
yo no veo a las personas autos o edificios
desde más alto que mis ojos
pero si me dicen que estoy grande (…)
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Esto es un desparramo de vivencias diarias y la oportunidad de hacer más que pública mi vida privada.

yo no veo a las personas autos o edificios
desde más alto que mis ojos
pero si me dicen que estoy grande (…)
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hace unos días cambié de caja, tuve que buscar una más grande para mis recuerdos.
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Nota sobre la etimología de la palabra “adolescencia”:
Es muy frecuente encontrarse hoy , sobre todo en ámbitos educativos, con una concepción acerca del significado de las palabras “adolescencia” y “adolescente” relacionada con una supuesta etimología que los mismos diccionarios se encargan de señalar con cierta ambiguedad y hasta con inexactitudes. Se hace derivar estos términos del verbo castellano “adolecer” que a su vez vendría del verbo latino adolescere que según los diccionarios significa: “..padecer alguna dolencia habitual; caer enfermo; fig. Tener o estar sujeto a vicios, pasiones o afectos, o tener malas cualidades, causar enfermedad o dolencia”.
Sin explicar porqué, estas definiciones aparecen en los diccionarios confusamente entre el significado anteriormente señalado y el de “crecer”. Es exacto que exista en latín el verbo “doleo”, emparentado probablemente con el griego “deleo” = herir, dañar y cuyo significado sería el de “doler, sentir dolor” y el incoativo “dolesco” = afligirse, apesadumbrarse. Pero de ninguna manera este verbo forma un compuesto con la partícula “ad” para significar “adolecer, sufrir” y menos para derivar en “adolescencia” Este fenómeno de manipulación lingüística se denomina “sustracción etimológica”. La deriva etimológica se ha dado históricamente a través del verbo castellano “adolecer” que ha venido a significar, carecer, faltar algo y que se lo hace derivar de dolesco = afligir, dolerse, caer enfermo.
Entre los romanos la adolescentia no era una edad donde se “adolecía de algo” o se sufriera. En latín la palabra adolescentia, proviene del verbo adolesco, que no deriva de ad y doleo, sino de ad y oleo y su incoativo olesco. Este verbo expresa la idea de “el crepitar de los fuegos sagrados; los que llevan y transmiten el fuego; el crecer, desarrollarse, desenvolverse la razón, el ardor” Además de esta temática etimológica es importante notar la implicación ideológica y pedagógica que esta sustracción tiene. Se desliza de un plus como es el significado que le daban los romanos (“el que porta el fuego de la vida nueva”) hacia un minus (“el que adolece, el que carece, el que le falta, tiene defectos o sufre”)
Esta deriva no es casual en sociedades donde se apunta a generar minusvalías (la mujer, las minorías raciales, étnicas, la marginación adolescente, etc.) Pedagógicamente hablando se generan dos concepciones antagónicas de la educación: una centrada en la supuesta “carencia del adolescente”, con el consecuente despliegue de estrategias tendientes a “llenar, cubrir, suplantar, etc.”, este vacío y otra centrada en el concepto (apoyado en la etimología) de “potencial, de crecimiento, de desarrollo hacia, de capacidad para ser desarrollada, etc.” de la cual derivaría toda una estrategia pedagógica que pone énfasis en que el adolescente “alcance logros adultos” y no en “esperar que se le pase la enfermedad de la adolescencia para entrar al mundo del adulto”.
Françoise Dolto lo ha expresado así : “La adolescencia es además un movimiento pleno de fuerza, de promesas de vida, de expansión. Esta fuerza es muy importante, es la energía de la mencionada transformación. Como los brotes que salen de la tierra, uno tiene necesidad de “salir”. Tal vez por eso la palabra salir es tan importante. Salir es abandonar el viejo cascarón que se ha tornado un poco asfixiante, es a la vez tener una relación amorosa. Es la palabra clave que traduce bien el gran movimiento que nos sacude” (“Palabras para adolescentes”) Este también es el sentido profundo que las culturas coya, quechua y aymará le dan al joven cuando recién nace: se entierra la placenta y se guarda el cordón umbilical en el fogón de la vivienda para pedirle a la Pacha y a los Achachilas, los antepasados que esta sangre nueva portadora de la sangre vieja permanezca manteniendo este fuego, esta cultura viva.
(Nota extraída del libro “Etimologías” del Lic. Rodolfo Valentini)
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hacé de cuenta que te olvidaste de mí, te está saliendo bien
pero no hagas de cuenta que no noto
que no es así.
encontré este dibujo entre los esqueletos de mi cuarto
y decidí modificarlo quitándole el ‘te quiero mucho —’
no creo que ni lo reconozca
ni lo recuerde.
quedó mejor
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encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.
de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.
los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.
todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.
o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.
no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.
pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa
cantarlo bien o cantarlo con orgullo.
vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.
cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.
hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.
rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.
escuchar a alguien.
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a veces me gusta
que me de un poco de vergüenza
mezclado con arrepentimiento
con un poquito de risa
un tanto de asco también
y un jaja como soporté eso
pensar en un par de meses
de hace un par de meses.
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un día vamos a vivir juntos
en un edificio con vista al central park
en el medio de buenos aires.
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si quiero mantenerme vivo
o al menos sobrevivir
tengo que quitar algunas cosas de mi dieta
sea armor for sleep
o quizás agregar un poco más de koopa (ahora que mark hoppus terminó con ellos)
mañana lo voy a intentar
llegar al fondo de esto
y no tener que llegar a ninguna montaña
al mejor estilo brad pitt.

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