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Entre susurros esperaremos la próxima función

- ¡Abrigate!

Mi mamá me advirtió. El invierno puede ser tanto una molestia como una aventura cada vez que salimos de casa. En muy poco tiempo el paisaje había perdido la mayoría de sus colores y si me hubiera guiado por mis ojos tranquilamente podría ser todo parte de una película en escala de grises, los copos de nieve haciendo las veces del ruido en la imagen de las proyecciones cinematográficas. Envuelto en el silencio con el que empiezan todos los poemas invernales; el crujir de mis pasos me recuerda que aunque el horizonte se disuelva un poco más adelante ya no estoy en el mismo lugar desde el que partí.

Cada tanto interrumpe el sonido de una rama que ya no pudo soportar el azote del clima y cedió para llegar finalmente al suelo donde quizás se convertirá en la casita de una familia recién formada de liebres y algún día se convierta en lo que alimentará a un retoño de alguno de esos árboles imponentes que ahora me protegen de la nieve que cae con todas las intenciones de teñirme de blanco. La pregunta acerca del ruido que hace una rama cuando se rompe en el bosque y no hay nadie escuchando parece tan lejana cuando eres el personaje principal del ejemplo contrario.


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de arriba de abajo


mi taza y la taza de mateo
no es que necesariamente seamos opuestos
pero siempre estuve un poco en contra de la postura diacrónica de él
en las discusiones tecnocráticas acerca del color
del arcoíris en nueva zelanda.

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canciones en línea

19 de enero de 2008

Las relaciones por internet son ilógicas. En particular me llama la atención como yo mismo dejo deliberadamente a la lógica de lado y no considero eso, quizás desesperando un abrazo digital, o sólo un abrazo de verdad.

También es cierto que no siempre puede contarse con lo que creemos contar en internet, como ejemplo un gran grupo de amigos. ¿Pero por qué alguien pasaría más tiempo en la computadora si lo que quiere está justamente afuera de ella? Ahí abrazamos a la falta de lógica, o mejor aún, a la lógica retorcida.

Se trata de encontrar un lugar propio en el mundo. Voy a adelantarme y afirmar que es una de las cosas más complicadas de a lo mejor los primeros 20 años de vida, pero no me equivoco sí digo que puede pasarse toda una vida sin encontrar ese lugar.
Al pensar en internet y las nuevas tecnologías y demás no puedo evitar hacer paralelos con situaciones similares pero ocurriendo hace poco más de 15 años, cuando los únicos que chateaban eran los astronautas.

¿Qué pasaba entonces si uno no encontraba su lugar? Me encantaría poder afirmar que lo pasaban mucho peor (o mejor), pero no creo que se trate de ninguna de las dos. Seguramente sólo fuera diferente, pero al ser más complicado anestesiar la sensación de no pertenencia quizás hasta fuera más productivo y promoviera el conocer más gente sin la intervención de ruiditos al entrar a la habitación o ridículos carteles en colores sobre sus cabezas citando canciones de moda o cuánto aman a Roberto, Luis o Esteban o a Marcela, Silvia, Lucía o Marla.
Creo que una manera de acercarse a entender algo de todo esto es pensar en necesidades emocionales y la manera de satisfacerlas, o de usar engañosos placebos en su lugar.

Ahora me pongo mi sombrero de fingir ser un experto en química y comento acerca de mi teoría probablemente plagiada y sin algún tipo de fundamento científico real sobre el efecto de los placebos emocionales.

OK bien, el sujeto de estudio voy a ser yo mismo, o fui yo mismo. Como sea, creo que es muy engañosa la situación de internet porque considero que puede afectarnos de la exacta misma manera que su situación homologa en la vida real.

Tomemos ejemplos para dejar las ambigüedades: ¿Qué tal pelearse con alguien por internet? Sin siquiera importar si conocemos personalmente a esa persona o no, puede afectarnos igual que una pelea en un bar (sin ojos morados) con uno de nuestros amigos físicos.

¿Qué tal un abrazo? Afortunadamente puedo decir que la situación en este asunto ya puede cambiar. Depende de cuánta carga emocional le pongamos a ese abrazo tipeado, o lo que sea con que lo carguemos. Y quizás hasta dependa de cuanto quisiéramos que fuera real.
Internet te presento a tu peor enemiga, Ilusión te presento a tu próximo mejor amigo. Pueden besarse.

Es la ilusión de que hay algo más, de que el otro es real o de que simplemente existe lo que nos atrae, y puede volverse viciosamente una cuestión especulativa.

Es esa ilusión la que nos rompe el corazón cuando Marta te dijo ’sos de las mejores personas que conocí!’ y vos pensáste que te lo decía porque secretamente soñaba con vos, pero 30 minutos más tarde se encontraba con el chico que le gusta de verdad.
O cuando te bajas del micro y la ilusión te está esperando con un ataque de risa.

(o un bate de béisbol)

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días oscuros




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colores sobre la mesa



no habrá clases de arte para mí.

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aferrándote a algo aquí

si tuviera que elegir un color del arcoiris…

probablemente te encontraría
y te borraría de cada libro para colorear
de cada pintura, dibujo, monitor, reflejo,
de cada ojo… trataría de extinguirte y gastaría mi último aliento
en dedicarme a que todos te olvidaran.

y fallaría, porque así funciona.

porque hay emprendimientos imposibles
pero sin embargo desperdiciaría mi vida
en hacerte desaparecer.

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qué hacer cuando estás muerto (parte uno)

el cuerpo se separa del alma en lo que parecería ser un proceso indoloro.

es divertido como se vuelven las personas un poco más etéreas.

correr a través de tu ciudad
gritar hasta desmayarte
mirar a toda la ciudad
tratar de despertarte.

se confunden los recuerdos con el presente
y nunca sabemos hasta donde llega lo que estamos viendo
batiendo entre mezclas de ilusiones y decepciones.

las explicaciones se forman de todos los colores
para cada color
de pantalón, chaleco o remera
que la persona que nos pregunta
lleva puesto.

voy a quedarme en casa para el fin del mundo
finalmente dormir cuando estén soltando la bomba
todo esto es un sueño.

quiero dormir un poco más…
dejenme dormir un poco más.

millones de trenes
ya no pasan por abajo de esta ciudad.

sin embargo no dudo
de que esta ciudad estuvo hecha
con los planos
del infierno.

todos se van a morir en…

definamos felicidad.

es decir, no, mejor no lo hagamos.
correr con Sam y jugar a engañarla
disfrutar de que me rompa la ropa con esos dientes preciosos
o llenarme de su perfume tan delicado
a perra.

revisar toda mi casa como si fuera la primera vez que conozco este lugar
los olores a madera
y el olor al orgullo de él
por todos los muebles que estuvo armando.

la estantería sin duda se ve preciosa.
toda esta casa no podría ser más linda
(aunque esa frase sería útil unicamente para secretamente motivar a que hagan de este lugar
un aún más bello lugar)

pero no para eso estoy aquí
¡llueve en el cielo durante todo el día!

me quedé sin batería en el celular
y no siento una urgencia por ir y cargarlo
o usar una de las otras dos baterías que tengo.

puedo sentir lo que creí haber sentido
en un viaje de colectivo a través de la gran ciudad
hablando de padres e hijos
y orgullos mutuos
ahí cuando recién marzo estaba en la pubertad.

no creas que el clima es perfecto
el día en que mueres.

escuchar las canciones sus canciones
imaginarme el significado de miradas fraternales.
añorar orgullos seguramente infundados
quizás sólo justificados con lo que sea que defina
a mi personalidad.

no quiero ser como era antes
(casi me pierdo otra vez)
no quiero ver a través de mis ojos
que mienten.

prendo fuego cartas imaginarias
que nunca escribí.
y leo y releo tantas otras
que guardé en cajones con fotos
anillos, colgantes, perfumes y figuritas
que nunca existieron de verdad.

el frío en los pies
y el frío entre mis sábanas que va a cantarme antes de irme a dormir
por un millón de años.

deberías estar abajo con ellos

voy a escuchar para darme cuenta
y al menos por esta noche
ya no tengo futuro.

no hay futuros esta vez.
miento si digo que no quiero hablar ahora mismo

pero no lo necesito con tanta urgencia como durante estos cinco meses
que ya se acabaron.
donde no había una voz.

ya es tarde
y ya no hace falta.

voy a escuchar para darme cuenta
si no me quedo congelado en este lugar.

“mi amor vos no sos un fantasmita!”
quizás si no lo leía
no lo hubiera creído.

¡estoy bien!
¡estoy bien!
estas palabras son lo único que tengo para esconderme.

no, mentira,
estoy bien, de verdad.

.-

te sentís


en mi cabeza se veía mejor.

.-

mi cabeza en

tenemos los ojos del mismo color
pero no es el color, precisamente,
lo que hace que nos miremos.

.-

coloreándose y magullándose

creo que no le conté a nadie
pero desde hace dos días que lijo y pongo enduido en una pared
con un delantal de maestra jardinera
azul con cuadritos.

.-