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cuando te dije que tus ojos

estaba sentado al borde del infinito, esperando que vinieras y te sentaras al lado mío para ver a las ballenas cuando escuché.
me di cuenta de que no era lluvia lo que caía, sólo era una leve interferencia diluída en la señal que iba de mi marcapasos al casco. el trópico de capricornio parecía una cereza cuando te prometí arreglar todos tus huesos rotos.

caían los granos de azúcar cuando me levanté y empecé a caminar hacia el lado de los girasoles. era un atardecer muy particular, no habías cantado todavía cuando te sorprendí colgando la ropa. sonreímos pero fue uno de esos recuerdos de postal, de los que guardábamos cuando aún era posible viajar. soltamos algunas palabras y me hiciste recordar por qué eras vos, la que hablaba del destino.

en el medio del verano me levanté para esperar que llegaran, iba a ser este el año en que todo cambiara. pero nuevamente todo cambia de la manera que no estamos observando. ¿te puedo cambiar una sonrisa por un ramo de dedos hecho entre nuestras manos?

podemos soltarnos todas las noches y dejarnos ir a pasear un rato, nada puede lastimarnos ahora viviendo con la cabeza en el cielo. el sol es un recuerdo de álbum de figuritas y las estrellas se vuelven tus primas y hermanas postizas. cuando me dijiste que el helado de vainilla era tu color preferido sólo pude intentar ponerme mi traje favorito. ese fin de semana ganamos todas las carreras en caballos de calesita.

me sentaba en el piano y te cantaba las canciones que más te gustaban. hacíamos vibrar el polvo estelar, te reías y te sentabas al lado mio. recuerdo cuando te quedaste dormida mientras recitaba en voz alta mis pensamientos más desordenados. me dijiste que no soñaste, porque yo sé que nunca te quedaste dormida.

no puedo virar mi cabeza de la imagen de esta calle, alejándose hacia el centro entre edificios y sombras que no existen, oscureciéndose a medida que el horizonte se hace más cercano, tan tenebroso como el miedo que siempre tuve a perderte. como cuando supimos que podíamos respirar en el espacio, sólo que no querían que lo hiciéramos.

nos tirábamos en el trigo tan dorado como el cielo color azufre que nos cubre desde hace tanto tiempo, podíamos ver las tormentas tan alto, lejos de nosotros, corrientes climáticas que nadie podía explicar, al menos no en el tiempo y espacio que nos tocó conocer.

las palabras finales que dijimos antes de desaparecer. nunca tuvimos tanto miedo, pero siempre encontramos el camino de vuelta a casa.

¿acaso no te gustaría verme otra vez?

.-

(sin asunto)

02 de feb. de 2008 – 4:42 p.m.

¡Y te equivocaste!

Primero fue increíble que acabo de prender la computadora por primera
vez en el día, me acosté a las 6 y me levanté a las 3 pm.

Me dice que enviaste este mail hace 5 minutos, y eso… Me hizo sentir
que de hecho puedo estar ahí para vos.

Recién mi mamá me dijo, en tono de chiste por suerte ‘a vos quien te entiende?’

Y justamente… No sé quién me entiende. Pero por eso mismo a veces me
puedo servir de lo que asumen las otras personas de mi para decirles
’se equivocan!’

Por supuesto que no estoy acá para decirte cómo salir de todo y zaran
zaran, porque yo mismo no salí de nada, y escribo interminables
plegarias a quiensea para no sentirme solo.

Dejando todo el orgullo y alegría que me da que hayas pensado en mi
ahora y que no sepas por qué, la razón por la que lo siento, y no paso
a ver qué topics respondieron en AFD, es por la misma que me ofrecí en
un principio.

Si hay algo que es odioso es que los demás también pueden pensar como
vos y también quedarse sin saber qué hacer en una situación. Quizás
ellos no te dicen nada porque creen que eso podría hacerte menos daño,
o quizás porque realmente no les importas, pero por ahora no puedo
saberlo.

Podrías salir a caminar sola por esto… ¿Pero qué ganarías?

Hay algo que siempre descubro como si fuera la primera vez, aunque me
pase seguido, y es que cuando salgo se me cambia todo. Cuando salgo
solo y sin un motivo especial. Agarro lo necesario para el colectivo,
mis auriculares y me tomo un colectivo al centro. Esos 40 minutos
siempre me cambian algo, para bien o mal, pero algo me cambian… Y a
veces necesitamos tantos cambios que deja de importarnos que sean
buenos o malos

Puede ser que no seas como yo y salir no te sirva de absolutamente
nada… Pero lo intentaría.

Es cierto que estás en el medio de un extenso catálogo de decisiones,
y valga la redundancia, no te podés decidir.

En algunas situaciones nos terminamos sintiendo aliviados, al menos
por un momento, sólo por el hecho de haber tomado una decisión sin
importar cual. A mi eso me hace bien porque sé o puedo creer que tuve
una posición al respecto.

Asumiendo que notaste cuanto me cuesta ‘pertenecer‘ a… prácticamente
cualquier cosa, lo que puedo decirte al respecto de estar en una
posición en la que no te sentis cómoda y sabés que a los demás tampoco
les interesa del todo que la ocupes es que lo revises. No hay problema
con que hagas algo con ellos, vayas a los ensayos y demás, pero quizás
si renunciaras a lo que ellos no les gusta, o lo que vos no te sentis
cómoda haciendo, como cantar, se sentiría mejor su compañía.

No revientes, hay otras maneras de no verlos nunca más. Conozco gente
que conoce gente y quizás… Sólo quizás podríamos hacerlos reventar a
ellos… Te dejo la propuesta.

¿Para qué mierda existen los sentimientos?

Otra pregunta muy hija de puta, si se me permite el exabrupto.

No sé, no sé y no sé. Preguntale a cualquiera. Llamalo a Bucay o a
Moria. No te van a poder decir nada que sea cierto. Listo punto fin.

Pero hay un par de cosas que resultaron de años de experimentos con mi
corazón ya tan exhausto y arruinado por ácidos que sí sé acerca de los
sentimientos.

Citando a mi mejor amigo: los sentimientos nos escapan y no los
elegimos. Pocas cosas son más inútiles que tratar de controlarlos. Son
casi tan involuntarios como los latidos del corazón, pero aún más
involuntarios.

Odio sonar siempre como que estoy hablando de mi, o que estoy dandole
la razón a los demás o algo…
Yo también busqué ese reconocimiento y no esa atención. Voy a hacer de
cuenta que sabés qué pasó con uno de los mejores amigos que tuve… Mi
más hermano.

..

No ser como ellos siempre va a ser mejor que ser como ellos. Y te lo
dice alguien que probablemente pedía ’ser normal’ para navidad.

Te vas a terminar extinguiendo sola si aparentas ser algo que no sos.
Porque siempre va a escaparse más esa parte que la que no sos. Y no es
un lindo paisaje cuando la gente te empieza a creer falsa. La
felicidad que te da ser de una u otra manera tiene fecha de
vencimiento.

Sería genial que pudieras ser como sos con tus amigas, y yo de hecho
tengo a una gran amiga, quizás la más gran de todas, que te aceptaría
como sos. Les haría muy bien a las dos verse seguido.
Aprovechen este febrero.

Hay algunas cosas que me dan la impresión de estar mezcladas. No hay
tanta relación en caerle bien a todos y ser la mejor como parece.

De hecho… Es muy probable que haya muchos que son lo mejor en algo y
no le caen bien a todo el mundo. Estoy bastante seguro de que no se
puede ser el mejor en algo y caerle bien a todo el mundo. Los celos
vienen con nosotros de fábrica.

Estar solo es algo muy subjetivo, pero no voy a discutirte y sé como
se siente eso. El no tener a quién llamar porque todos están con sus
novias y novios o lo que sea.

Ella me contó, y se lo agradezco tanto.

Pueden ser muy buenas amigas. Sería una tan linda sorpresa que se
convirtieran en eso.

Acá estás siguiendo el ‘Manual de Valen para pensar mal’ cuando decís
que no la llamaste ‘porque…’, intentá llamar y después pensar en ‘uy
mirá si estaba ocupada!’, pero una vez que ya hayas arreglado para
encontrarte y estés en camino.

No dejes que tus conclusiones sacadas por adelantado te detengan. A mi
me detienen y es de lo primero en mi lista de cosas que tengo que
cambiar para ser mejor persona. O para simplemente sobrevivir(me a mi
mismo).

Cuando necesites escribir sobre vos, acá tenés un fiel lector. Pero
mejor pongamoslo como ‘amigo’ que me permite tratarte de otra manera.
Después de todo sólo un lector me deja en la posición de bueno…
leerte, mientras que un amigo puede estar para vos y es con esa opción
que me quedo.

Espero que tengas un lindo resto del día.

No. te deseo un lindo resto del día.

.-

ahora es el tiempo

siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.

siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?

escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.

estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.

quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.

escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.

pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.

si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.

la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.

si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.

hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.

parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.

nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.

saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah

por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.

¿no querés mirarme un rato?

.-

reflejo natural

sms, viernes 24 de octubre, ca. 23 hs (gmt -2)

Es mi reflejo natural al rechazo y a mi sensación de desconcierto. De sentirme perdido y demás. De mi relación con vos y las maneras en que puedo acomodarme de acuerdo a cuánto me importás o cuánto y cómo puedo importarte yo a vos. Que vos no representes a cualquiera que pueda gustarme. O a lo idiota que fue de mi parte salir con esto ahora. Quizas hasta no tenga nada que ver con vos, pero cuanto más solo me siento y más quisiera a alguien para ver peliculas, más necesito alejarme de los demás. Hacerlos lejos lejos. Y tengo mucho miedo. Soy demasiadas palabras.

.-

a la parte de atrás de mi mente

en voz alta:

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caras que desaparecen como manchas solares
o gotas de lluvia

pero no lo suficientemente estúpido como para quedarme contigo

toda la ciudad que te atraviesa en el sentido de taxis que recorren
la distancia máxima que podría un peatón borracho recorrer
a través de la ciudad de Santa Rosa, hasta cinco veces
cada noche cada sábado

después de todo pareciera como si el marco de la ventana burbujeara
con pintura prendiéndose fuego
por las altas temperaturas de un devenir nuclear
es eso lo que dicen: si no tiene orejas, no lo comas.

es así como debe ser para los amantes
no deberían irse solos
no está tan equivocada
como quisiera estar.

no es tan bueno cuando estás completamente por tu cuenta
vos solo.

es tan diferente la vista a los ojos
de callejones, de ojos, de noches, de palermo

nunca pasó antes cantaban las ventanas
sin rebalsar el agua que salía de bañeras transcontinentales.

está la teoría de los fósforos
y a veces un poco de
querés alegría a cambio de diez centavos?

esperaba equivocarme pero cada vez cuesta más
en el último renglón de una carta suicida
que te escribe el hermano mellizo que dejaste enterrado al lado del árbol de bananas
más alto.

me gustan tus ojos
me cuesta decirlo, me cuesta pensarlo, me cuesta escribirlo
cantarlo es otra cosa, siempre que esté acompañado
por el cuerpo médico pertinente.

lo sé
un poco no lo sé.

pero si se te ocurre gritarnos conclusiones de desaliento
a mi, a vos
cuando el pasado es una manta que nos mantiene calentitos de noche
para encontrarnos prendidos fuego a eso de las cuatro de la mañana
cuando todavía los mcdonalds no se acuerdan de que era yo
el que hablaba del destino.

o cuando compartimos una botella para que todo lo que digamos parezca más gracioso
y el chiste es que hace dos horas que estamos tomando querosén.
¿podemos prendernos fuego?

los cuentos de hadas que yo sé inventar
que invento en cada cuadra, al lado de cada poste
cual perro que marca su territorio
pero que pega stickers con corazones
sólo como diciendo ‘hey, yo tengo mi derecho a quererte’

vamos, no vine acá abajo a decirte que llueve en el cielo todo el día
sólo vine a decirte que estamos bien.

¿cómo se llamará el día en que
dentro del más profundo de los silencios intracerebrales
te convertís en un amigo?

el día en el que ella se olvida de todo lo que mejor no debería olvidar
en el que recordamos justamente lo que no hace falta decir
en el que sabés que digo las palabras correctas.

en el que puedo sentir al final del día
porque por una vez me gusta alguien que me gusta
y no es alguien a quien yo le gusto que no me gusta
pero que me gusta porque yo le gusto porque yo soy el único de mi barrio
que puede comentar durante doce horas seguidas
acerca de accidentes ocurridos durante la filmación
de la película de terror más conocida de los últimos
algún tiempo.

dibujarme personajes con pintalabios sólo para tener a quien rezarle
que cuando pienses en mí puedas no hacerlo
de la manera en que no deberías nunca hacerlo
y que te olvides de mi esta misma noche
sólo para que yo pueda volver a practicar mi deporte favorito
que es sin duda alguna el fabricar muñequitos hechos con globos
llenos de harina que cambian de forma y tienen ojos
dignos de accidentados con prensas gigantes.

o quizás inventar anécdotas graciosas que ocurrieron de verdad
ataques de risa absolutamente genuinos que me gustaría algún día compartir
estando vivo, claro.

cartas sin sentido alguno que si alguna vez escribiera
terminarían prendidas fuego en el piso de mi habitación mientras me desvisto
para bailar alrededor de las brazas gritando.
sólo porque nunca podría asumir la responsabilidad de estar diciendo demasiado
demasiado poco para demasiado tanto lo que se me escapa
¿o acaso no te dabas cuenta de que tenía un sombrero de cowboy,
una máquina de hacer waffles, la guía para hacer un soborno,
el autógrafo de Facundo Arana y un batimóvil de Lego sólo porque te quiero?

y así sigue la historia, sólo betty lo sabe.

estoy prendido fuego y ahora creo que estoy listo para…

no, no estoy listo.

no ahora, no mañana, no nunca.

cuando leas esto dame una señal, hacé sonar tus dedos, saltemos de la terraza
caigamos en un auto hecho de goma espuma para amortiguar caidas
de mi estado de ánimo a alta velocidad.

si tan sólo tuviera treinta centímetros
más
y un paraguas.
¡siempre hay que tener un paraguas para estas cosas!

lo de los ataques de risa me refería a vos
es decir, me gustaría compartir con vos.

gracias Frank.

.-

más verde con la escenografía

me quedé helado
a pesar de tener todo puesto
zapatillas, pulover, auriculares, celular
dinero, stickers, mirada vacía
no quise bajar el resto de la escalera
acercarme a la puerta
y salir.

pude pensar en que
voy a extrañar.

con ayuda de mi exageracion
pude creer verme un mes en buenos aires
pude ver mis últimos días en la ciudad
pude ver mis últimos meses.

tiene algo de cierta la afirmación
de que podría no estar listo para volver
hasta cuando se sabe que sería por poco tiempo.

i may be dumb but i’m not stupid enough to stay with you

es la primera vez que no tengo ganas de viajar
que no me entusiasma lo que me espere
siento que está todo teñido del mismo gris
que todo el verde de esta ciudad
cada vez más fea.

saber que tengo que ir a buscar mis cosas
y volver.

ya no veo ‘años que viene’
ya no veo el final de la carrera
ya no veo una carrera en absoluto.

no tengo sueños en ese departamento
que quizás no vuelva a pisar
no quiero enfrentar la búsqueda de un lugar
cuando apenas puedo relacionarme
con los lugares que ya tengo.

ya no soluciono nada con mi falta de humor.

decidí que si vuelvo a entrar en un bar de esta ciudad
va a ser cargado de dinamita
dispuesto a hacer de una borrachera
un despliegue de fuegos artificiales.

quizás hasta lograría que prohibieran a los menores escuchar blink-182
o armor for sleep.

.-

mi puesta de sol

I see it around me, I see it in everything.
I could be so much more than this.
I said my goodbye’s this is my sundown.
I’m gonna be so much more than this.

With one hand high, you’ll show them your progress.
You’ll take your time, but no one cares.
No one cares.

I need you to show me the way from crazy.
I wanna be so much more than this.

With one hand high, you’ll show them your progress.
You’ll take your time, but no one cares.

No one cares.

I could be so much more than this.
No one cares.

I wanna be so much more than this.

Good Goodbye, lovely time

Good Goodbye, tinsel shine

Good Goodbye, I’ll be fine

Good Goodbye, good goodnight.

adiós temprano, voy a estar bien.

.-

pero con pantalones esta vez

encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.

de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.

los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.

todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.

o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.

no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.

pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa

cantarlo bien o cantarlo con orgullo.

vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.

cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.

hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.

rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.

escuchar a alguien.

.-

quiensea que

sigo bajando pero hago una pausa a mitad de la escalera y encuentro recuerdos de todas esas cosas que hacía cuando tenía tu edad o tus edades, después de todo no importa si son de hielo o si yo era un muñeco de nieve o si era de verdad después de todo, no tenés que preocuparte.

me gusta cómo suenan las cuerdas de las guitaras que nunca escuché, porque después de todo son como las chispitas que salen en las fotos cuando se refleja algo metálico y se desvían los rayos de luz. la majestuosidad de la física supongo. no de la física del secundario que hacen tan aburrida, sino de la otra.

encantador escuchar. la nieve, también, pero quedémonos con la parte de poder escuchar. o sentidos arácnidos inexistentes cuando sostienen por una fracción de aullido de lobo el extremo de tu brazo al momento de despedirte. creo que olvidé mencionar que además de mi no simpática memoria un tanto infalible tengo un sentido perturbado de observación. no me puedo detener de notar las cosas que no tienen sentido, pero no estoy tratando de decir que no me gusta a partir de esa etiqueta en la línea de tiempo de mi vida que me rocen así el brazo al momento de decirme ‘igual nos vamos a ver’.

efectos de sonido y sobre dramatizaciones. me dedico a hacer una escena de todo, pero es divertido. en el sentido más enfermo de la palabra supongo. aludiendo a haber caminado treinta minutos bajo la lluvia indecisa que se volvía nieve y volvía a cómo había empezado, escuchando viajes a norteamérica de ningún otro que mi mejor amigo, Esquilargo Giménez. un maestro del tiro de bochas sobre pelotas de ping pong y una buena manta hecha de los pedacitos de metal que vienen arriba de las latas, y no me refiero a una cota de malla, queridísimos sirgazorgos.

todos vamos a ser, pero no hablando de cantar gospel, sino en un sentido más amplio de la palabra, como cuando desdoblás un mantel, de esos de mesas largas… así de amplio.

todo lo que pido, todo lo que pido es mucho más. creo que le gusta música pero creo que a mí me gusta más. no sé cuales son mis planes, no pregunten. es decir, tengo ese plan y tengo ese otro también, pero creo que a veces tengo demasiada suerte. ya saben cómo es cuando hay demasiada, se desperdicia y al final no pasa nada.

me acuerdo de todos mis sueños y de mis escenas. y un día quiero ser el último sonido de alguien, no para ser como robert redford, aunque no recuerde alguna película con él pero Robert sí que es un excelente nombre.

la melodía no tiene nada que guardar cuando el último pedacito de sol se escapa por la ventana… realmente hay que hacer ventanas que impidan eso. no sé si tendrá que ver con esos vidrios de azúcar que se supone que usan en las películas para que johnny no se lastime al atravesarlas. supongo que sólo lo dejo, lo tiro sobre la mesa para ver si eventualmente despejo esa duda. quizás sólo se trate de ver a un enanito de jardín tocando el arpa. quién sabe… y no quiero la respuesta a esa pregunta.

tiremos los sombreros al aire y hagamos de cuenta que no le tenemos miedo a nada. aunque me gusta admitir cuando tengo miedo, sin hacer todo un problema de ello, claro está.

oh septiembre.

sé que me mirarías ahogarme antes de ver cómo se mojan tus manos. susurrame una vez, susurrame de vuelta.

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

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