
me encanta tener rico olor en el pelo
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Esto es un desparramo de vivencias diarias y la oportunidad de hacer más que pública mi vida privada.
se ensució mi almohada con el agua que me salpicó el cuerpo mientras lavaba los platos. no sé si hablo en primera o tercera persona cuando hablo conmigo mismo. me gustan mucho los vampiros.
el cansancio que va cayendo por el cuerpo como cera caliente pero no de la que es sexy ni de la que quema, sino de la del cansancio. respondiendo a mensajes que no recibo y a canciones que no tienen letra.
relaciones acartonadas de la última moda en línea, después de todo los cielos azules sólo se ven si salís de casa. ¿no querés venir a ver el cielo conmigo desde mi terraza?
¿cómo desarmar una bomba atómica?
me encantaría sentarme y jurar que si tuviera la oportunidad haría todas esas cosas que alguna vez me dije al oído mientras me iba a dormir, pero no estoy del todo seguro que sería así. la peor parte de ese pensamiento circular es pensar en que quizás ya pasaron muchas oportunidades listas para tener todo eso que quería conseguir y pasaron. puedo tranquilizarme pensando en que ese mismo razonamiento puede soportar a la idea de que las oportunidades son aleatorias y no se distribuyen equitativamente entre personas, espacios y tiempos. quizás haya una racha de oportunidades y luego una sequía.
podrías viajar en mi sangre como pequeñas dosis de melatonina haciéndome dormir entre cosquillas naturales de mi sistema circulatorio. podría convertirme en palabras y volar como pájaros vacíos o ser esta misma mesa y mirar desde abajo cómo crece mi barba.
podría ser una melodía desordenada esperando a ser interpretada por cualquier músico digno de llamarse ernesto. podría ser el crescendo y vos podrías ser la ambulancia.
podrías encontrarme en mi ventana.
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estaba sentado al borde del infinito, esperando que vinieras y te sentaras al lado mío para ver a las ballenas cuando escuché.
me di cuenta de que no era lluvia lo que caía, sólo era una leve interferencia diluída en la señal que iba de mi marcapasos al casco. el trópico de capricornio parecía una cereza cuando te prometí arreglar todos tus huesos rotos.
caían los granos de azúcar cuando me levanté y empecé a caminar hacia el lado de los girasoles. era un atardecer muy particular, no habías cantado todavía cuando te sorprendí colgando la ropa. sonreímos pero fue uno de esos recuerdos de postal, de los que guardábamos cuando aún era posible viajar. soltamos algunas palabras y me hiciste recordar por qué eras vos, la que hablaba del destino.
en el medio del verano me levanté para esperar que llegaran, iba a ser este el año en que todo cambiara. pero nuevamente todo cambia de la manera que no estamos observando. ¿te puedo cambiar una sonrisa por un ramo de dedos hecho entre nuestras manos?
podemos soltarnos todas las noches y dejarnos ir a pasear un rato, nada puede lastimarnos ahora viviendo con la cabeza en el cielo. el sol es un recuerdo de álbum de figuritas y las estrellas se vuelven tus primas y hermanas postizas. cuando me dijiste que el helado de vainilla era tu color preferido sólo pude intentar ponerme mi traje favorito. ese fin de semana ganamos todas las carreras en caballos de calesita.
me sentaba en el piano y te cantaba las canciones que más te gustaban. hacíamos vibrar el polvo estelar, te reías y te sentabas al lado mio. recuerdo cuando te quedaste dormida mientras recitaba en voz alta mis pensamientos más desordenados. me dijiste que no soñaste, porque yo sé que nunca te quedaste dormida.
no puedo virar mi cabeza de la imagen de esta calle, alejándose hacia el centro entre edificios y sombras que no existen, oscureciéndose a medida que el horizonte se hace más cercano, tan tenebroso como el miedo que siempre tuve a perderte. como cuando supimos que podíamos respirar en el espacio, sólo que no querían que lo hiciéramos.
nos tirábamos en el trigo tan dorado como el cielo color azufre que nos cubre desde hace tanto tiempo, podíamos ver las tormentas tan alto, lejos de nosotros, corrientes climáticas que nadie podía explicar, al menos no en el tiempo y espacio que nos tocó conocer.
las palabras finales que dijimos antes de desaparecer. nunca tuvimos tanto miedo, pero siempre encontramos el camino de vuelta a casa.
¿acaso no te gustaría verme otra vez?
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siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.
siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.
pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?
escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.
estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.
quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.
escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.
pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.
si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.
la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.
si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.
hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.
parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.
nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.
saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah
por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.
¿no querés mirarme un rato?
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cuando fui a hacer todos los trámites de la facultad
llegué a casa y dejé el celular cargando
estuve dos horas y media afuera, con el reloj.
sin música, pude pensar diferente.
mis últimos casi 3 años, los peores que tuve hasta ahora
coinciden con el tiempo que tuve celular.
sólo me pareció curioso.
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encontrándonos en el cielo, viviendo en la forma de notitas pegadas en heladeras.
hablando de la distancia, la nieve que desde anoche cae y nos hace acordar.
yo sabía que iba a seguir cayendo. está en todos lados y se mete entre las medias.
de estrella en estrella, en las fantasías de viajes espaciales con sólo una toalla,
un balde de algún color ridículo y una soga… para poder volver a casa.
los sonidos apagados que puede que el frío, el blanco o los sueños nos den
de cada momento que pasamos sentados en algún lugar,
cuando nos encontramos seguros y sabemos que estamos.
todas las palabras para cantar, para que las cantes conmigo,
es la manera de aprender del frío,
de la lluvia cuando nos desacomodamos la campera esperando el colectivo
y no nos importa tener pelo que se moja y nos desarregla.
agradecemos porque la lluvia haga las veces de lágrimas que se secan
en el inconciente antes de salir a la superficie.
o la escena de tu película favorita
en la que ella le dice que va a guardarlas todas en un vasito.
nunca vi esa película con nadie.
aparte de mi infinita voluntad de hacerlo, siempre tuve el principio
al temor de que no le haga nada a nadie como me hizo a mi.
o desvanecerse en tus propios sueños
para llegar a consolarte y hacerte saber ‘es sólo tu propia idea, por eso vas a estar solo’.
no es que haya algún problema con estar solo.
esa vez que me sentó mi hermana para hacermelo entender de una buena vez
siempre estamos solos, el resto es la sensación de que nos acompañan.
pero los chicos que decían malas palabras y se vestían de monos decían
la vida es un camino sin rumbo que tomas solo
por eso mejor disfrutar el viaje
tomar el camino largo a casa
cantarlo bien o cantarlo con orgullo.
vi crecer a las personas enfrente mío, quejarme de mi propia edad por ser muy jóven
o hasta por fracciones de segundo acordarme de que hice mucho
para la cantidad de guerras mundiales que pude ver.
cuando me acuesto y veo esas luces, como si me apuntaran con una linterna
y abro los ojos para descubrir que no hay ningún reflejo molesto,
pienso en si van a ser mis deseos del futuro o mis ideas los primeros en dejarme esa noche.
hace muchísimo tiempo que no me voy a dormir
pensando en tener algún múltiplo de mi edad actual
y estar en algún tanto lejos como cerca,
después de todo es la filosofía de otras canciones la que se aplica.
rara vez pude escuchar bien
cuando alguien me cantaba, y sé que ella lo hacía por teléfono
cuando todavía eramos el rastro que iba quedando atrás
de lo que nunca ibamos a volver a ser.
escuchar a alguien.
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Buenas noches tigrezcas. Hoy noté lo de las miradas y es cientificamente acertado lo que decias. Tengo con qué mantenerme ocupado, al menos. Escucho bandas gritonas y pienso. Y me refugio en mi casa, que queda en el otro planeta. Nos vamos a ver pronto pero a veces nos vemos mas de lejos. Es raro, porque nunca nos alejamos en esa dimension. Y tengo noticias: si escuchás una radio AM en una zona poco poblada como Bche se escucha a Jupiter, literalmente, por su campo magnético. Asi que quizas sí escuchamos señales extraterrestres hace cinco mil lunas y carpas :) y buenas noches. Te quiero tigrilin
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