Archivo de la etiqueta 'escuchar'

todas esas canciones cursis en la televisión

no sé cómo disculparme
cuando no hice nada mal.

es fácil aprender
si nunca te arrepientes.

buscando todo el tiempo comienzos desde cero
empezar todo siempre como si mi vida empezara ahí.
para ver si todo lo que yo hice
puede ser dejado ahí.

entre los reproches que quedan sin pronunciarse
me susurro el haber conocido a tantas personas
que se encargan de cultivar su resentimiento hacia mi
por equis-razones.

yo sólo estaba cantando una canción que no tenía principio
cuando resultaron escuchar.
tampoco tenía final.

el dolor de estómago diario y cómo ir en contra de él
no entiendo la manera en que toda molestia desaparece
cuando estoy cerca.

no sé ni como caminar todo esto
no cambia mucho si uso mis lentes oscuros o no.

esperando todas las mañanas a que te levantes
y tratando de no estar esperando todo el tiempo
a que me pidas que me vaya.

llenándome de cosas para no decir
y del final de tantas canciones que pueden dejarte
sabiendo que estás cambiando tu vida
y que nada va a volver a ser como era hace diez minutos

sólo para recordarte que eran sólo canciones
y que tu guitarra no está cerca.

rodeándome de personas que me hagan acordar de que estoy acá.

y las horas pasan y contamos las horas en las que no estamos aquí
como si cada centímetro de nosotros estuviera

.-

el color del café con leche

no todo es una canción.
sin embargo me gusta escuchar cantar
hasta cuando se trata de un susurro.

el viento no es tan cruel
como para llevarme volando.
dije que era una hoja y traté de pensar en un meteoro
quiero decir metáfora, pero no resultó.

por favor no tomes en cuenta lo que estoy diciendo
porque estoy siendo honesto.

.-

diecinueve minutos y cinco segundos restantes

a veces no veo nada ahora
pero sólo escucho lo que tengas para decir
a veces no estoy escuchando en absoluto.

no puedo esperar a quedarme dormido otra vez
y despertarme a tus ojos.

.-

escuchar para darse cuenta

me lastima mucho cuando se ríen de mi por saber. es aún peor que cuando se ríen de mi por no saber.
afortunadamente tenía mi cámara de traumas encima cuando ayer se burlaban como solían hacer cuando tenía quizás sólo 12 o 13 años.

odio que algo que me tomé un tiempo en pensar luego de evaporarse en el aire junto con mi aliento se convierta en una risita o una mueca en la cara de las personas sólo porque no son lo suficientemente inteligentes como para prestar atención y escuchar con detenimiento o siquiera pedirme que lo repita.

sé que se van a reír en cuanto diga algo inteligente, sé que no se van a reír cuando trate de decir algo gracioso y sólo deje en evidencia que mi sentido del humor vino terriblemente mal de fábrica y algún imbécil en el camino se olvidó de hacer valer mi garantía.

.-

ahora es el tiempo

siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.

siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?

escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.

estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.

quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.

escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.

pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.

si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.

la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.

si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.

hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.

parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.

nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.

saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah

por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.

¿no querés mirarme un rato?

.-

lo tatuaría (si no fuera tan largo)

viernes 24 de octubre, 5 am (gmt -2)

Cuando digo que nada nunca cambia es en
negación propia de la realidad, bien
sabiendo que nunca es así, siempre cambian
las cosas y tantas otras tienen la
facilidad de mantenerse iguales.

Me da miedo confiar, la incógnita está
en la razón de ese miedo.

Don’t panic debería decirme
más seguido. Confiar más en quien
me quiere.

En las vueltas de la vida y lo que
dicen mis amigos.

En no tomar a la vida con tanta
seriedad. O al menos no tanta seriedad de
esa.

Amar la vida y amar estar vivo. Hacer las
paces con mi respiración. Escuchar cómo la
depresión, es un estado de ánimo y no
un estilo de vida. Prestar más atención.

Llamar la atención de otras maneras, tener éxito.
Observar a mis amigos y qué es lo que hacen.

Recuerdos, jugar con los que me dan risa y
usarlos que para algo están.

Aferrarme a lo que puedo aferrarme.

el jueves nos quedamos hablando con ayrton hasta las 5 de la mañana acerca de años anteriores y recuerdos compartidos, de noches de green day, shaila, asphix, skate, de la playa, de nuestras preocupaciones, de cómo cuando recordamos esos momentos en los que nos preocupábamos por otras cosas lo que queda es cómo la pasábamos y no lo que nos preocupaba, acerca de la posibilidad de que en años miremos atrás y pensemos en cómo nos preocupábamos a esta edad pudiendo estar haciendo tantas cosas. me hizo dar cuenta de muchas cosas que de a poco se fueron sumando a sabidurías compartidas con otros miembros de mi familia, particularmente con mi papá con quién hablé varias horas ayer a la tarde, para en lo posible hacerme recapacitar sobre tantas cosas.

escuchamos ‘mañanas’ de shaila, que siempre tuvo más significado para él que para mí pero inevitablemente esa música me lleva a acordarme de mi mejor amigo y de viajes compartidos y toda una época marcada. desde lo azul y dentro de la nada recibí un correo que me hizo mezclar este mundo intracerebral que mantengo a base de sesiones de aspirar nafta y envenenarme con muestras gratis de pesimismo que coleccioné en los aeropuertos antes de abordar a una nueva depresión.

pero concentrarme en la respiración y en que esto no es algo impuesto. encontrar mis valores o al menos algún valor debajo de la pila de ropa sucia, y todo por haberme olvidado de cómo se usaba el lavarropas.

gracias por el agua fría que corre por la conciencia.

.-

toma la píldora roja (es tu última oportunidad)

cara de haber jugado con linux toda la tarde y escuchar the crystal method

lo que pasa es que cualquier idiotez que hagas en linux te hace sentir hacker.

.-

subliminales siempre

me gusta escuchar mis grabaciones perdidas
y escuchar que toco la guitarra
cuando extraño hacerlo

.-

más verde con la escenografía

me quedé helado
a pesar de tener todo puesto
zapatillas, pulover, auriculares, celular
dinero, stickers, mirada vacía
no quise bajar el resto de la escalera
acercarme a la puerta
y salir.

pude pensar en que
voy a extrañar.

con ayuda de mi exageracion
pude creer verme un mes en buenos aires
pude ver mis últimos días en la ciudad
pude ver mis últimos meses.

tiene algo de cierta la afirmación
de que podría no estar listo para volver
hasta cuando se sabe que sería por poco tiempo.

i may be dumb but i’m not stupid enough to stay with you

es la primera vez que no tengo ganas de viajar
que no me entusiasma lo que me espere
siento que está todo teñido del mismo gris
que todo el verde de esta ciudad
cada vez más fea.

saber que tengo que ir a buscar mis cosas
y volver.

ya no veo ‘años que viene’
ya no veo el final de la carrera
ya no veo una carrera en absoluto.

no tengo sueños en ese departamento
que quizás no vuelva a pisar
no quiero enfrentar la búsqueda de un lugar
cuando apenas puedo relacionarme
con los lugares que ya tengo.

ya no soluciono nada con mi falta de humor.

decidí que si vuelvo a entrar en un bar de esta ciudad
va a ser cargado de dinamita
dispuesto a hacer de una borrachera
un despliegue de fuegos artificiales.

quizás hasta lograría que prohibieran a los menores escuchar blink-182
o armor for sleep.

.-

pero con pantalones esta vez

encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.

de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.

los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.

todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.

o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.

no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.

pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa

cantarlo bien o cantarlo con orgullo.

vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.

cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.

hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.

rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.

escuchar a alguien.

.-