

los museos no deberían ser sólo colecciones
debería aprender a no hacer colecciones de los museos
y las personas.
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Esto es un desparramo de vivencias diarias y la oportunidad de hacer más que pública mi vida privada.


los museos no deberían ser sólo colecciones
debería aprender a no hacer colecciones de los museos
y las personas.
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una camisa hace que cualquiera se parezca
a un asesino de relojes italianos de américa central
‘deberías quedarte en un lugar y hacerte armario’
me dijo mi amigo
le dije que yo estaba hecho para estafar a pobres
señores estrafalarios que se dedicaron
a lavarle los tornillos a viejos robots
de oxidados futuros que mi abuelo solía escuchar
cuando aún tenía menos edad que yo.
o al menos eso hubiera hecho una buena trama para esta película
en la que estamos vos y yo.
1 2 3 4, explosiones y maquillaje.
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estaba sentado al borde del infinito, esperando que vinieras y te sentaras al lado mío para ver a las ballenas cuando escuché.
me di cuenta de que no era lluvia lo que caía, sólo era una leve interferencia diluída en la señal que iba de mi marcapasos al casco. el trópico de capricornio parecía una cereza cuando te prometí arreglar todos tus huesos rotos.
caían los granos de azúcar cuando me levanté y empecé a caminar hacia el lado de los girasoles. era un atardecer muy particular, no habías cantado todavía cuando te sorprendí colgando la ropa. sonreímos pero fue uno de esos recuerdos de postal, de los que guardábamos cuando aún era posible viajar. soltamos algunas palabras y me hiciste recordar por qué eras vos, la que hablaba del destino.
en el medio del verano me levanté para esperar que llegaran, iba a ser este el año en que todo cambiara. pero nuevamente todo cambia de la manera que no estamos observando. ¿te puedo cambiar una sonrisa por un ramo de dedos hecho entre nuestras manos?
podemos soltarnos todas las noches y dejarnos ir a pasear un rato, nada puede lastimarnos ahora viviendo con la cabeza en el cielo. el sol es un recuerdo de álbum de figuritas y las estrellas se vuelven tus primas y hermanas postizas. cuando me dijiste que el helado de vainilla era tu color preferido sólo pude intentar ponerme mi traje favorito. ese fin de semana ganamos todas las carreras en caballos de calesita.
me sentaba en el piano y te cantaba las canciones que más te gustaban. hacíamos vibrar el polvo estelar, te reías y te sentabas al lado mio. recuerdo cuando te quedaste dormida mientras recitaba en voz alta mis pensamientos más desordenados. me dijiste que no soñaste, porque yo sé que nunca te quedaste dormida.
no puedo virar mi cabeza de la imagen de esta calle, alejándose hacia el centro entre edificios y sombras que no existen, oscureciéndose a medida que el horizonte se hace más cercano, tan tenebroso como el miedo que siempre tuve a perderte. como cuando supimos que podíamos respirar en el espacio, sólo que no querían que lo hiciéramos.
nos tirábamos en el trigo tan dorado como el cielo color azufre que nos cubre desde hace tanto tiempo, podíamos ver las tormentas tan alto, lejos de nosotros, corrientes climáticas que nadie podía explicar, al menos no en el tiempo y espacio que nos tocó conocer.
las palabras finales que dijimos antes de desaparecer. nunca tuvimos tanto miedo, pero siempre encontramos el camino de vuelta a casa.
¿acaso no te gustaría verme otra vez?
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a partir de ahora ya
voy a hacer un experimento social
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la voy a sacar de mi vida y ahorrarle el drama.
aviso de la manera más pertinente a esa persona
que yo dejo de existir
y en lo que canta un rayo
se olvidan de mi.
es eso o el ‘me gustas mucho’
pero ya sabemos que no resulta
entonces mejor… alejarme de eso hasta la próxima persona
que me provoque ganas de decirle durante una noche cualquiera
‘vos no tenés idea de cómo me gusta el reflejo de los charcos en vos’
o cómo es divertido pensar en ella mientras juego
con la disartria alcohólica.
las cartas que te escribí y dejé al lado de mi cama
las podemos revisar y guardar en el cajón
ese en el que guardo lo que no saco del alma.
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no es porque quiera destacar (de vos) nada en especial
sabiendo que lo hago todo el tiempo y no lo sabés
una noche entera entre luces estroboscópicas
se hace más tolerable
con una voz.
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en voz alta:
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caras que desaparecen como manchas solares
o gotas de lluvia
pero no lo suficientemente estúpido como para quedarme contigo
toda la ciudad que te atraviesa en el sentido de taxis que recorren
la distancia máxima que podría un peatón borracho recorrer
a través de la ciudad de Santa Rosa, hasta cinco veces
cada noche cada sábado
después de todo pareciera como si el marco de la ventana burbujeara
con pintura prendiéndose fuego
por las altas temperaturas de un devenir nuclear
es eso lo que dicen: si no tiene orejas, no lo comas.
es así como debe ser para los amantes
no deberían irse solos
no está tan equivocada
como quisiera estar.
no es tan bueno cuando estás completamente por tu cuenta
vos solo.
es tan diferente la vista a los ojos
de callejones, de ojos, de noches, de palermo
nunca pasó antes cantaban las ventanas
sin rebalsar el agua que salía de bañeras transcontinentales.
está la teoría de los fósforos
y a veces un poco de
querés alegría a cambio de diez centavos?
esperaba equivocarme pero cada vez cuesta más
en el último renglón de una carta suicida
que te escribe el hermano mellizo que dejaste enterrado al lado del árbol de bananas
más alto.
me gustan tus ojos
me cuesta decirlo, me cuesta pensarlo, me cuesta escribirlo
cantarlo es otra cosa, siempre que esté acompañado
por el cuerpo médico pertinente.
lo sé
un poco no lo sé.
pero si se te ocurre gritarnos conclusiones de desaliento
a mi, a vos
cuando el pasado es una manta que nos mantiene calentitos de noche
para encontrarnos prendidos fuego a eso de las cuatro de la mañana
cuando todavía los mcdonalds no se acuerdan de que era yo
el que hablaba del destino.
o cuando compartimos una botella para que todo lo que digamos parezca más gracioso
y el chiste es que hace dos horas que estamos tomando querosén.
¿podemos prendernos fuego?
los cuentos de hadas que yo sé inventar
que invento en cada cuadra, al lado de cada poste
cual perro que marca su territorio
pero que pega stickers con corazones
sólo como diciendo ‘hey, yo tengo mi derecho a quererte’
vamos, no vine acá abajo a decirte que llueve en el cielo todo el día
sólo vine a decirte que estamos bien.
¿cómo se llamará el día en que
dentro del más profundo de los silencios intracerebrales
te convertís en un amigo?
el día en el que ella se olvida de todo lo que mejor no debería olvidar
en el que recordamos justamente lo que no hace falta decir
en el que sabés que digo las palabras correctas.
en el que puedo sentir al final del día
porque por una vez me gusta alguien que me gusta
y no es alguien a quien yo le gusto que no me gusta
pero que me gusta porque yo le gusto porque yo soy el único de mi barrio
que puede comentar durante doce horas seguidas
acerca de accidentes ocurridos durante la filmación
de la película de terror más conocida de los últimos
algún tiempo.
dibujarme personajes con pintalabios sólo para tener a quien rezarle
que cuando pienses en mí puedas no hacerlo
de la manera en que no deberías nunca hacerlo
y que te olvides de mi esta misma noche
sólo para que yo pueda volver a practicar mi deporte favorito
que es sin duda alguna el fabricar muñequitos hechos con globos
llenos de harina que cambian de forma y tienen ojos
dignos de accidentados con prensas gigantes.
o quizás inventar anécdotas graciosas que ocurrieron de verdad
ataques de risa absolutamente genuinos que me gustaría algún día compartir
estando vivo, claro.
cartas sin sentido alguno que si alguna vez escribiera
terminarían prendidas fuego en el piso de mi habitación mientras me desvisto
para bailar alrededor de las brazas gritando.
sólo porque nunca podría asumir la responsabilidad de estar diciendo demasiado
demasiado poco para demasiado tanto lo que se me escapa
¿o acaso no te dabas cuenta de que tenía un sombrero de cowboy,
una máquina de hacer waffles, la guía para hacer un soborno,
el autógrafo de Facundo Arana y un batimóvil de Lego sólo porque te quiero?
y así sigue la historia, sólo betty lo sabe.
estoy prendido fuego y ahora creo que estoy listo para…
no, no estoy listo.
no ahora, no mañana, no nunca.
cuando leas esto dame una señal, hacé sonar tus dedos, saltemos de la terraza
caigamos en un auto hecho de goma espuma para amortiguar caidas
de mi estado de ánimo a alta velocidad.
si tan sólo tuviera treinta centímetros
más
y un paraguas.
¡siempre hay que tener un paraguas para estas cosas!
lo de los ataques de risa me refería a vos
es decir, me gustaría compartir con vos.
gracias Frank.
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Hola Ma, perdón por el susto que te di en la terminal, no se me ocurrió que podías asustarte tanto ni lo inoportuno de mi mensaje. No tengo miedo de este viaje ni tengo miedo de mi vuelta.
Tengo miedo del año que viene y del que venga después. Sé que hace ya un tiempo que no doy pie con bola en ningún sentido. Mi año universitario fue deliberadamente un fracaso al punto de ni siquiera poder llamárselo universitario. Con el trabajo no logré nada, sólo que me aplastaran y darme cuenta de que no cobro como corresponde. No tengo ahorros y sin embargo dedico muchísimo tiempo a trabajar. Y esos son los pilares de mi vida. No sé si quiero estudiar física ni sociología ni nada… Y la presión de que ya no tengo 17 y terminé antes el secundario, ni tengo 18 y estoy estudiando.. Tengo 19 y no hago un carajo. Y voy a tener 20. No tengo ganas de hacer nada, no me motiva nada. No me veo en ningún lado el año que viene ni en 20 años porque sé que no puedo llegar a nada. Si no logro nada ahora. Estoy harto de salir a la noche y volver cada noche peor. Me gustan mis amigos pero me hace sentir mal saber que soy complicado. Hasta me quita las ganas de conocer gente porque sé como soy. Y no me gusta como soy, pero la gente no cambia.
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a veces no están
y no estamos hace ya demasiado tiempo.
manual para lidiar con las pérdidas
es todo en perspectiva
sentarme en el sillón mientras se me seca el pelo
con la respiración alterada
sin saber si es el algodón en la nariz
o la realidad.
la forma que toma lo que queda
sobre los ojos,
las cejas.
las mismas dos líneas en repetición
como cuando no estamos acá.
“qué inesperado”
sintiendo la vibración de la realización
de que quizás aprendemos algo
o aprendemos como sentir.
el torrente magnificado de recuerdos
entre las gotas de sangre que cayeron en la bañera
dignas de escenas de película de terror
donde nadie hubiera pensado
en que sólo fue sangre de la nariz
por una ducha muy caliente.
anoche me miraba en el espejo y por primera vez
en meses
me sentí contento con mi cara
y sorprendido por esas ojeras.
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