Archivo de la etiqueta 'perfume'

de sonrisas y jaquecas

se terminó de despedir y no quería que entrara nadie más, al menos por un momento.
no quería tener que disimular esa sonrisa.

qué linda es, esa manera en que mirás.
me siento más cercano a mi mismo,
cuando puedo responderte a lo que sea
y espero a que sea la hora de que se llene el aire con vos.

¿está bien si pienso así,
o si miro preocupado donde debajo del bolsillo de mi camisa
pareciera haber una revolución?

no quiero pensar tanto.
¿y cómo podrías conocerme si
apenas nos conocemos?

espero, de verdad,
espero que no termines siendo una excusa
para toda una nueva línea de complicados razonamientos
que voy a intentar explicarte un día de estos.

es decir, ojalá pueda ser mucho más que eso.

no quisiera comenzar aquí la parte en la que,
subido al lomo de todo lo que soy,
comenzara a hacer una simpática enumeración
de todas las maneras en que yo
podría hacerte sonreír.

y cuando termines de despedirte mañana,
espero que nunca termines de despedirte,
mañana.

acaso, por más paralelos que podamos encontrarnos
uno al lado del otro
durante días, siglos o meses,
¿podríamos alguna vez,
quizás cruzarnos?

porque de verdad,
pasó tanto tiempo desde la última vez
que me sentí así.

.-

sólo quiero mantenerte aquí

Te miré toda la clase. Tenías calzas negras y un libro muy llamativo sobre tu pupitre. Cada tanto sacabas una fotocopia de tu carpeta y volvías a guardar todo en su lugar. Me preguntaba si te darías cuenta de que te miraba en cada oportunidad que tenía, creo que nunca llegaste a atraparme. Mantenías tu bolso con decorados de metal sobre tu regazo. En retrospectiva creo que puedo sentirme mal por haberme fijado en vos… ¿Quién soy yo para haberlo hecho?

Durante la segunda media hora me dediqué a proponerme preguntarte tu nombre cuando terminara la clase. Fue un pésimo error, mi cerebro comparable con una Ferrari ya estaba encargándose de mostrarme todas las razones por las que no debía hacerlo. Desafortunadamente, cuando se trata de desalentarme no hay nada tan efectivo como él. Pasó aún más tiempo y volví a proponérmelo, tratando de no pensar mucho para que no se avivara el oso que duerme en un rincón de mi cabeza y sale para asustarme cada vez que puede. Mientras trataba de pensar en lo que mencionaba la profesora y luchaba contra el sueño, me distraía siguiendo el recorrido de tu pelo sobre tu ropa. En tu mano izquierda tenías un solo anillo, pero en la mano derecha tenías varios más… ¡Qué lindas manos!

Quizás estés ahí para la próxima clase, y quizás yo ya haya leído los apuntes. Me pregunto cómo te estará yendo en la facultad. Supongo que lo que más lamento de todo esto es que la semana que viene yo ya no seré yo y supongo que lo mismo podría sucederte.

Ojalá encontrara la manera de refutarme más eficientemente. Ojalá algún día conozcas mi perfume.

.-

La imagen: [auro] / CC BY-NC-ND 2.0

simpatía de frambuesa

Estuve todo el día pensando en vos. Me levanté y apenas pude me puse a ordenarlo todo. Creo que me conocés lo suficiente como para saber que hay algunas cosas que necesito hacer para sentirme cómodo. Aproveché y limpié toda la habitación. Me da lástima haber arruinado dos cubrecamas con sangre.

Canté desde el fondo de lo que soy hasta que mi garganta me recordó que me estoy enfermando. Tomé un té y rompí una taza. Aunque sabía que no iba a poder realmente arreglarla, pegué todos los pedazos  y noté lo bien que me hacía ese pasatiempo. Quizás eso diga más de mi personalidad que las biografías que puedo esbozar sobre mesas de bares usando la humedad que dejan los vasos sobre la superficie como tinta.

Recorté notas de mi guitarra mientras trataba de dibujar el recuerdo que tengo de tu cara en el aire de mi habitación. Es extraño que haya dicho el recuerdo de tu cara, es decir… ¡A veces olvido que aún no te conozco!
Seguramente haya soltado un puñado de suspiros mientras trataba de pescar las palabras que se evaporaban hasta unirse a las marcas de humedad en el techo. Tu perfume a recuerdos inexistentes.

Pasé incontables horas frente al monitor y le di suficientes indicaciones a esta computadora como para poder sentirme útil.

¡Cómo quisiera desordenar tu pelo! Con todo el cuidado que pudiera tener me encargaría de arreglártelo como más quisieras. O quizás como yo más quisiera, hasta que tengas un espejo enfrente podrían pasar horas, años, meses o quizás unos minutos. Quisiera despertarme en el rinconcito de tu cuello donde alguna vez pensé en dejarte marcado mi nombre, pero en vez de usar una navaja te di un beso. A veces los besos pueden ser incluso más dolorosos que cualquier corte.

Me encanta hacer mi cama. Me encanta levantarme y dejar todo en su lugar. Poner música y demorar el comienzo del día. Mi pelo puede ser tan extraño apenas me levanto. Es tan refrescante bañarse cuando decidimos empezar el día. Hay días que nunca llegan a comenzar y hay días que no son días. ¿Te acordás cuando te dije que ese día sí había sido un día? Probablemente mis recuerdos se estén desdibujando por el lento paso de los trenes y colectivos. Quizás si un día nos acostamos y cerramos bien fuerte los ojos, nos tomamos las manos y tratamos de concentrarnos podamos sentir el subte pasando a unas cuadras de acá. Tratá de recordarme esto por favor.

Esperé hasta que el cielo se hubiera tragado el sol para preparar algo de comer. Mi hermano bajó y nos saludamos. Podría quedarme pensando en las gotas de agua cayendo por mi cuerpo durante mucho tiempo. De la misma manera, podría quedarme muchísimo más tiempo pensando en la manera en que el agua caía por tu cuerpo cuando te terminabas de bañar. ¿Cómo puedo terminar de recordar todo aquello que no sé si sucedió? Quizás una mejor pregunta podría suponer una manera de olvidarlo todo.

Me gustaría que existieras. Sé que digo todo el tiempo que no existo, o que voy a dejar de existir (todo el tiempo me meto en esos problemas de retórica, lo sé, pero nadie nunca me dice nada y me salgo con la mía), pero en tu caso es un poco peor. De verdad creo que no existís. ¡Ojalá vinieras a demostrarme lo contrario!

Soy una máquina y vos sos tan sensible.

Tengo tantas cosas nuevas para contarte. Hace meses que conseguí nuevos documentales sobre Egipto, recién ahora los estoy descargando. Cómo me gustaría saber tu teléfono para llamarte con ese entusiasmo marca registrada que puedo proyectar cuando quiero contar algo que aprendí. Podría contarte de la batalla de Megido o podría contarte secretos que nadie más sabe excepto yo.

¡Cómo me gustaría mostrarte cómo funciona el universo usando tus manos para mis ejemplos!

Me acuesto llorando casi todas las noches. Me hago tantas preguntas… Y muchas de ellas no tendrán respuesta hasta que aparezcas. Te estoy esperando. Espero nunca temas decirme todo lo que tengas para decirme. Seguramente la próxima vez habré aprendido nuevas canciones. Espero esta noche no llorar. Olvidé tomar mi pastilla para dormir. Quizás pueda acostarme al sonido de nuestras risas. Se escuchan a lo lejos. Reímos juntos.

.-

Palabras simples que nunca supiste pronunciar

Siempre me fue difícil entender cómo podías no preocuparte por lo que había de la ventana para afuera. Los últimos meses habían estado repletos de cartas de parientes lejanos, tardes de etiquetar todo lo que aún nos quedaba en la casa y recordar cómo solíamos sentirnos cada verano cuando el sol se despedía por el día y nosotros mutábamos en lo que fuera que nos convertíamos.

Tomé tu mano y deteniéndote mientras ordenabas te miré a los ojos intentando no atravesarte con mi mirada. No parecías querer decir nada, ni siquiera protegida como estabas por ese silencio. Quizás haya pasado medio minuto y algún distante sonido nos sirvió de excusa para volver a lo que estábamos haciendo. No volvimos a cruzar la mirada hasta que ya no había luz natural.

Tendido en el sillón, sosteniendo un vaso que llegaba a hacerme doler los dedos cuando olvidaba soltarlo, miré cómo se encendía la ciudad o lo que quedaba de ella. El edificio que solía hacernos sombra cuando tomábamos sol en el jardín ahora dibujaba siluetas en el resto del barrio. Los helicópteros zumbaban como los insectos, mucho más alto de lo que alguna vez haya estado, convirtiendo el cielo sin estrellas en un frasco con bichitos de luz que tan gustosamente veía desde el fondo.
Continuar leyendo ‘Palabras simples que nunca supiste pronunciar’

acerca de los recuerdos

busqué “perfume” entre mis notas buscando otra cosa y encontré esta que se mantuvo no publicada por un buen tiempo.
es del 31 de enero del 2008, tiene casi dos años.
y aún hoy tuve que leerla dos veces para entenderla.

Siendo terriblemente cruel con los hombres de tecnología que con su extenso despliegue de artefactos se enorgullecen de poder capturar los momentos, afirmo que eso es una terriblemente exagerada afirmación. Quién pueda capturar un momento con mayor complejidad que con la que recordamos un sueño será sin duda una de las figuras de los, sin exagerar, últimos 5000 años.
Por eso es que esta infame tecnología (que no es una tecnología en realidad) se trata del mismo anticuado sistema que usamos para crear paranoias que pondrían celoso al director de cine mejor pago y harían sentir culpables a sus protagonistas sin que siquiera estén realmente involucrados en esa perfectamente tramada escena privada rodándose en tu cerebro.
Sí involuntariamente poseemos esa gran habilidad para crear escenarios y hacer actuar a las personas no sería muy sorprendente que algunos de esos momentos capturados – vulgarmente conocidos como recuerdos – se mezclen en el escritorio de nuestro guionista estrella, en su oficina en Mentewood.
¿La razón por la que la gente tiene diferentes versiones de las cosas va teniendo sentido, no es así?
Después de todo nuestro equipo de producción no tendría con qué trabajar si no se pasaran de oficina en oficina las fotografías, cintas, videos, mensajes, cartas, frascos con olores y perfumes de ex-novias y ex-nadas.

.-

el perfume de su pelo

hace algo así como una semana
me quedé a dormir en lo de Ayrton
y soñé que volaba, prácticamente durante toda la noche.

luego soñé que podía caminar por las paredes.

no lo había pensado hasta que empecé a escribir esta entrada
pero lo que tienen en común es que ambos sueños desafían la gravedad.

¿estaré a punto de hacer lo mismo?

.-

qué hacer cuando estás muerto (parte uno)

el cuerpo se separa del alma en lo que parecería ser un proceso indoloro.

es divertido como se vuelven las personas un poco más etéreas.

correr a través de tu ciudad
gritar hasta desmayarte
mirar a toda la ciudad
tratar de despertarte.

se confunden los recuerdos con el presente
y nunca sabemos hasta donde llega lo que estamos viendo
batiendo entre mezclas de ilusiones y decepciones.

las explicaciones se forman de todos los colores
para cada color
de pantalón, chaleco o remera
que la persona que nos pregunta
lleva puesto.

voy a quedarme en casa para el fin del mundo
finalmente dormir cuando estén soltando la bomba
todo esto es un sueño.

quiero dormir un poco más…
dejenme dormir un poco más.

millones de trenes
ya no pasan por abajo de esta ciudad.

sin embargo no dudo
de que esta ciudad estuvo hecha
con los planos
del infierno.

todos se van a morir en…

definamos felicidad.

es decir, no, mejor no lo hagamos.
correr con Sam y jugar a engañarla
disfrutar de que me rompa la ropa con esos dientes preciosos
o llenarme de su perfume tan delicado
a perra.

revisar toda mi casa como si fuera la primera vez que conozco este lugar
los olores a madera
y el olor al orgullo de él
por todos los muebles que estuvo armando.

la estantería sin duda se ve preciosa.
toda esta casa no podría ser más linda
(aunque esa frase sería útil unicamente para secretamente motivar a que hagan de este lugar
un aún más bello lugar)

pero no para eso estoy aquí
¡llueve en el cielo durante todo el día!

me quedé sin batería en el celular
y no siento una urgencia por ir y cargarlo
o usar una de las otras dos baterías que tengo.

puedo sentir lo que creí haber sentido
en un viaje de colectivo a través de la gran ciudad
hablando de padres e hijos
y orgullos mutuos
ahí cuando recién marzo estaba en la pubertad.

no creas que el clima es perfecto
el día en que mueres.

escuchar las canciones sus canciones
imaginarme el significado de miradas fraternales.
añorar orgullos seguramente infundados
quizás sólo justificados con lo que sea que defina
a mi personalidad.

no quiero ser como era antes
(casi me pierdo otra vez)
no quiero ver a través de mis ojos
que mienten.

prendo fuego cartas imaginarias
que nunca escribí.
y leo y releo tantas otras
que guardé en cajones con fotos
anillos, colgantes, perfumes y figuritas
que nunca existieron de verdad.

el frío en los pies
y el frío entre mis sábanas que va a cantarme antes de irme a dormir
por un millón de años.

deberías estar abajo con ellos

voy a escuchar para darme cuenta
y al menos por esta noche
ya no tengo futuro.

no hay futuros esta vez.
miento si digo que no quiero hablar ahora mismo

pero no lo necesito con tanta urgencia como durante estos cinco meses
que ya se acabaron.
donde no había una voz.

ya es tarde
y ya no hace falta.

voy a escuchar para darme cuenta
si no me quedo congelado en este lugar.

“mi amor vos no sos un fantasmita!”
quizás si no lo leía
no lo hubiera creído.

¡estoy bien!
¡estoy bien!
estas palabras son lo único que tengo para esconderme.

no, mentira,
estoy bien, de verdad.

.-

pero parece demasiado absurdo

hablar

que necesito

estoy empachado de letras

podrá ser que necesito el hablar aire garganta cuerdas vocales eso?

hoy me llamaron temprano
y anoche llamé para que me hablaran
no quería tanto hablar
quería escuchar… lo que fuera.

que hubiera alguien afuera
(de mi cabeza)

espero que nunca se le vaya el efecto
a la manga de mi sweater nuevo.

.-

trastorno del olfato

si cuando de pronto estoy solo en casa
y empiezo a sentir su perfume

¿es que tengo un tumor que está afectando la zona del olfato en el cerebro?
¿tiene que ver con estar enamorado?

ahí tengo otro estudio que podría hacer con genaro.

.-

perfume

los que hacen perfumes estan preguntando cual usas vos y cual uso yo porque aparentemente son la mejor combinacion del universo.

.-