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Palabras simples que nunca supiste pronunciar

Siempre me fue difícil entender cómo podías no preocuparte por lo que había de la ventana para afuera. Los últimos meses habían estado repletos de cartas de parientes lejanos, tardes de etiquetar todo lo que aún nos quedaba en la casa y recordar cómo solíamos sentirnos cada verano cuando el sol se despedía por el día y nosotros mutábamos en lo que fuera que nos convertíamos.

Tomé tu mano y deteniéndote mientras ordenabas te miré a los ojos intentando no atravesarte con mi mirada. No parecías querer decir nada, ni siquiera protegida como estabas por ese silencio. Quizás haya pasado medio minuto y algún distante sonido nos sirvió de excusa para volver a lo que estábamos haciendo. No volvimos a cruzar la mirada hasta que ya no había luz natural.

Tendido en el sillón, sosteniendo un vaso que llegaba a hacerme doler los dedos cuando olvidaba soltarlo, miré cómo se encendía la ciudad o lo que quedaba de ella. El edificio que solía hacernos sombra cuando tomábamos sol en el jardín ahora dibujaba siluetas en el resto del barrio. Los helicópteros zumbaban como los insectos, mucho más alto de lo que alguna vez haya estado, convirtiendo el cielo sin estrellas en un frasco con bichitos de luz que tan gustosamente veía desde el fondo.
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sólo veo y sólo se ve (sonrisas y entonaciones)

esta mañana soñé con vos
y te sonreí muchísimo
no es el momento.

Looking_Above

todavía las respiraciones
distintos sabores de estar vivos.

caminé por la calle
disfrutando el poder escuchar
descubriendo cómo me gusta caminar entre edificios y mirar arriba
mezclar el paisaje con ramas de árboles.

me encanta el sonido que jamás escuché
de mi pluma sobre el papel.

.-

mente satelital


claro que quiero acostarme con vos.

.-

juan b. justo estridente

entre los fanzines de martín encontré muchas líneas con las que me identifico

Juan B. Justo estridente

tengo tanto que decir sobre el tiempo
sobre como quiero todo ya
sobre como quiero que tu sombra se guarde
adentro de mi pared

sobre todas las cosas que quiero hacer
y el quizas poco original ente en que me quiero convertir

es que la ausencia de las brujulas hace que me vuelva un espejo
un espejo que tontamente se cree brillante
y cuando de veras brilla se arrepiente

o nunca lo voy a saber
nunca voy a saber cual es el verdadero espejo
que es en realidad lo que me inponen
y que es en realidad lo que soy

hay quienes dicen que todo nuestro ser son espejos
y que detras de ellos no hay nada

todo es imagen en esta vida
y nada mas

y hoy recorro nuevamente a Juan B. Justo, estridente
y aveces es interesante
ver los edificios respaldados por pobres arboles en algunas esquinas,
que ni fuerza parecen tener, pero ahi siguen de pie

uno ahi los ve como confrontando a los edificios

como si fuesen un grupo de guerrilleros
que vienen del bosque a combatir a los edificios

a combatir a los autos
las antenas, los caños de escape.

la ciudad les gana por afano pero ellos siguen de pie
cuanto podriamos aprender de los arboles.

*

mister mendez

.-

ananá


no se siente como si la ciudad se estuviera prendiendo fuego
o como si el mundo se fuera a acabar.

.-

a la parte de atrás de mi mente

en voz alta:

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caras que desaparecen como manchas solares
o gotas de lluvia

pero no lo suficientemente estúpido como para quedarme contigo

toda la ciudad que te atraviesa en el sentido de taxis que recorren
la distancia máxima que podría un peatón borracho recorrer
a través de la ciudad de Santa Rosa, hasta cinco veces
cada noche cada sábado

después de todo pareciera como si el marco de la ventana burbujeara
con pintura prendiéndose fuego
por las altas temperaturas de un devenir nuclear
es eso lo que dicen: si no tiene orejas, no lo comas.

es así como debe ser para los amantes
no deberían irse solos
no está tan equivocada
como quisiera estar.

no es tan bueno cuando estás completamente por tu cuenta
vos solo.

es tan diferente la vista a los ojos
de callejones, de ojos, de noches, de palermo

nunca pasó antes cantaban las ventanas
sin rebalsar el agua que salía de bañeras transcontinentales.

está la teoría de los fósforos
y a veces un poco de
querés alegría a cambio de diez centavos?

esperaba equivocarme pero cada vez cuesta más
en el último renglón de una carta suicida
que te escribe el hermano mellizo que dejaste enterrado al lado del árbol de bananas
más alto.

me gustan tus ojos
me cuesta decirlo, me cuesta pensarlo, me cuesta escribirlo
cantarlo es otra cosa, siempre que esté acompañado
por el cuerpo médico pertinente.

lo sé
un poco no lo sé.

pero si se te ocurre gritarnos conclusiones de desaliento
a mi, a vos
cuando el pasado es una manta que nos mantiene calentitos de noche
para encontrarnos prendidos fuego a eso de las cuatro de la mañana
cuando todavía los mcdonalds no se acuerdan de que era yo
el que hablaba del destino.

o cuando compartimos una botella para que todo lo que digamos parezca más gracioso
y el chiste es que hace dos horas que estamos tomando querosén.
¿podemos prendernos fuego?

los cuentos de hadas que yo sé inventar
que invento en cada cuadra, al lado de cada poste
cual perro que marca su territorio
pero que pega stickers con corazones
sólo como diciendo ‘hey, yo tengo mi derecho a quererte’

vamos, no vine acá abajo a decirte que llueve en el cielo todo el día
sólo vine a decirte que estamos bien.

¿cómo se llamará el día en que
dentro del más profundo de los silencios intracerebrales
te convertís en un amigo?

el día en el que ella se olvida de todo lo que mejor no debería olvidar
en el que recordamos justamente lo que no hace falta decir
en el que sabés que digo las palabras correctas.

en el que puedo sentir al final del día
porque por una vez me gusta alguien que me gusta
y no es alguien a quien yo le gusto que no me gusta
pero que me gusta porque yo le gusto porque yo soy el único de mi barrio
que puede comentar durante doce horas seguidas
acerca de accidentes ocurridos durante la filmación
de la película de terror más conocida de los últimos
algún tiempo.

dibujarme personajes con pintalabios sólo para tener a quien rezarle
que cuando pienses en mí puedas no hacerlo
de la manera en que no deberías nunca hacerlo
y que te olvides de mi esta misma noche
sólo para que yo pueda volver a practicar mi deporte favorito
que es sin duda alguna el fabricar muñequitos hechos con globos
llenos de harina que cambian de forma y tienen ojos
dignos de accidentados con prensas gigantes.

o quizás inventar anécdotas graciosas que ocurrieron de verdad
ataques de risa absolutamente genuinos que me gustaría algún día compartir
estando vivo, claro.

cartas sin sentido alguno que si alguna vez escribiera
terminarían prendidas fuego en el piso de mi habitación mientras me desvisto
para bailar alrededor de las brazas gritando.
sólo porque nunca podría asumir la responsabilidad de estar diciendo demasiado
demasiado poco para demasiado tanto lo que se me escapa
¿o acaso no te dabas cuenta de que tenía un sombrero de cowboy,
una máquina de hacer waffles, la guía para hacer un soborno,
el autógrafo de Facundo Arana y un batimóvil de Lego sólo porque te quiero?

y así sigue la historia, sólo betty lo sabe.

estoy prendido fuego y ahora creo que estoy listo para…

no, no estoy listo.

no ahora, no mañana, no nunca.

cuando leas esto dame una señal, hacé sonar tus dedos, saltemos de la terraza
caigamos en un auto hecho de goma espuma para amortiguar caidas
de mi estado de ánimo a alta velocidad.

si tan sólo tuviera treinta centímetros
más
y un paraguas.
¡siempre hay que tener un paraguas para estas cosas!

lo de los ataques de risa me refería a vos
es decir, me gustaría compartir con vos.

gracias Frank.

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recortes de ciudad

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