Hay demasiada luz en esta habitación. Los oídos que se comprimen con cada golpe de batería. Sin duda no existiría la música como la conocemos si no fuera por la batería. Y la guitarra. Y todo lo que hace a la música moderna.
Podría pedirte que me ayudes a subir las escaleras de caracol, repletas de afiches. Mientras el edificio entero tiembla y la gente corre por los pasillos. Toda campaña política derribada por un temblor, una lluvia de arrepentimientos y pedacitos de ideas golpeando el piso. Espero que la cámara se aleje, damos una vuelta y la clase de francés no sirvió para tanto como ellos hubieran creído. Y así, en un momento, toda nuestra vida pasa por delante nuestro.
Por favor, quiero ir al más allá. Del otro lado de esta mesa, de este anotador y de esta pila de inocentes tropiezos. Te agradecería que me recordaras todas las veces en que dije que sí, y me devolvieras toda esa fascinación por lo que no es no verdad.
Dudo que algo de todo esto nos detenga. Seguir creciendo no me va a detener. Nunca me escuchaste decir que voy a salvar al mundo, con tanta elocuencia como lo hice en estos últimos días. ¿Los martes trece no daban mala suerte? Yo diría que dan expresiones regulares.
No y no, no digas que no querés que cambie. ¡Quiero que quieras que yo cambie!
Mi frente se siente como una pista de aterrizaje. Llamaron del gremio de camioneros, quieren que les des todo, todo tu amor.
Nunca viviste, nunca bajo un árbol en verano y menos que menos tuviste la atención de mencionar aquello que peor te hacía.
Deberías dejar de lado todas esas preocupaciones. Dijiste que nunca te habías enamorado, te dije que tenías ojos de eclipse. Nunca durmió alguien de manera más real como cuando despertábamos del mismo sueño. Podrías decírmelo todo, todo va a estar bien. Podrías dejarlo todo deslizarse, debajo de la puerta, deslizarse hacia lo lejos.
Así fue que definimos esta noción de verdad, y tuviste que enfrentarte a las consecuencias.
Pero la verdad es una cosa terrible.
Woah.
.-




…y empezando a romperse.

