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a la parte de atrás de mi mente

en voz alta:

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caras que desaparecen como manchas solares
o gotas de lluvia

pero no lo suficientemente estúpido como para quedarme contigo

toda la ciudad que te atraviesa en el sentido de taxis que recorren
la distancia máxima que podría un peatón borracho recorrer
a través de la ciudad de Santa Rosa, hasta cinco veces
cada noche cada sábado

después de todo pareciera como si el marco de la ventana burbujeara
con pintura prendiéndose fuego
por las altas temperaturas de un devenir nuclear
es eso lo que dicen: si no tiene orejas, no lo comas.

es así como debe ser para los amantes
no deberían irse solos
no está tan equivocada
como quisiera estar.

no es tan bueno cuando estás completamente por tu cuenta
vos solo.

es tan diferente la vista a los ojos
de callejones, de ojos, de noches, de palermo

nunca pasó antes cantaban las ventanas
sin rebalsar el agua que salía de bañeras transcontinentales.

está la teoría de los fósforos
y a veces un poco de
querés alegría a cambio de diez centavos?

esperaba equivocarme pero cada vez cuesta más
en el último renglón de una carta suicida
que te escribe el hermano mellizo que dejaste enterrado al lado del árbol de bananas
más alto.

me gustan tus ojos
me cuesta decirlo, me cuesta pensarlo, me cuesta escribirlo
cantarlo es otra cosa, siempre que esté acompañado
por el cuerpo médico pertinente.

lo sé
un poco no lo sé.

pero si se te ocurre gritarnos conclusiones de desaliento
a mi, a vos
cuando el pasado es una manta que nos mantiene calentitos de noche
para encontrarnos prendidos fuego a eso de las cuatro de la mañana
cuando todavía los mcdonalds no se acuerdan de que era yo
el que hablaba del destino.

o cuando compartimos una botella para que todo lo que digamos parezca más gracioso
y el chiste es que hace dos horas que estamos tomando querosén.
¿podemos prendernos fuego?

los cuentos de hadas que yo sé inventar
que invento en cada cuadra, al lado de cada poste
cual perro que marca su territorio
pero que pega stickers con corazones
sólo como diciendo ‘hey, yo tengo mi derecho a quererte’

vamos, no vine acá abajo a decirte que llueve en el cielo todo el día
sólo vine a decirte que estamos bien.

¿cómo se llamará el día en que
dentro del más profundo de los silencios intracerebrales
te convertís en un amigo?

el día en el que ella se olvida de todo lo que mejor no debería olvidar
en el que recordamos justamente lo que no hace falta decir
en el que sabés que digo las palabras correctas.

en el que puedo sentir al final del día
porque por una vez me gusta alguien que me gusta
y no es alguien a quien yo le gusto que no me gusta
pero que me gusta porque yo le gusto porque yo soy el único de mi barrio
que puede comentar durante doce horas seguidas
acerca de accidentes ocurridos durante la filmación
de la película de terror más conocida de los últimos
algún tiempo.

dibujarme personajes con pintalabios sólo para tener a quien rezarle
que cuando pienses en mí puedas no hacerlo
de la manera en que no deberías nunca hacerlo
y que te olvides de mi esta misma noche
sólo para que yo pueda volver a practicar mi deporte favorito
que es sin duda alguna el fabricar muñequitos hechos con globos
llenos de harina que cambian de forma y tienen ojos
dignos de accidentados con prensas gigantes.

o quizás inventar anécdotas graciosas que ocurrieron de verdad
ataques de risa absolutamente genuinos que me gustaría algún día compartir
estando vivo, claro.

cartas sin sentido alguno que si alguna vez escribiera
terminarían prendidas fuego en el piso de mi habitación mientras me desvisto
para bailar alrededor de las brazas gritando.
sólo porque nunca podría asumir la responsabilidad de estar diciendo demasiado
demasiado poco para demasiado tanto lo que se me escapa
¿o acaso no te dabas cuenta de que tenía un sombrero de cowboy,
una máquina de hacer waffles, la guía para hacer un soborno,
el autógrafo de Facundo Arana y un batimóvil de Lego sólo porque te quiero?

y así sigue la historia, sólo betty lo sabe.

estoy prendido fuego y ahora creo que estoy listo para…

no, no estoy listo.

no ahora, no mañana, no nunca.

cuando leas esto dame una señal, hacé sonar tus dedos, saltemos de la terraza
caigamos en un auto hecho de goma espuma para amortiguar caidas
de mi estado de ánimo a alta velocidad.

si tan sólo tuviera treinta centímetros
más
y un paraguas.
¡siempre hay que tener un paraguas para estas cosas!

lo de los ataques de risa me refería a vos
es decir, me gustaría compartir con vos.

gracias Frank.

.-

verdadera etimología de ‘adolescencia’

Nota sobre la etimología de la palabra “adolescencia”:

Es muy frecuente encontrarse hoy , sobre todo en ámbitos educativos, con una concepción acerca del significado de las palabras “adolescencia” y “adolescente” relacionada con una supuesta etimología que los mismos diccionarios se encargan de señalar con cierta ambiguedad y hasta con inexactitudes. Se hace derivar estos términos del verbo castellano “adolecer” que a su vez vendría del verbo latino adolescere que según los diccionarios significa: “..padecer alguna dolencia habitual; caer enfermo; fig. Tener o estar sujeto a vicios, pasiones o afectos, o tener malas cualidades, causar enfermedad o dolencia”.

Sin explicar porqué, estas definiciones aparecen en los diccionarios confusamente entre el significado anteriormente señalado y el de “crecer”. Es exacto que exista en latín el verbo “doleo”, emparentado probablemente con el griego “deleo” = herir, dañar y cuyo significado sería el de “doler, sentir dolor” y el incoativo “dolesco” = afligirse, apesadumbrarse. Pero de ninguna manera este verbo forma un compuesto con la partícula “ad” para significar “adolecer, sufrir” y menos para derivar en “adolescencia” Este fenómeno de manipulación lingüística se denomina “sustracción etimológica”. La deriva etimológica se ha dado históricamente a través del verbo castellano “adolecer” que ha venido a significar, carecer, faltar algo y que se lo hace derivar de dolesco = afligir, dolerse, caer enfermo.

Entre los romanos la adolescentia no era una edad donde se “adolecía de algo” o se sufriera. En latín la palabra adolescentia, proviene del verbo adolesco, que no deriva de ad y doleo, sino de ad y oleo y su incoativo olesco. Este verbo expresa la idea de “el crepitar de los fuegos sagrados; los que llevan y transmiten el fuego; el crecer, desarrollarse, desenvolverse la razón, el ardor” Además de esta temática etimológica es importante notar la implicación ideológica y pedagógica que esta sustracción tiene. Se desliza de un plus como es el significado que le daban los romanos (“el que porta el fuego de la vida nueva”) hacia un minus (“el que adolece, el que carece, el que le falta, tiene defectos o sufre”)

Esta deriva no es casual en sociedades donde se apunta a generar minusvalías (la mujer, las minorías raciales, étnicas, la marginación adolescente, etc.) Pedagógicamente hablando se generan dos concepciones antagónicas de la educación: una centrada en la supuesta “carencia del adolescente”, con el consecuente despliegue de estrategias tendientes a “llenar, cubrir, suplantar, etc.”, este vacío y otra centrada en el concepto (apoyado en la etimología) de “potencial, de crecimiento, de desarrollo hacia, de capacidad para ser desarrollada, etc.” de la cual derivaría toda una estrategia pedagógica que pone énfasis en que el adolescente “alcance logros adultos” y no en “esperar que se le pase la enfermedad de la adolescencia para entrar al mundo del adulto”.

Françoise Dolto lo ha expresado así : “La adolescencia es además un movimiento pleno de fuerza, de promesas de vida, de expansión. Esta fuerza es muy importante, es la energía de la mencionada transformación. Como los brotes que salen de la tierra, uno tiene necesidad de “salir”. Tal vez por eso la palabra salir es tan importante. Salir es abandonar el viejo cascarón que se ha tornado un poco asfixiante, es a la vez tener una relación amorosa. Es la palabra clave que traduce bien el gran movimiento que nos sacude” (“Palabras para adolescentes”) Este también es el sentido profundo que las culturas coya, quechua y aymará le dan al joven cuando recién nace: se entierra la placenta y se guarda el cordón umbilical en el fogón de la vivienda para pedirle a la Pacha y a los Achachilas, los antepasados que esta sangre nueva portadora de la sangre vieja permanezca manteniendo este fuego, esta cultura viva.

(Nota extraída del libro “Etimologías” del Lic. Rodolfo Valentini)

.-

el peor tipo de arma

escribí el mejor poema de todos en las vías mientras esperaba
para ser llevado por delante a toda velocidad.

estaba orgulloso de la manera en que salían las palabras
y en cómo las organizaba entre los restos de escombros a un metro y medio
debajo de las personas.

tuve que escupir el resto de ingenuidad que me quedaba.

.-

pero con pantalones esta vez

encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.

de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.

los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.

todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.

o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.

no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.

pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa

cantarlo bien o cantarlo con orgullo.

vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.

cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.

hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.

rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.

escuchar a alguien.

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

.-

la zeta se vuelve una ce

cuando una palabra, como empezar, se cambia primera persona y pasado, como empecé…

se usa la letra C en vez de la Z

EMPEZÉ está mal!

EMPECÉ está bien.

me sorprende como es uno de los errores más recontra más comunes en los foros que leo.

.-

aritmética del bon o bon

creo que eran como mil…

no hay palabras
que no pueda no escuchar

y así puf!
lo sentí.

.-

súper luna de miel

en el colectivo en un momento estaba pensando, recordando y proyectando con tanta intensidad
que se cruzó una persona
crucé la mirada
y tuve miedo porque sentí que los demás podían saber lo que yo estaba pensando.

tengo este plan maestro
desarrollado en post-fracasos universitarios
escuchando armor for sleep
perdido entre edificios de ciudad universitaria
con lluvia futurísitica, o mejor dicho, en el futuro
viento pero no del tan frío
ciudades natales, montañas perdidas en las que me voy a perder
y que no me encuentren
amenazas a la seguridad nacional
de mi vida,
paranoias fuera de control,
frustraciones talvez infundadas
o no del todo inteligibles
sin respuestas que necesito
o sin respuestas en absoluto
sin todos esos mensajes
o ninguno en absoluto.

¿no estoy hecho para estar con alguien
o nadie está hecho para estar conmigo?

¿La Federación Argentina de Bochas es para chicas muy inteligentes?

Creí que las dos personas que iban adelante mío iban de la mano pero sólo sostenían cigarrillos a la misma altura en la mano contraria al otro.

Pasaron The War de Angels and Airwaves en CQC. Dos veces en el mismo programa.

mezclo constantemente el temor a saber
con el temor a no saber
siendo el primero el peor de los dos
gracias a mi memoria a veces sorprendentemente eficiente
prefiero no saber tantas cosas.

el saber me genera dudas
y las dudas me generan preguntas
es el principio del mismo conocimiento
el hacerle caso a esas dudas, luego formular correctamente
esas preguntas, y seguir adelante buscando ese conocimiento.

no quiero saber no quiero saber no quiero saber
porque prefiero no saber
y no dudar para no preguntarme
respirando de un cubrecama ajeno
respirando de alguien más
queriendo hacer a mi mirada más inofensiva
y aún más inofensivas a mis palabras

para no recibir respuesta en absoluto.
sonrío, y como una vez le dije a una alguna vez amiga,
algo así como que la sonrisa es el reflejo del alma
‘y vos tenés una muy linda’, me dijo.

sonrío para que días más tarde me queme por dentro
el silencio.

mi intolerancia a las no-respuestas.

cuando digo que me odio
siento muchas razones
no pasa lo mismo cuando preguntan
¿por qué te odias?

pero de a poco las razones salen a la superficie.

tengo varias hoy,
no olvidarme
no dejar pasar,
preguntarme, dudar
querer saber, no poder dejar pasar
no estar tranquilo.

ser así.
ser lo que sea que yo sea.

es bastante evasivo dar esa respuesta.
es decir, es muy barato decir que uno no se quiere a si mismo
porque soy así‘.

porque soy impaciente
y miedoso
y sin embargo, no soy cobarde.

tengo días,
pero hoy no me siento una persona increíble.

y tantos días odio la palabra mañana
y lo que implica.

¿cómo superar una incapacidad para dormir
resultante de haber encontrado la manera perfecta
de quedarse dormido
a 50 km de casa?

.-

ah re : definición

De nosoyblo:

Hoy explicare la expresión “Ah re”, ante todo lo que se dirá a continuación en el texto no pretende ser la definición exacta (ni enciclopédica) de este, ya que este tipo de expresiones se incluye en la clase de “modismos” del lenguaje (¿y por qué no “modismo-juvenil”?) y tienen como cualidad que suelen tener transformaciones drásticas en un plazo corto en el tiempo.

¿Y entonces qué es lo que pretende este texto? El texto pretende ser una suerte de enumeración de sus transformaciones, y que a pesar de no tener una definición clara, creo que es posible poder comprenderlo al captar sus diferentes acepciones.

La explicación de “Ah re” ha caído muchas veces en confusión, en gran parte por no tratárselo desde la pragmática, es decir, desde el discurso donde se lo emplea. El “Ah re” es una interjección expresiva y además, como había mencionado antes, este es un “modismo” que por lo tanto tiene la finalidad de describir una situación.

En la construcción de las oraciones el “Ah re” en sus comienzos se usó como una forma de unir dos ideas. Por ejemplo:

“Vos no tenes auto, así que sos un estupido, ah re que yo tampoco tengo auto”

Como vemos en el ejemplo anterior, en el primer término “vos no tenes auto, asi que sos un estupido” es en el que se va hacer hincapié a lo siguiente que le va a dar el significado al “Ah re”. El segundo termino se puede dividir en dos sub-secciones: “ah re que”, este indica lo absurdo de lo que se dijo en el primer termino, y “yo tampoco tengo auto”, en este se demuestra ‘que’ es lo absurdo de lo que se dijo en el término primero. Cabe aclarar que en el ejemplo (“vos no tenes auto, asi que sos un estupido ah re que yo tampoco tengo auto”) se puede omitir el “tengo auto”, y seguir teniendo el mismo sentido, pero por una predilección pedagógica intentamos no obviarlo. Hay distintas construcciones algunas más “ricas” que otras, el objetivo del “ah re que” es marcar lo que el interlocutor desea que en el receptor capte su atención.
Luego, hay varias variables que han sido inspiradas por el “Ah re” que para no complejizar demasiado el texto lo dejaremos a un lado.

En la actualidad, el “Ah re” se usa de un modo simplificado, lo mostraremos en este ejemplo:

“Yo soy el mejor jugando al futbol, ah re

A diferencia del primer ejemplo, este no relaciona dos ideas sino que el “Ah re” es utilizado para solo marcar lo absurdo de lo dicho. Por esto mismo, tiene mayores limitaciones.

También hay otra manera de usar el “Ah re” en la actualidad pero con una ligera modificación en lo escrito y en lo oral. El “Ah re” en lo escrito pasa a ser “Arre” y en su pronunciación la pequeña pausa fonética entre “Ah” y “re” se suprime totalmente.

“Hola Arre ¿Cómo andas? Arre

Ahora, el cambio no es solo meramente escrito y oral sino que también su sentido en la oración es distinto. El “Ah re” (“Arre”) se transforma en un simple cliché gracioso, sin más.

Hasta aquí llegamos, hemos podido ver las tres principales mutaciones del “Ah re” y que espero sirvan al estudio futuro de esta expresión.

por Will y sus análisis me saco el sombrero.

.-

massachusetts

me cuesta mucho creerlo
pero no tanto hacerme dueño de la idea
de que de hecho
puede que no podamos hacer nada por algunas de las personas
que más nos importan.

.-