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canciones en línea

19 de enero de 2008

Las relaciones por internet son ilógicas. En particular me llama la atención como yo mismo dejo deliberadamente a la lógica de lado y no considero eso, quizás desesperando un abrazo digital, o sólo un abrazo de verdad.

También es cierto que no siempre puede contarse con lo que creemos contar en internet, como ejemplo un gran grupo de amigos. ¿Pero por qué alguien pasaría más tiempo en la computadora si lo que quiere está justamente afuera de ella? Ahí abrazamos a la falta de lógica, o mejor aún, a la lógica retorcida.

Se trata de encontrar un lugar propio en el mundo. Voy a adelantarme y afirmar que es una de las cosas más complicadas de a lo mejor los primeros 20 años de vida, pero no me equivoco sí digo que puede pasarse toda una vida sin encontrar ese lugar.
Al pensar en internet y las nuevas tecnologías y demás no puedo evitar hacer paralelos con situaciones similares pero ocurriendo hace poco más de 15 años, cuando los únicos que chateaban eran los astronautas.

¿Qué pasaba entonces si uno no encontraba su lugar? Me encantaría poder afirmar que lo pasaban mucho peor (o mejor), pero no creo que se trate de ninguna de las dos. Seguramente sólo fuera diferente, pero al ser más complicado anestesiar la sensación de no pertenencia quizás hasta fuera más productivo y promoviera el conocer más gente sin la intervención de ruiditos al entrar a la habitación o ridículos carteles en colores sobre sus cabezas citando canciones de moda o cuánto aman a Roberto, Luis o Esteban o a Marcela, Silvia, Lucía o Marla.
Creo que una manera de acercarse a entender algo de todo esto es pensar en necesidades emocionales y la manera de satisfacerlas, o de usar engañosos placebos en su lugar.

Ahora me pongo mi sombrero de fingir ser un experto en química y comento acerca de mi teoría probablemente plagiada y sin algún tipo de fundamento científico real sobre el efecto de los placebos emocionales.

OK bien, el sujeto de estudio voy a ser yo mismo, o fui yo mismo. Como sea, creo que es muy engañosa la situación de internet porque considero que puede afectarnos de la exacta misma manera que su situación homologa en la vida real.

Tomemos ejemplos para dejar las ambigüedades: ¿Qué tal pelearse con alguien por internet? Sin siquiera importar si conocemos personalmente a esa persona o no, puede afectarnos igual que una pelea en un bar (sin ojos morados) con uno de nuestros amigos físicos.

¿Qué tal un abrazo? Afortunadamente puedo decir que la situación en este asunto ya puede cambiar. Depende de cuánta carga emocional le pongamos a ese abrazo tipeado, o lo que sea con que lo carguemos. Y quizás hasta dependa de cuanto quisiéramos que fuera real.
Internet te presento a tu peor enemiga, Ilusión te presento a tu próximo mejor amigo. Pueden besarse.

Es la ilusión de que hay algo más, de que el otro es real o de que simplemente existe lo que nos atrae, y puede volverse viciosamente una cuestión especulativa.

Es esa ilusión la que nos rompe el corazón cuando Marta te dijo ’sos de las mejores personas que conocí!’ y vos pensáste que te lo decía porque secretamente soñaba con vos, pero 30 minutos más tarde se encontraba con el chico que le gusta de verdad.
O cuando te bajas del micro y la ilusión te está esperando con un ataque de risa.

(o un bate de béisbol)

.-

ahora es el tiempo

siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.

siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?

escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.

estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.

quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.

escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.

pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.

si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.

la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.

si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.

hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.

parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.

nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.

saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah

por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.

¿no querés mirarme un rato?

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

.-

flotar a través

es un hermoso lugar
para darse cuenta

de que se puede ser fantasmagórico
en cualquier lugar.

para darse cuenta de que no suena más el teléfono
en esta ciudad.

miles de sillones y lugares
dvds, computadoras y mascotas
pero no pasa nada.

me había olvidado un poco de esas cosas
hoy me leí otra vez.

no lastiman tanto
por ahora
pero vienen en carrozas desde el futuro
con un brillo resultado de su geometría.

cuando era chico me gustaba prender fuego cosas
con alcohol etílico, o con etanol.

silencio, silencio y un par de otras cosas.
el miedo al futuro, al propio cuerpo.

ganas de llorar por sólo discutir
del indice de natalidad y mortalidad
o el llamado ‘envejecimiento’ en la unión europea.
por la frustración.

porque es eso.. todo es eso.

por eso estoy acá.
para contarles de la lluvia
de cómo no puedo manejar la frustración
si no es dibujándome formas, números y frases en binario.

.-

la impaciencia por ser

las chicas de la otra mesa no me vieron igual
me gustaba que no me importara sostener su mano en el medio del patio de comidas
del abasto.

me gustó poder decirle cómo me sentía
y me gustó interrumpirla para contarle eso que descubrí
que su voz puede hacerme.

que por eso la llamaba para pedirle que me hablara
“pero mi vida es muy sonsa!”
pero a mi no me importaba.

me encanta que me conozca más que yo mismo
me encanta que pueda mirarme diferente
a pesar de escucharme.

me gusta que me enseñe tantas cosas
y se le escapen casi secretos
o cosas que no dicen en voz alta.

“pero desde tu propio marco, no?”

claro que sí.

te quiero muchísimo.

.-

quinto traste cuerda cinco

las bolsas de doscientos diez sugus traen doscientos veinte

fre los contó todos.

.-

equis mayúscula equis minúscula

entre todo lo que nos lleva la vida a ir sintiendo en cada momento
a veces
o quizás siempre se nos hace bastante complicado, si no imposible
darnos cuenta de los cambios.
pero no de esos cambios fáciles como el edificio de la esquina
o que ya no nos interesa tanto pokémon.

me refiero a los otros cambios
que bien podrían verse como simples

de pronto tuviste la misma cuenta de mail desde hace 3 años

y encontras la primer imagen que recibiste y enviaste desde ella

oh estabas tan desparramada durante tanto tiempo

terapia de choque de frente a un pasado que sólo puede alejarse
que por supuesto no sería lo mismo que una terapia homóloga
con un presente arrollador.

es la única foto que muestra
(tan poco, tan nada, tanto tanto, sin luz y dos caras y lo difícil que es creer que ese era yo
hubiera jurado que yo no me veía así. yo no me veía así desde atrás de mis ojos)

nieves y nevadas
todos esos momentos que guardé en textos a quien fuera
y que no tengo en imágenes

la memoria fotográfica se encarga de perseguirme sin la existencia real de esas imágenes
quizás por eso no acostumbro pensar en tomar fotos

un dos click y entre mis dedos puedo enmarcar una imagen
para guardar en mi billetera inexistente y revisar antes de romperme
o para esconder abajo de mi cama y temerle durante los inviernos, veranos, primaveras y otoños.

compartir tiene cada vez un significado
quiero dar todo mi pasado
no como en una feria americana
o en una colecta de caridad

quiero que se sienta que todo esto tampoco es algo que pase mucho por esa parte
de mi cerebro por la que pasan las cosas que pienso mucho

voy a pararme y voy a mirarla a los ojos y hablarle de mis pasados (pisados o no)
de historias angustiantes de secundaria
de historias ridículas de infancia particularmente extraña
historias de skate y boxers en el centro cívico
o cualquier otra historia

open the past and present
and the future too
it’s all i’ve got and i’m giving it to you

y no me sale decirlo de otra manera
aunque regularmente pueda escaparle a las letras de green day.

es sólo que entre el laberinto que a veces pareciera ser mi personalidad
hay toda una parte extrovertida que pareciera que te contara todo lo que le pasa
y lo que le pasó
y lo que le va a pasar.

cuando en realidad estoy mostrando apenas una mínima parte de lo que creo que soy
cuando me encuentro a mi mismo en mi pasado
y puedo decir ‘yo estuve ahí’
para a veces responder que quisiera estar ahí
y otras desearía nunca poder viajar al pasado, volver a esos momentos.

no tengo un muy buen manejo de los lugares donde anduve
aunque tengas suficiente edad como para saber por donde estuve.

por momentos vertiginosa, es la sensación de que hay tanto que voy descubriendo
un sábado a la vez.

no busco y trato de alejarme del pedido de que no cuente qué fue de mi vida
antes de conocer(la-te)

pero tantas cosas no las cuento
nunca

aunque mi boca de esa impresión
de que el kiosquero amigo sabe de cuando bailé los backstreet boys frente a todo el colegio
no es así.

te sorprendería saber la cantidad de cosas que sin más pronuncié frente a vos
y nunca nadie antes había escuchado
de esa manera.

no es la manera, el lugar, la hora o el color como para decirlo
pero sólo pido un poco de sentido de exclusividad.

lo que quiero decir, es que sólo pido que te des ese sentido de exclusividad,
que a nadie más miro de esta manera.

.-

Protegido: no hacen falta comienzos ni finales

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quod me nutrit, me destruit

ok ok

nada que ver con la anorexia o sus intentos
ya jugué con eso.

pero… sin embargo, y luego de leer un interesante debate sobre los tatuajes y el estudio semiológico de los mismos
se me ocurre que… dejando de lado el tatuaje de angelina jolie

y la tristísima moda de las pro-anorexicas desinformadas que creen que por controlar su cuerpo controlan su vida (no)
que usan la frase a veces como ‘quot me nutri, me destruit’ (sic) porque es re cool.

pero tampoco quiero hablar de eso

sino del significado mismo de la frase, un pegajoso “lo que me alimenta, me destruye
o como quiera traducirse esa porción de latín

estaba revisando por una buena traducción cuando encontré esta lectura interesante:

Supongo que es difícil, por no decir imposible, vivir sin ilusión, esperanza, amor o no anhelar todas aquellas cosas que uno más desea. Pero estos sentimientos positivos que te hacen sentirte vivo y ser feliz, han de ser alimentados día a día con pequeños incentivos o triunfos para que se mantengan vivos en tu interior. Cuando uno ve que va pasando el tiempo, un día, un mes, un año, dos y uno se da cuenta de que no ha conseguido todo lo aquello que se propuso en el pasado y que le ayudó a vivir con ilusión, entonces, le sobreviene después un sentimiento de decepción que se convierte en un lastre difícil de sobrellevar. Hace un tiempo leí un libro de consejos que se titula “I Ching” (el libro de las mutaciones) donde aparece escrita en el de manera muy recurrente una frase que dice: “La perseverancia trae ventura/La perseverancia trae desventura.” Lo que viene a decir que si has puesto todo tu empeño en conseguir algo y no lo has conseguido, capitula y déjalo estar, pues si actúas con obsesión descontrolada para conseguirlo te llevará a la destrucción. “Quod me nutrit, me destruit.” Esta retro-alimentación destructiva la vemos incluso reflejada en el día a día de la propia naturaleza: existe una palabra en el español, “Entelequia”, la cual tiene varias acepciones, pero la que más me gusta es la que dice que entelequia es aquello que tiene como algo intrínseco el proceso de su creación y de la autodestrucción. Por ejemplo, una entelequia fácil de entender sería una corriente marina: por el efecto de la corriente marina se forman las olas del mar y por el mismo efecto se destruyen cuando por su empuje las arrastra hasta las costas de tierra. Y así, “velis nolis”, quieras o no quieras, sucede con casi todo aquello que tiene visos de ser un sí y que luchas desaforadamente por conseguirlo pero que al final ha acabado siendo un no. Resumiendo: “Muéstrame un hombre que controle sus sentimientos y yo te enseñaré a un hombre feliz.” (Anónimo).

– Jon García (link)

es el mismo tiempo que añoramos el tiempo que nos consume

¿y que tal si todo lo que deseamos está a un viaje de distancia?

siempre está a un viaje de distancia

hasta en esos viajes que son menos de 10 kilómetros para reencontrarse
con un amigo que nunca estuvo perdido
y en esa oscuridad nos sentimos al borde de soportar vivir
o esos viajes que él hace de miles de kilómetros que no se pueden contar
para encontrar al amor de su vida
o de la vida que le gusta tener
y que uno vive en el torrente sanguíneo, y todos sabemos que no podríamos sin eso.
es el viaje en el que me va a extrañar y vamos a hablar por celular entre miles de torres
es el viaje y las lágrimas de quien te dio vida que te indican,
como un semáforo infalible
que te van a extrañar.

que hay un lugar en el mundo, y que aunque tu cuarto en semanas
ya no sea tu cuarto
es la porción de espacio-tiempo que te regalaron
sin que te dieras cuenta en tu cumpleaños número 0
la que después deja su marca como una babosa sobre el parabrisas del auto
recordándole a los demás que sin importar por donde sigan
van a tener que limpiarte y pagarle a psicólogos para que ayuden a limpiar el vidrio.

o es sentir el futuro en la vibración de los dedos
al momento de contestar a esas cosas
que simplemente no pueden ser superadas en una respuesta
y nos da miedo matar el sentimiento con palabras que no valen la pena
pero igual hago el intento.
en esa sensación que no se va a la mañana siguiente
y deja de ser la sensación de la noche anterior
o el infinito significado de las porciones de letras aleatorias de la hilera del medio
y la manera en que no empieza por la misma letra que yo
un reflejo inconciente de nuestra manera de cortar flores, quizás
o sólo un dato trivial y algo que sólo podría notar yo.
entre todas las cosas que me podrían hacer especial.

es una manera de respirar, y yo sé quién puede decirme que es así
no se trata de la nieve que se comparte en una estrella que viaja del norte al sur
ni de camionetas viejas y deseos de crecer.
es como el cambio entre acordes.

o a veces todo se resume en buscar la letra de la canción
que creíste que le gustaba a Ayrton
pero que te tomó dos meses de silencio y quince segundos
para darte cuenta de que en realidad era a vos a quien te gustaba
y a pesar de eso la próxima vez que lo vea le voy a discutir, porque estoy seguro
de que el me dijo que esa canción me iba a gustar.

se trata de saber jugar y de aprender el juego,
sabiendo como hay que jugar
disfrutaras del juego.

no me importa si me dijiste o no que me iba a gustar.
como tampoco me importaron todas esas otras cosas
que a veces pareciera como si el resto del mundo
quisiera que me importaran.

tiempo de irse
mañana psicóloga
se me nubla la vista
this is madness, xoxo dash

.-

un cuento (sin hadas)

alguna depresión del 2006

hola

hoy les voy a contar un cuento de hadas
pero sin hadas

resulta que hace mucho mucho tiempo había un chico
bastante parecido a mí
que vivía en las montañas
en las magníficas montañas bien al oeste donde no se puede oler el mar
y en el lejano este vivía una chica hermosa, la más hermosa
que olía el mar todas las mañanas

nunca volvieron a verse
el chico pensaba en la chica todas las mañanas
y se maldecía por haber conocido tanto algo que no podría tener
y él nunca sabía lo que ella sentía
nunca sabía lo que pensaba
o si la volvería a ver

esas tardes de noviembre en las que luego de sus obligaciones se iba a esperar
a amigos que nunca aparecían en lagos que nunca se tranquilizaban
él pensaba en lo que quería
y estaba tan pero tan asustado
de absolutamente todo

y de ella.

escribía en tercera persona para ver si de esa manera evitaba sentirse culpable
de dedicarle sus pensamientos
una y otra y otra vez

esta vez si que no sabía qué hacer
él la había buscado miles de veces
la había visitado
y la había besado
y había sido muy pero muy feliz

había hecho todo lo que cualquiera pudiera imaginar
y hubiera hecho todo lo que nadie pudiera imaginar
para hacer que cambiara sus preocupaciones por sonrisas
y había soñado tantas veces con su cara
y había podido acariciarla también

él siempre mantenía bien adentro esa esperanza
que se sentía como brasas calientes en el estómago
cada vez que pensaba en ello

había buscado en ojos claros algo en lo que pensar
pero había descubierto que esos ojos estaban vacíos
y no tenían la magia de esos ojos azulgricesverdeazulados
que en algún momento sintió que solo le pertenecían a él

a él le hubiera encantado haber cumplido con sus promesas
si hubiera tenido mil oportunidades más

a él le hubiera encantado no haberla conocido
no haberse enamorado
no haber sabido tanto

no haberla hecho sentir mal
al haberse sentido mal él

haberle hecho sentir que necesitaba a alguien
y que ese alguien era él

a él le hubiera encantado conocer a la familia de esa chica tan misteriosa
y que ella estuviera enamorada de él

y de su voz

él nunca le pudo cantar tanto como quería

a él lo obligan a ir a donde vive o solía vivir la chica extraordinaria

él no supo como sentirse
él llenó sus ojos de lágrimas
y no pudo creer que solo lloró tres veces en 8 meses
y que lo hizo por ella

a él le gustaría ser tanto más
pero tanto menos
le gustaría no existir
desaparecer de una manera especial
y que nadie se acordara de él

él quiere olvidar
y cada flor que pasa le hace recordar

él siente que no vale nada
de nada
y aunque sus amigos le hacen saber lo que piensan
él no puede entender

.-