No es un chiste cuando mencionan que uno mismo es su peor enemigo. Tratar de pelear conmigo mismo sólo para no caer en la misma depresión día a día, o varias veces por día cuando tengo suficiente espíritu guerrero, es no sólo agotador sino también frustrante cuando hasta el primer acorde de esa canción que nos deprimía nos pondría bien si la escucháramos juntos.
Aprieto los dientes y subo el volumen de mi voz interior obligándome a resistir, si no tuviera una manera de pensar tan exageradamente matemática contaría hasta diez, cien o un millón.
El hecho mismo de poder haber visto por una fracción de segundo que no tengo que ser necesariamente así fue quizás no sólo interesante, sino revelador.
¿Podría ser mucho más que esto? ¿Acaso este mismo empuje hacia bajo puede estar deteniendome al momento de volver a hacer cosas maravillosas (por falta de una mejor palabra)?
Pensar en las posibilidades de superarlo es hasta epistemológicamente excitante. ‘¿Hasta donde quieres llegar hoy?’ rezaba desafiante el monitor de la computadora cuando tenía 6 años.. Creo que siempre tomé ese asunto de manera personal; claro, sin darme cuenta de que de hecho el desafío tenía como condición llegar a donde sea a través de productos de una pequeña empresa apenas más popular que Dios mismo (perdón Sr. Dios, necesitaba la metáfora).
De todas maneras, supongo que el punto es retomar algo de ese desafío permanente; arrancárselo de las manos a la idea de que este sería un mejor mundo sin mi (¡Ja! Como sí realmente hubiera alguna manera por más descabellada que fuera para que este mundo fuera mejor)
Y a pesar de contar con quizás una decena de desamores y frustraciones que en algunos casos hasta relato con ternura, no hay peor bruja que la misma depresión. ¿Tu novia no te presta atención? Argh, la depresión es mil veces peor..
Sí bien es reconfortante saber que siempre está ahí para vos, quizás a veces es molesto que aparezca tantas veces sin que la llames. Es decir, está bien cada tanto, pero como en cualquier relación, la falta de moderación es mala. ¡Nos hace mal vernos todos los días!
Por otro lado… ¡Es tan egoísta! Podía darle todo de mi, mi tiempo, mi motivación, ¡hasta mis ganas de vivir! ¿Para que? ¿Para que te sigas alimentando de lo que me hacías? La verdad es que no se que te veía como para prestarte tanta atención.
Supongo que no es ninguna idiota, y al verme tan solo encontró su oportunidad para seducirme. Probablemente no le haya costado ni un poquito. ¡Hasta su perfume podía parecer perfecto!
Pero no lo soporto más. Te estoy dejando.
Tengo que preocuparme más por mi mismo… Creo que esto es el comienzo de una gran relación. Lo único es que no sé cómo podría hacer para besarme, si de hecho me enamorara por completo de mi propia persona.
¿Que tal si te dejo a cambio de mi narcisismo? Supongo que no te lo esperabas… Pero quizás todo ese odio que me ayudaste a mantener termine como consecuencia convertido en algún tipo de aprecio diferente.
De todas maneras no creo que duremos mucho (yo conmigo mismo). Mi personalidad es probable que termine chocando con… bueno, mi personalidad.
Esta noche voy a dormir conmigo mismo, y de hecho no creo que vaya a poder echarme de mi propia cama.
Quien quiera dedicarse a girar mi mirada lejos del espejo, le pido que por favor lo haga.
Espero estar de vuelta.
.-


