el problema es que de mi mismo para adentro
creo que soy demasiado para cualquier persona.
de mi mismo para afuera
creen que soy demasiado… diferente, por falta de una mejor palabra.
creo que valgo demasiado más que los demás
creen que soy uno más.
creo que soy demasiado poco como para cualquier persona
no hay nadie a quien pueda señalar entre una multitud
y pueda decir ‘esa persona se fijaría en mi’
principalmente porque en una multitud yo necesitaría
subirme al barril más alto, sólo para que vean mi cara.
y no es que va a pasar algo extraordinario cuando la vean
es decir… soy sólo ‘intentos de’
no tengo a quien extrañar,
nadie se quedó con un pedazo de corazón mío.
me pisotean en cualquier lugar al que vaya
me pisotean porque mido cincuenta centímetros
o me pisotean porque nunca estoy a la altura de nada
metafórica o figurativamente hablando, da igual.
la condición inicial para que me guste alguien
pero que me guste de verdad
es saber que no va a fijarse en mi.
y de las personas que tuvieron algo que ver conmigo
cuento con las manos de un sólo dedo
a quien volvería a prestar mi atención
y regalar mi tiempo.

dispararon por atrás de nuestras cabezas
y no tengo un gran autoestima
pero sé que tengo un narciso tamaño helicóptero.
y sé que no valgo mi peso en comida de perros.
‘si no te valorás/querés/apreciás/cuidás vos… nadie lo va a empezar a hacer’
no me cambia nada con eso.
‘cuando empieces a valorarte/quererte/apreciarte vos vas a ver que otras personas lo van a hacer’
sí, y Winnie Pooh es el mejor candidato para las elecciones de Estados Unidos.
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