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simpatía de frambuesa

Estuve todo el día pensando en vos. Me levanté y apenas pude me puse a ordenarlo todo. Creo que me conocés lo suficiente como para saber que hay algunas cosas que necesito hacer para sentirme cómodo. Aproveché y limpié toda la habitación. Me da lástima haber arruinado dos cubrecamas con sangre.

Canté desde el fondo de lo que soy hasta que mi garganta me recordó que me estoy enfermando. Tomé un té y rompí una taza. Aunque sabía que no iba a poder realmente arreglarla, pegué todos los pedazos  y noté lo bien que me hacía ese pasatiempo. Quizás eso diga más de mi personalidad que las biografías que puedo esbozar sobre mesas de bares usando la humedad que dejan los vasos sobre la superficie como tinta.

Recorté notas de mi guitarra mientras trataba de dibujar el recuerdo que tengo de tu cara en el aire de mi habitación. Es extraño que haya dicho el recuerdo de tu cara, es decir… ¡A veces olvido que aún no te conozco!
Seguramente haya soltado un puñado de suspiros mientras trataba de pescar las palabras que se evaporaban hasta unirse a las marcas de humedad en el techo. Tu perfume a recuerdos inexistentes.

Pasé incontables horas frente al monitor y le di suficientes indicaciones a esta computadora como para poder sentirme útil.

¡Cómo quisiera desordenar tu pelo! Con todo el cuidado que pudiera tener me encargaría de arreglártelo como más quisieras. O quizás como yo más quisiera, hasta que tengas un espejo enfrente podrían pasar horas, años, meses o quizás unos minutos. Quisiera despertarme en el rinconcito de tu cuello donde alguna vez pensé en dejarte marcado mi nombre, pero en vez de usar una navaja te di un beso. A veces los besos pueden ser incluso más dolorosos que cualquier corte.

Me encanta hacer mi cama. Me encanta levantarme y dejar todo en su lugar. Poner música y demorar el comienzo del día. Mi pelo puede ser tan extraño apenas me levanto. Es tan refrescante bañarse cuando decidimos empezar el día. Hay días que nunca llegan a comenzar y hay días que no son días. ¿Te acordás cuando te dije que ese día sí había sido un día? Probablemente mis recuerdos se estén desdibujando por el lento paso de los trenes y colectivos. Quizás si un día nos acostamos y cerramos bien fuerte los ojos, nos tomamos las manos y tratamos de concentrarnos podamos sentir el subte pasando a unas cuadras de acá. Tratá de recordarme esto por favor.

Esperé hasta que el cielo se hubiera tragado el sol para preparar algo de comer. Mi hermano bajó y nos saludamos. Podría quedarme pensando en las gotas de agua cayendo por mi cuerpo durante mucho tiempo. De la misma manera, podría quedarme muchísimo más tiempo pensando en la manera en que el agua caía por tu cuerpo cuando te terminabas de bañar. ¿Cómo puedo terminar de recordar todo aquello que no sé si sucedió? Quizás una mejor pregunta podría suponer una manera de olvidarlo todo.

Me gustaría que existieras. Sé que digo todo el tiempo que no existo, o que voy a dejar de existir (todo el tiempo me meto en esos problemas de retórica, lo sé, pero nadie nunca me dice nada y me salgo con la mía), pero en tu caso es un poco peor. De verdad creo que no existís. ¡Ojalá vinieras a demostrarme lo contrario!

Soy una máquina y vos sos tan sensible.

Tengo tantas cosas nuevas para contarte. Hace meses que conseguí nuevos documentales sobre Egipto, recién ahora los estoy descargando. Cómo me gustaría saber tu teléfono para llamarte con ese entusiasmo marca registrada que puedo proyectar cuando quiero contar algo que aprendí. Podría contarte de la batalla de Megido o podría contarte secretos que nadie más sabe excepto yo.

¡Cómo me gustaría mostrarte cómo funciona el universo usando tus manos para mis ejemplos!

Me acuesto llorando casi todas las noches. Me hago tantas preguntas… Y muchas de ellas no tendrán respuesta hasta que aparezcas. Te estoy esperando. Espero nunca temas decirme todo lo que tengas para decirme. Seguramente la próxima vez habré aprendido nuevas canciones. Espero esta noche no llorar. Olvidé tomar mi pastilla para dormir. Quizás pueda acostarme al sonido de nuestras risas. Se escuchan a lo lejos. Reímos juntos.

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¿y qué hacemos cuando se acaba la fiesta?

and i don’t know how to be another
don’t know how to be the one
oh i have only just discovered who i am and where i’m coming from

and we can talk about solutions
till we’re red (or blue) in the face
and we can stare at our illusions
and just smile till the mirror breaks

if you could see me now….

quizás no así
pero si pudieras verme ahora

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un caso en mis manos

Detective Privado
Detective Privado

si bien era una especie de detective a lo sherlock/dick tracy
quizás podría haberme vestido de detective a lo Jonathan Ames de boredtodeath

era este o el disfraz de neo
que se veía prometedor.

o sino el disfraz de patovica con tatuajes en los brazos
y musculosa.

aunque de hecho llevaba una musculosa debajo del sobretodo
que al sacármelo me convirtió en un proxeneta latino estereotípico.

flash flash flash
lluvia torrencial de vuelta a casa
helado sin abrir
de hace unos días

y probablemente nos hubiéramos convertido en ruiseñores
si no se tratara de pajaritos y noches en las que se cumple un mes
de aquello que recordás mientras recorrés estas líneas.

atuendos brillosos y demasiado maquillaje
ojalá hubiera visto de qué te disfrazaste anoche.

si la investigación falla
tendré que irme.

en un mundo de arrepentimientos
sólo tontos con mentes cerradas pueden entrar

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acerca de los recuerdos

busqué “perfume” entre mis notas buscando otra cosa y encontré esta que se mantuvo no publicada por un buen tiempo.
es del 31 de enero del 2008, tiene casi dos años.
y aún hoy tuve que leerla dos veces para entenderla.

Siendo terriblemente cruel con los hombres de tecnología que con su extenso despliegue de artefactos se enorgullecen de poder capturar los momentos, afirmo que eso es una terriblemente exagerada afirmación. Quién pueda capturar un momento con mayor complejidad que con la que recordamos un sueño será sin duda una de las figuras de los, sin exagerar, últimos 5000 años.
Por eso es que esta infame tecnología (que no es una tecnología en realidad) se trata del mismo anticuado sistema que usamos para crear paranoias que pondrían celoso al director de cine mejor pago y harían sentir culpables a sus protagonistas sin que siquiera estén realmente involucrados en esa perfectamente tramada escena privada rodándose en tu cerebro.
Sí involuntariamente poseemos esa gran habilidad para crear escenarios y hacer actuar a las personas no sería muy sorprendente que algunos de esos momentos capturados – vulgarmente conocidos como recuerdos – se mezclen en el escritorio de nuestro guionista estrella, en su oficina en Mentewood.
¿La razón por la que la gente tiene diferentes versiones de las cosas va teniendo sentido, no es así?
Después de todo nuestro equipo de producción no tendría con qué trabajar si no se pasaran de oficina en oficina las fotografías, cintas, videos, mensajes, cartas, frascos con olores y perfumes de ex-novias y ex-nadas.

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bocina + saludo

she really broke my heart in two.
four years later, i still never forgave her.
the thing is, when i was ready to,
i had completely dismissed her.

now i think i’m driving through her state.

and i’m not ready for some burnt down bridge just yet.
and i’m not sayin i want anything from you.
the only thing i really want now,
if i see you, suze,
is if we drove side by side,
on a highway in the in the beehive state,
that we could honk and wave.

so i’ll just keep taking the 15 through.
it’s kind of early so i’m swerving and swerving.
there’s really nothing else to do,
except sit and keep steering, thinking, driving through her state.

i wonder of a way that i could make her feel like an ass,
without her thinking i’m trying to do that.

hoy le sonreí a esta canción
como algunas otras veces que me tomó desprevenido
a una cuadra de casa.

me hizo acordar a cada vez que voy y vengo
o vengo y voy
de ciudad en ciudad y paso por lugares con recuerdos
que cuidadosamente me encargué de quemar
en el pasado.

Foto cortesia de: Juan Pablo Borches

Espero que no sea tan difí­cil quemar un pueblo entero.
Casa por casa y así­ con todos los árboles.
Que la gente corra y corra: “¡Sálvese quien pueda!”
Pero que no quede nada de nada.

En un remolino que viene después, quisiera que las cenizas se desvanezcan.

Y así­, en un instante, no verte nunca más.

Si tan sólo yo pudiera quemar los pueblos de la memoria.

ahora sólo pienso
en pasar otra vez por un pueblo
que quizás ya no tenga nada que ver
y quizás, y sólo quizás
tocar la bocina y saludar

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supongo que esto es crecer

hace unos días cambié de caja, tuve que buscar una más grande para mis recuerdos.

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em7


te extraño mucho
guardé algunos de tus dibujos en mi cajita roja de los recuerdos.

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notas encontradas

Es impresionante cómo el sistema educativo, o al menos la forma de trabajo adoptada por los docentes del secundario, o quizás sólo el de la mayoría de los profesores que me tocó tener me hace sentir que debo reprimir mis conocimientos. Algo está muy mal.

7:30am Vie 03/08/2007

A veces me pregunto sí yo fuera un tipo de sangre cual sería… ¿AB pudiendo recibir de todos? ¿O seré 0 pudiendo darle a todos y pudiendo recibir sólo de alguien igual..?

7:30am Vie 03/08/2007

A veces cuando pienso en las porciones de vida que me serví siento una necesidad por saber que hice sufrir a algunas personas.

7:30am Vie 03/08/2007

Probablemente gran parte de este devenir desafortunado de nuestra amistad haya estado directamente relacionado con ese leve (o no tanto) deseo de que alguien con esa importancia de hecho se jugara por mi y pudiera dejar su orgullo de lado. Supongo que vine a equivocarme al creer que mi amistad, o yo mismo, podía ser más importante que tu orgullo. Quería que algún día te disculparas y en enero yo pudiera saludarte con una carta y un llamado, para recibir esa invaluable retribución por ser tu mejor amigo. Es muy agotador tener que ser siempre el que está equivocado, el que tiene que disculparse para que sobreviva cualquier cosa en su vida.  Tener que siempre comerme el orgullo porque si no nadie hace nada, y no sólo ya mi estómago no da más, sino que cuando intento no hacerlo las consecuencias son exactamente las calculadas: es absurdo esperar tu llamada, esperar que cuando me hables muestres un tono de preocupación o arrepentimiento, aunque sea mínimo, en vez de prenderme fuego hasta que yo me disculpe por sólo haber intentado hacerme valer. Es tristísimo Lucía.

ca. diciembre 2007

Quizás mi mayor problema con mi memoria en cuanto a sentirme perseguido por fechas, personas, recuerdos y momentos, es que sin poder notarlo asumo que cualquier 1 de diciembre es aquel 1 de diciembre. Lo mismo con los 27 de septiembre, los 23 de cada mes, los 25 de diciembre, los 1 y 2 de enero, los 23 de mayo y casi todo el resto del calendario. No basta con culpar a mi memoria de volverse abrumadoramente efectiva, se trata de tomar una posición activa al respecto, y con eso no me refiero a tomar cada fecha y cambiarla por otra, sino asimilar el hecho de que cada fecha tiene su año, y con él su singularidad. Este 1 de diciembre no es el del año que viene, y no voy a volver a mencionar todas las fechas que indiqué antes, con una debería alcanzae. – Ruego poder desperdigar esta resolución por todo mi cuerpo cuanto antes.

ca. diciembre 2007

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genio en progreso (o muy probablemente no)

pre-escolar (segundo intento, 1995)

1er grado (1996)

2do grado (1997)

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cuando te dije que tus ojos

estaba sentado al borde del infinito, esperando que vinieras y te sentaras al lado mío para ver a las ballenas cuando escuché.
me di cuenta de que no era lluvia lo que caía, sólo era una leve interferencia diluída en la señal que iba de mi marcapasos al casco. el trópico de capricornio parecía una cereza cuando te prometí arreglar todos tus huesos rotos.

caían los granos de azúcar cuando me levanté y empecé a caminar hacia el lado de los girasoles. era un atardecer muy particular, no habías cantado todavía cuando te sorprendí colgando la ropa. sonreímos pero fue uno de esos recuerdos de postal, de los que guardábamos cuando aún era posible viajar. soltamos algunas palabras y me hiciste recordar por qué eras vos, la que hablaba del destino.

en el medio del verano me levanté para esperar que llegaran, iba a ser este el año en que todo cambiara. pero nuevamente todo cambia de la manera que no estamos observando. ¿te puedo cambiar una sonrisa por un ramo de dedos hecho entre nuestras manos?

podemos soltarnos todas las noches y dejarnos ir a pasear un rato, nada puede lastimarnos ahora viviendo con la cabeza en el cielo. el sol es un recuerdo de álbum de figuritas y las estrellas se vuelven tus primas y hermanas postizas. cuando me dijiste que el helado de vainilla era tu color preferido sólo pude intentar ponerme mi traje favorito. ese fin de semana ganamos todas las carreras en caballos de calesita.

me sentaba en el piano y te cantaba las canciones que más te gustaban. hacíamos vibrar el polvo estelar, te reías y te sentabas al lado mio. recuerdo cuando te quedaste dormida mientras recitaba en voz alta mis pensamientos más desordenados. me dijiste que no soñaste, porque yo sé que nunca te quedaste dormida.

no puedo virar mi cabeza de la imagen de esta calle, alejándose hacia el centro entre edificios y sombras que no existen, oscureciéndose a medida que el horizonte se hace más cercano, tan tenebroso como el miedo que siempre tuve a perderte. como cuando supimos que podíamos respirar en el espacio, sólo que no querían que lo hiciéramos.

nos tirábamos en el trigo tan dorado como el cielo color azufre que nos cubre desde hace tanto tiempo, podíamos ver las tormentas tan alto, lejos de nosotros, corrientes climáticas que nadie podía explicar, al menos no en el tiempo y espacio que nos tocó conocer.

las palabras finales que dijimos antes de desaparecer. nunca tuvimos tanto miedo, pero siempre encontramos el camino de vuelta a casa.

¿acaso no te gustaría verme otra vez?

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