Archivo de etiquetas de 'mamá'

de bibliotecas y escritores

hay escritores
y bibliotecarios

y talvez yo soy un bibliotecario.

le dije a mi mamá tragándome las lágrimas.

.-

ojos marrones


¿se nota? ¿se nota?
¿pueden notarlo?

sí… así es… ¡lentes de contacto!

luego de meses en algún cajón y luego de que por alguna razón
se quedaran sin líquido… los recuperé.

quiero agradecer a:
- mi mamá por encontrarlos (no estaban perdidos, sólo en mi cuarto en bariloche)
- la señorita amable de la óptica
- al ‘diseñador inteligente’ por haber diseñado mis ojos

espero que no se hayan creído lo último.

.-

de viajes y mentas

cada vez que viajo mi mamá me compra caramelos de menta

.-

un poco más cyborg

el nuevo celular de mi mamá,
a pesar de mi escepticismo al respecto,
traía un manos libres bluetooth.

quizás pueda lograr quedármelo…
sólo se trata de agarrarlo
y nunca mas volver.

una vida viviendo de lo que robe,
podría conseguir un auto y nunca detenerme
que mi vida se convierta en la poesía de un desterrado
reflejo de los deseos de muchas personas menos valientes que yo
la osadía personificada en mi
un viajero solitario, sin necesitar nunca de nadie.

siempre lejos de todos, abortando cualquier intento de charla
para mantenerme protegido en mi anonimato
nunca quedándome mucho tiempo en el mismo lugar
siempre en movimiento
absolutamente todo en tránsito.

podría conocer el mundo sin nunca tener alguien con quien compartirlo.

o bien podría preguntarle a ella si tiene pensado usarlo
y ver qué pasa.

todo sea por complacer a mi novia
y ser cada vez más una perfecta combinación de hombre/máquina.

.-

actualización: mi novia decidió dejarme por un mecánico que aparentemente podía ‘entenderla mejor’. mujeres…

feliz cumple, ma

.-

tríangulo amoroso de las bermudas

voy a llamar a la policía
te vas a meter en problemas legales vos con esto que estás haciendo
yo sólo te digo que mejor empieces a fijarte las cosas que hacés
porque voy a llamar a los bomberos voy a

y… mirá, yo no entiendo mucho de ojos públicos
y en esa instancia, tampoco entiendo mucho de sobres de spaguetti
en peligro de extinción y sabor a mango/ananá.
pero usted señora tiene que aprender a ponerle correa a sus hijos.

y por otro lado, por qué no me tribilinea un poco cuando salimos
a zaranguandarga con el hermano de treskatalunga y sale el rober
con un pedazo de trogalakcra y le dice
“hey vos no sabés cómo se escribe tiburón atomizador?”

por qué no se va un poquito a tragar el agua que queda en la bañadera
cuando se bañan las cucarachas, señora.

y por qué no se van todos un poquito a dirlongalandia
y me dejan a mí y mi medicación escuchando the crystal method
con un par de sorbos de whisky
dos ojos de vidrio, un soporte para caja de herramientas submarinísticas
y la alfombra esa que dejó el tío gerardo junto a las llaves del auto
de la re putísima madre que te re mil parió, walter.

.-

(sin asunto)

02 de feb. de 2008 – 4:42 p.m.

¡Y te equivocaste!

Primero fue increíble que acabo de prender la computadora por primera
vez en el día, me acosté a las 6 y me levanté a las 3 pm.

Me dice que enviaste este mail hace 5 minutos, y eso… Me hizo sentir
que de hecho puedo estar ahí para vos.

Recién mi mamá me dijo, en tono de chiste por suerte ‘a vos quien te entiende?’

Y justamente… No sé quién me entiende. Pero por eso mismo a veces me
puedo servir de lo que asumen las otras personas de mi para decirles
’se equivocan!’

Por supuesto que no estoy acá para decirte cómo salir de todo y zaran
zaran, porque yo mismo no salí de nada, y escribo interminables
plegarias a quiensea para no sentirme solo.

Dejando todo el orgullo y alegría que me da que hayas pensado en mi
ahora y que no sepas por qué, la razón por la que lo siento, y no paso
a ver qué topics respondieron en AFD, es por la misma que me ofrecí en
un principio.

Si hay algo que es odioso es que los demás también pueden pensar como
vos y también quedarse sin saber qué hacer en una situación. Quizás
ellos no te dicen nada porque creen que eso podría hacerte menos daño,
o quizás porque realmente no les importas, pero por ahora no puedo
saberlo.

Podrías salir a caminar sola por esto… ¿Pero qué ganarías?

Hay algo que siempre descubro como si fuera la primera vez, aunque me
pase seguido, y es que cuando salgo se me cambia todo. Cuando salgo
solo y sin un motivo especial. Agarro lo necesario para el colectivo,
mis auriculares y me tomo un colectivo al centro. Esos 40 minutos
siempre me cambian algo, para bien o mal, pero algo me cambian… Y a
veces necesitamos tantos cambios que deja de importarnos que sean
buenos o malos

Puede ser que no seas como yo y salir no te sirva de absolutamente
nada… Pero lo intentaría.

Es cierto que estás en el medio de un extenso catálogo de decisiones,
y valga la redundancia, no te podés decidir.

En algunas situaciones nos terminamos sintiendo aliviados, al menos
por un momento, sólo por el hecho de haber tomado una decisión sin
importar cual. A mi eso me hace bien porque sé o puedo creer que tuve
una posición al respecto.

Asumiendo que notaste cuanto me cuesta ‘pertenecer‘ a… prácticamente
cualquier cosa, lo que puedo decirte al respecto de estar en una
posición en la que no te sentis cómoda y sabés que a los demás tampoco
les interesa del todo que la ocupes es que lo revises. No hay problema
con que hagas algo con ellos, vayas a los ensayos y demás, pero quizás
si renunciaras a lo que ellos no les gusta, o lo que vos no te sentis
cómoda haciendo, como cantar, se sentiría mejor su compañía.

No revientes, hay otras maneras de no verlos nunca más. Conozco gente
que conoce gente y quizás… Sólo quizás podríamos hacerlos reventar a
ellos… Te dejo la propuesta.

¿Para qué mierda existen los sentimientos?

Otra pregunta muy hija de puta, si se me permite el exabrupto.

No sé, no sé y no sé. Preguntale a cualquiera. Llamalo a Bucay o a
Moria. No te van a poder decir nada que sea cierto. Listo punto fin.

Pero hay un par de cosas que resultaron de años de experimentos con mi
corazón ya tan exhausto y arruinado por ácidos que sí sé acerca de los
sentimientos.

Citando a mi mejor amigo: los sentimientos nos escapan y no los
elegimos. Pocas cosas son más inútiles que tratar de controlarlos. Son
casi tan involuntarios como los latidos del corazón, pero aún más
involuntarios.

Odio sonar siempre como que estoy hablando de mi, o que estoy dandole
la razón a los demás o algo…
Yo también busqué ese reconocimiento y no esa atención. Voy a hacer de
cuenta que sabés qué pasó con uno de los mejores amigos que tuve… Mi
más hermano.

..

No ser como ellos siempre va a ser mejor que ser como ellos. Y te lo
dice alguien que probablemente pedía ’ser normal’ para navidad.

Te vas a terminar extinguiendo sola si aparentas ser algo que no sos.
Porque siempre va a escaparse más esa parte que la que no sos. Y no es
un lindo paisaje cuando la gente te empieza a creer falsa. La
felicidad que te da ser de una u otra manera tiene fecha de
vencimiento.

Sería genial que pudieras ser como sos con tus amigas, y yo de hecho
tengo a una gran amiga, quizás la más gran de todas, que te aceptaría
como sos. Les haría muy bien a las dos verse seguido.
Aprovechen este febrero.

Hay algunas cosas que me dan la impresión de estar mezcladas. No hay
tanta relación en caerle bien a todos y ser la mejor como parece.

De hecho… Es muy probable que haya muchos que son lo mejor en algo y
no le caen bien a todo el mundo. Estoy bastante seguro de que no se
puede ser el mejor en algo y caerle bien a todo el mundo. Los celos
vienen con nosotros de fábrica.

Estar solo es algo muy subjetivo, pero no voy a discutirte y sé como
se siente eso. El no tener a quién llamar porque todos están con sus
novias y novios o lo que sea.

Ella me contó, y se lo agradezco tanto.

Pueden ser muy buenas amigas. Sería una tan linda sorpresa que se
convirtieran en eso.

Acá estás siguiendo el ‘Manual de Valen para pensar mal’ cuando decís
que no la llamaste ‘porque…’, intentá llamar y después pensar en ‘uy
mirá si estaba ocupada!’, pero una vez que ya hayas arreglado para
encontrarte y estés en camino.

No dejes que tus conclusiones sacadas por adelantado te detengan. A mi
me detienen y es de lo primero en mi lista de cosas que tengo que
cambiar para ser mejor persona. O para simplemente sobrevivir(me a mi
mismo).

Cuando necesites escribir sobre vos, acá tenés un fiel lector. Pero
mejor pongamoslo como ‘amigo’ que me permite tratarte de otra manera.
Después de todo sólo un lector me deja en la posición de bueno…
leerte, mientras que un amigo puede estar para vos y es con esa opción
que me quedo.

Espero que tengas un lindo resto del día.

No. te deseo un lindo resto del día.

.-

ahora es el tiempo

siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.

siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?

escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.

estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.

quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.

escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.

pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.

si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.

la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.

si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.

hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.

parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.

nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.

saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah

por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.

¿no querés mirarme un rato?

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

.-

mesita para películas

mmmmh
dice mi mamá.

.-