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Esto es un desparramo de vivencias diarias y la oportunidad de hacer más que pública mi vida privada.
viernes 24 de octubre, 5 am (gmt -2)
Cuando digo que nada nunca cambia es en
negación propia de la realidad, bien
sabiendo que nunca es así, siempre cambian
las cosas y tantas otras tienen la
facilidad de mantenerse iguales.
Me da miedo confiar, la incógnita está
en la razón de ese miedo.
Don’t panic debería decirme
más seguido. Confiar más en quien
me quiere.
En las vueltas de la vida y lo que
dicen mis amigos.
En no tomar a la vida con tanta
seriedad. O al menos no tanta seriedad de
esa.
Amar la vida y amar estar vivo. Hacer las
paces con mi respiración. Escuchar cómo la
depresión, es un estado de ánimo y no
un estilo de vida. Prestar más atención.
Llamar la atención de otras maneras, tener éxito.
Observar a mis amigos y qué es lo que hacen.
Recuerdos, jugar con los que me dan risa y
usarlos que para algo están.
Aferrarme a lo que puedo aferrarme.
el jueves nos quedamos hablando con ayrton hasta las 5 de la mañana acerca de años anteriores y recuerdos compartidos, de noches de green day, shaila, asphix, skate, de la playa, de nuestras preocupaciones, de cómo cuando recordamos esos momentos en los que nos preocupábamos por otras cosas lo que queda es cómo la pasábamos y no lo que nos preocupaba, acerca de la posibilidad de que en años miremos atrás y pensemos en cómo nos preocupábamos a esta edad pudiendo estar haciendo tantas cosas. me hizo dar cuenta de muchas cosas que de a poco se fueron sumando a sabidurías compartidas con otros miembros de mi familia, particularmente con mi papá con quién hablé varias horas ayer a la tarde, para en lo posible hacerme recapacitar sobre tantas cosas.
escuchamos ‘mañanas’ de shaila, que siempre tuvo más significado para él que para mí pero inevitablemente esa música me lleva a acordarme de mi mejor amigo y de viajes compartidos y toda una época marcada. desde lo azul y dentro de la nada recibí un correo que me hizo mezclar este mundo intracerebral que mantengo a base de sesiones de aspirar nafta y envenenarme con muestras gratis de pesimismo que coleccioné en los aeropuertos antes de abordar a una nueva depresión.
pero concentrarme en la respiración y en que esto no es algo impuesto. encontrar mis valores o al menos algún valor debajo de la pila de ropa sucia, y todo por haberme olvidado de cómo se usaba el lavarropas.
gracias por el agua fría que corre por la conciencia.
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