lo escribí en el celular,
sentado en un sillón en una esquina de patanuk, un bar de bariloche
En este momento en particular soy feliz. Me había olvidado de lo importante que es obligarse a sonreír. Hoy dije tantas cosas que no sabía cómo pronunciar. Tuve miedo y dejé de tenerlo en lo que tarda un cometa en atravesar el cielo arriba de mi casa. Pensé en los futuros que no conozco y los futuros que no conocía en algunos de mis pasados. Soy alguien que no se caracteriza en particular por saber siempre qué decir, aunque siempre tenga una respuesta. Futuro amor de mi vida, yo te saludo. Dibujitos y garabatos improvisados en una docena de cámaras para ojos que atentos no se dejan engañar por los trucos que practico cuando nadie me ve. Cuantas canciones y qué voz tan linda me dijeron una o dos veces que tengo, sólo necesito un momento, tu atención y me encargo del resto. ¿Acaso pensar en vos sin saber tu nombre es una pérdida de tiempo? La banda sonora de este conflicto de intereses, cámara lenta para el accidente en el que me voy a convertir. Una sala entera llena de gente que no me puede ver y hablar, y no es porque esta vez sea otra vez un fantasma, es porque soy mucho más que eso. Este perfume que en cada oportunidad repaso antes de que se termine de disipar, ojalá lo pudieras sentir. Espero no aburrirte con este sinfin de sinsentidos. Aunque pueda dar esa impresión, no me limito a ser un sifón de ideas que no quieren llegar a ningún lado. Si alguna vez te aburro con mis anécdotas del universo, es sólo para robarte un beso, y todo porque no conozco una mejor manera de hacerlo.
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