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[videoblog] cagarse de frío en bariloche esperando el colectivo

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un poco atortugado por las condiciones

los golpes de la batería son como latidos, si lo ves de esa manera.
que no son goles porque te escuché decir
que más que un par de veces cada cuatro años
a vos tampoco te gusta el fútbol.

entre preguntas al cosmos
y un cosmos que esperamos que no responda
sin esquivar entre nosotros esas preguntas
que no dudamos en hacer
para respuestas que una vez pronunciadas suenan tan oxidadas
como si ya supiéramos respuestas que queríamos escuchar.

el encuentro de sensaciones
gritando como si lo sintiéramos
cuando lo sentimos.

un frío que conocíamos pero que resignificamos
con las manos en los bolsillos compartidos
como si no nos alcanzara con tener nuestros propios abrigos.

no se trata, esta vez, de corazones vacíos
en callejones oscuros y analogías con sobrado cinismo
que no vale la pena repetir.
es algo más bien alrededor de las líneas de lo coherente
de exactamente lo que necesitamos en un momento dado
y un tiempo dado, a pesar de que dios no juega a los dados.
principalmente porque dios no existe.

revisamos libros un poco pasados de moda,
pero no en nuestros recreos.
señores que un día soñaron, también,
y entre paredes de cristal decidieron llegar
al lugar que habían tratado de escribir
tantos niños entre garabatos,
decorando con sus dedos los ventanales
de aquellas cafeterías en aquellos días de frío
cuando las remeras se vuelven graciosas
y el frío no es más que un juego.

dejando un poco de lado todo lo que dicen mis dedos
cuando se quema la punta de mi índice sosteniendo una tostada
trataba de decirte, esta tarde entre definiciones que no se tomaron
la molestia de escribir
y alguno que otro poema en la forma de café con leche,
que no hay oculista que alguna vez me haya dicho realmente
lo que pasaba en mis ojos:
nunca pude verme tan bien como en los tuyos.

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y lo mejor de los días (de frío)

y lo mejor de los días en que hace frio
es que puedo vestirme así
y practicar miradas de carguen apunten fuego

pero principalmente usar camisas
y un abrigo arriba.

armor for sleep
y la inspiración de ben.

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bufanda

ojalá fuera un disfraz.

pero esa es mi bufanda
esos los auriculares que le regalé a mi viejo
esos los anteojos rayados con el skate

y el resto se puede deducir.

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(no lo hagas verse) tan bien quemándose

de cero a cien sacudidas por minuto en un parpadeo

todavía puedo sentir el frío atlántico con el más mínimo contacto con mi pasado.

si preguntan, los muertos no se sacuden, sólo sienten frío.

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pero con pantalones esta vez

encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.

de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.

los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.

todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.

o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.

no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.

pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa

cantarlo bien o cantarlo con orgullo.

vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.

cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.

hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.

rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.

escuchar a alguien.

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mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

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el invierno asesina cuando baja el sol

i’m not saying that i’m giving up
i’m just trying not to think as much as i used to
cause “never” is a lonely little messed up word
maybe i’ll get it right some day

+ aunque eso me mate

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qué hacer cuando estás muerto (parte uno)

el cuerpo se separa del alma en lo que parecería ser un proceso indoloro.

es divertido como se vuelven las personas un poco más etéreas.

correr a través de tu ciudad
gritar hasta desmayarte
mirar a toda la ciudad
tratar de despertarte.

se confunden los recuerdos con el presente
y nunca sabemos hasta donde llega lo que estamos viendo
batiendo entre mezclas de ilusiones y decepciones.

las explicaciones se forman de todos los colores
para cada color
de pantalón, chaleco o remera
que la persona que nos pregunta
lleva puesto.

voy a quedarme en casa para el fin del mundo
finalmente dormir cuando estén soltando la bomba
todo esto es un sueño.

quiero dormir un poco más…
dejenme dormir un poco más.

millones de trenes
ya no pasan por abajo de esta ciudad.

sin embargo no dudo
de que esta ciudad estuvo hecha
con los planos
del infierno.

todos se van a morir en…

definamos felicidad.

es decir, no, mejor no lo hagamos.
correr con Sam y jugar a engañarla
disfrutar de que me rompa la ropa con esos dientes preciosos
o llenarme de su perfume tan delicado
a perra.

revisar toda mi casa como si fuera la primera vez que conozco este lugar
los olores a madera
y el olor al orgullo de él
por todos los muebles que estuvo armando.

la estantería sin duda se ve preciosa.
toda esta casa no podría ser más linda
(aunque esa frase sería útil unicamente para secretamente motivar a que hagan de este lugar
un aún más bello lugar)

pero no para eso estoy aquí
¡llueve en el cielo durante todo el día!

me quedé sin batería en el celular
y no siento una urgencia por ir y cargarlo
o usar una de las otras dos baterías que tengo.

puedo sentir lo que creí haber sentido
en un viaje de colectivo a través de la gran ciudad
hablando de padres e hijos
y orgullos mutuos
ahí cuando recién marzo estaba en la pubertad.

no creas que el clima es perfecto
el día en que mueres.

escuchar las canciones sus canciones
imaginarme el significado de miradas fraternales.
añorar orgullos seguramente infundados
quizás sólo justificados con lo que sea que defina
a mi personalidad.

no quiero ser como era antes
(casi me pierdo otra vez)
no quiero ver a través de mis ojos
que mienten.

prendo fuego cartas imaginarias
que nunca escribí.
y leo y releo tantas otras
que guardé en cajones con fotos
anillos, colgantes, perfumes y figuritas
que nunca existieron de verdad.

el frío en los pies
y el frío entre mis sábanas que va a cantarme antes de irme a dormir
por un millón de años.

deberías estar abajo con ellos

voy a escuchar para darme cuenta
y al menos por esta noche
ya no tengo futuro.

no hay futuros esta vez.
miento si digo que no quiero hablar ahora mismo

pero no lo necesito con tanta urgencia como durante estos cinco meses
que ya se acabaron.
donde no había una voz.

ya es tarde
y ya no hace falta.

voy a escuchar para darme cuenta
si no me quedo congelado en este lugar.

“mi amor vos no sos un fantasmita!”
quizás si no lo leía
no lo hubiera creído.

¡estoy bien!
¡estoy bien!
estas palabras son lo único que tengo para esconderme.

no, mentira,
estoy bien, de verdad.

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para ser alguien mejor

todavía me acuerdo de cuando me regaló este cd
también recuerdo que al final había algunas canciones de fort minor
y que siguiendo mi costumbre obsesiva
me regaló un anotador que nunca estrené
donde había transcrito todas las letras del disco
con un corazoncito o algo así
en ‘only one’

y cuando sonaba ‘life of a salesman’
siempre sufría un poco
por empatía
y fantasear con la manera en que ella podría sentirse
al escuchar esa canción.

afortunadamente
de todas las cicatrices emocionales
en las que puedo pensar
este disco nunca dejó una.

no es que sea uno de mis discos preferidos
pero lo disfruto cada vez que lo escucho.

también recuerdo haberle dedicado
bajo otro nombre,
otras circunstancias y sitios web,
esa canción que nunca había escuchado
pero que podía leer en el gélido estudio
y pretender que es lo mismo
leer una canción que escucharla.

‘one year six months’ apenas tenía un significado para mí
no la conocía, y tampoco sabía quienes eran esos chicos.
sabía que alguna vez habían aparecido en mtv
porque recuerdo que los nominaron alguna vez.

bajé un wallpaper que subí en una resolución bastante ridícula
algo así como 640 x 480
pero era sólo con motivos ilustrativos.

y a veces mirando hacia atrás
con algo de orgullo injustificado
me olvido de que recién el año pasado tuve banda ancha por primera vez
cortesía de vivir en una ciudad
con nieve, turistas, y sistemas desfavorables
para los altamente depresivos y adictos a la información.

en ese momento haber bajado un disco así hubiera sido
nunca imposible, porque de hecho lo hacía
pero bastante…

me quedé sin adjetivos.

ocean avenue – yellowcard

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