hace 19 años una noche como estas cambiamos el cuarto de lugar. Moví la cama, subí la ropa, tal vez tanto movimiento te dieron ganas de salir de este lugar calentito y húmedo. No sé. Hay tantas cosas que no sé. Después Pichay me llevó a la clínica. Después fue caminar toda la noche, hasta las 6.40.Me gustó verte por primera vez. Eras tan lindo como ahora.
Me gusta que hagas cosas que te gustan. A mí me hace bien hacer cosas que me gustan. Te quiero.
Y después me regaló nuevamente estas palabras, que sin darme cuenta en su impecable labor como gran educadora durante los 8 años que pasé con ella a cargo de mi enseñanza temprana ahora vienen a servirme de esta manera.
Puedo darme cuenta de cómo estaban reflejadas en las cosas que me dijo siempre, y en las cosas que me dice cuando el mundo se cae y a pesar de buscar en cada rincón del planeta o de mi celular un pedacito de cariño o un buen contra-argumento a mis interminables ideas autodestructivas sé que cada vez que puede trata de hacerlo. Si tuviera un hijo como yo seguramente aprendería a quererlo, pero de lo que estoy seguro es de que no cualquiera podría con esa tarea. Dudo muchísimo que tuviera la paciencia. En realidad, lo daría en adopción o me exiliaría o algo así. A pesar de sus amenazas de irse a Tanganica (nunca me dí cuenta de avisarle que ese país no existe desde 1964) estoy bastante seguro de que nunca lo hizo, y gracias por eso.
Desiderata
Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,
y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.
Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.
Di tu verdad tranquila y claramente;
Y escucha a los demás,
incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia.
Evita las personas ruidosas y agresivas,
pues son vejaciones para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
puedes volverte vanidoso y amargado
porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Interésate en tu propia carrera,
por muy humilde que sea;
es un verdadero tesoro en las cambiantes vicisitudes del tiempo.
Sé cauto en tus negocios,
porque el mundo está lleno de engaños.
Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;
mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tu mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto al amor,
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es tan perenne como la hierba.
Acepta con cariño el consejo de los años,
renunciando con elegancia a las cosas de juventud.
Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,
pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Más allá de una sana disciplina,
sé amable contigo mismo.
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