tantas cosas.

escuchamos ‘mañanas’ de shaila, que siempre tuvo más significado para él que para mí pero inevitablemente esa música me lleva a acordarme de mi mejor amigo y de viajes compartidos y toda una época marcada. desde lo azul y dentro de la nada recibí un correo que me hizo mezclar este mundo intracerebral que mantengo a base de sesiones de aspirar nafta y envenenarme con muestras gratis de pesimismo que coleccioné en los aeropuertos antes de abordar a una nueva depresión.

pero concentrarme en la respiración y en que esto no es algo impuesto. encontrar mis valores o al menos algún valor debajo de la pila de ropa sucia, y todo por haberme olvidado de cómo se usaba el lavarropas.

gracias por el agua fría que corre por la conciencia.

.-

toma la píldora roja (es tu última oportunidad)

cara de haber jugado con linux toda la tarde y escuchar the crystal method

lo que pasa es que cualquier idiotez que hagas en linux te hace sentir hacker.

.-

salsa intergaláctica (que interesante que intergaláctico sea por varias galaxias conectadas y no porque… bueno, vos me entendés. ¿querés un chicle?)

no intenté ser perfecto
si no estoy exagerando
quizás si alguna vez lo hubiera intentado
por lo terco que soy
¡quizás lo hubiera logrado!

no sé quien fue el idiota que creyo que depresivo era el nuevo sexy.
gracias, Johnny, mirá en lo que me convertiste.

las moscas cuando se mueren
¿irán a un cielo de moscas?

más allá del hecho de que no sé manejar creo que podría disfrutar
de correr carreras de camiones de helados como lo de las películas
del país vecino, norteamérica de estados unidos.

o evitar escribir cuando sé que mi cabeza sigue dando vueltas
de eso
un año más tarde
que ni siquiera tiene que ver con trescientos sesenta y cinco días.

jimmy se comió al mundo.

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dejámelo a mi (para que vuelva a cargarte con esto)

quisiera conocerte como para poder pedirte perdón
para pedirte que te acuerdes, o inventes en tu cabeza,
que pretendas que pudiste imaginar lo que yo podía ser.
lo que querías que yo fuera.

que hagas de cuenta que yo puedo existir para vos
y satisfacer todo lo que necesitabas de mí.

que yo no dije todas esas cosas que dije
y que quizás, diría de nuevo.

hacé de cuenta que pasamos todas esas tardes que querías que pasáramos
viendo los dvds de música que te ofreciste a mirar conmigo.

no puedo responder a tu pregunta
no puedo hacer más promesas
firmando como si hubiera algo al final de mi brazo.

no te pido que dejes de pensar que soy todo lo que crees que soy
porque de hecho lo soy, sólo te pido que no pienses más en mi
y desde la total oscuridad, me ayudes a pensar en esa remota posibilidad
de que todos podamos dejarme del todo atrás.

sólo quería pedirte perdón.

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mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

.-