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de un año que no se convirtió en calesita

escrito en mi viaje a bariloche, hace unos días

Mary Go Round,

Escucho Motion City Soundtrack y no se me ocurre mejor banda de sonido para mis recurrentes regresos a este lugar en medio de la nada, en el medio de todo.

Recorría con la imaginación un puñado de lugares que ya no sé si recuerdo con claridad. Este año fue el primero en mucho tiempo, o quizás el primero a secas, en que no recuerdo tantos detalles de situaciones que detesto, en que no hay tantos ridículos arrepentimientos -no recuerdo ninguno-, tiene ese extraño sabor a tranquilidad. Me dolería reconocer que estoy colgando mi capa, mi H mayúscula de héroe, y espero que ese no sea el caso. Lo ecléctico y a veces atormentado de mi vida alimentó decenas, sino cientos, de anécdotas, dragones en forma de micros de larga distancia domados por mi espada, doncellas que nunca quisieron ser salvadas -o que quizás preferían ser salvadas por otras doncellas-, cartas escritas como cables diplomáticos desde la embajada en mi corazón que a veces terminaron filtradas para preocupación del planeta.

Quizás esta vez estoy creciendo, aunque cada vez que digo eso me siento como ‘el niño que gritaba ¡lobo!’, hasta que ya nadie lo crea; o quizás eso sólo sea evidencia de que nunca se deja de crecer.

Pero terminando un año en que las aventuras estuvieron coloreadas con una paleta mucho más delicada que las anteriores me jacto de haber llegado con una familia más que la que tenía al principio, de seguir así cuando sea muy viejo voy a tener decenas de familias. Aunque quizás mi entusiasmo sea exagerado, me llamaron tío por primera vez, ¡respetando la semántica de la palabra!, jugué tanto como me gusta jugar y no olvidé como se hacía. Y ante previas preocupaciones que ya pasaron su fecha de vencimiento: esta vez me gusta pensar que para mi retorno habrá gente sinceramente esperando volver a verme.

Encontré, o al menos me acerqué enormemente a la orientación académica que me apasiona. Era un poco obvia, debo admitir en retrospectiva. Cualquiera con un poco de intuición detectivezca hubiera predicho que yo terminaría estudiando Lógica y trabajando para una organización dedicada a la promoción de la ciencia y el pensamiento crítico. Aquel niño que guardó su colección de piedritas en el altillo de la casa en que pasé mis primeros 17 años seguramente me miraría con aprobación y, principalmente, curiosidad.

Este año pasado de moda me vio peleando con fantasmas, peleando contra las supersticiones, las pseudociencias, contra los medievalistas, y me enseño por qué existen los horarios en que las chicas entran gratis a los boliches.

Y nos convertimos en dinosaurios, rugimos para bien y para mal, y como arqueólogos llegamos a conocernos hasta los huesos, que afortunadamente nunca quebramos.

Soy tan egoísta como la otra noche me dijiste que era, cuando me diste la noticia de que yo no voy a cambiar. Sabemos que Clarín miente pero ¿vos también?

A pesar de todo me siento agradecido con las personas que conocí y las relaciones que coseché con esta hermosa sonrisa que supe conseguir.

Brindamos por todo, y quizás en algún brindis me incluyeron. Teniendo en cuenta que se brindó también por Néstor —y él fue presidente—, debería notarse el halago.

Por un puñado de oportunidades más para desperdiciar, y otras para aprovechar. Que no te encuentre el frío antes que yo.

Valentín

Sent from my Android phone.

doscientos veintitrés… ¿viste cómo se dice ochenta en francés?

¿me estabas escuchando cuando te mencioné lo que me pasó el otro día? no fue nada relevante, pero cada tanto hago esas simulaciones para ver si me prestás atención. vamos, que se nos va el tren. las veredas descuidadas podrían hacernos creer que estamos caminando por hollywood post-apocalíptico. en aquella esquina nos dimos nuestro primer beso imaginario. voy a hacerle creer a todos que existís… jamás descubrirán que no estamos realmente aquí.
la manera en que se desacomodan las pequeñas piezas mecánicas que hacen este gran reloj que ningún relojero hizo. si vos no necesitás un relojero entonces yo tampoco. hey hey no te me vayas a romper en este momento, muñeca. creo que escuché gritar a un vecino, allá vienen y nada los detendrá. ¿acaso podrías por una vez sentirte satisfecha?

¿por qué quisiste traerme aquí? no tengo ganas de hacer las mismas preguntas absolutamente inexorables que inevitablemente vas a esquivar con lo más pulido de tu intelecto. ayudame a sacarme esta remera, siento que la ropa es lo único que me impide ser libre de hacerte libre.

nadie debería conocer lo que yo conocí aquel domingo en el que salió el sol. lo sé porque fui corriendo a la terraza para ver si podía entenderlo todo mejor, el oxígeno no alcanzaba en ese momento. canté algunas canciones que ya debés haber olvidado. hoy puedo cantarlas, pero esta vez lo haría bien.

volví a cortarme las muñecas. ojalá hubieras estado para ver tal patético espectáculo. pero no duró mucho, seiscientos veinte días de preparación. nadie lo va a notar, aunque mi pelo no pueda cubrirlo todo.

subí a mi escondite imaginario y encontré unos papeles que dejamos ahí. grabé el cd que alguna vez te prometí. sigue arriba de mi mesa. no vas a venir a buscarlo. la primavera entera que me acompaña cada mañana. todo por ti, daisy.

¿viste qué tan fácil te era dejar de existir? ni siquiera tuviste que pensarlo varias veces. a esta altura olvidarás pronto quién sostenía tu mano en el hospital más allá de las miradas hostiles de tus parientes. dudo que aun recuerdes mi cara.

hoy pude morir algunas veces más. en la cocina, si alguien me hubiera escuchado me hubiera creido. me quedé en el centro de mi habitación, mi silla naranja. todas esas preguntas sin respuesta. los teóricos de antigua desparramados.

la melatonina finalmente hace efecto. hasta mañana, corazón de manzana.

.-

notas de viaje – parte uno

escribí estas notas en mi computadora cuando viajaba de buenos aires a bariloche ayer a la noche

No creo que realmente me haya sorprendido ver ese auto tan lujoso, si bien un poco pasado de moda, al costado de la ruta. La chica tenía un par de perros atados con sus correas y sólo estaba entre los espaciados árboles que manchaban de cualquier manera con sombra lo verde del pasto al costado de la ruta.

Ricardo Arjona canta; me causó quizás cierta ternura cómo sonrió al final de una canción. A pesar de la sensación de desagrado que supongo es general con respecto a él y su trabajo, no me importa mucho al momento de ser simpatizado por una sonrisa.

No escribí una carta que esta mañana dije haber escrito, quizás estaba demasiado seguro de haberla escrito en mi mente mientras hablaba con vos por teléfono, mientras te escuchaba dormirte, cuando te perdías y tratabas de perderte en vos misma, cuando tu corazón podría haber dejado de latir.

No creo que tenga mucho que ver con el hecho de que no tuve mi guitarra por dos semanas pero fueron dos semanas bastante particulares. No tengo ganas de indagar realmente en el asunto.

Me gusta mucho sonreírle a la gente, empecé a desarrollar hace ya una moderada cantidad de tiempo una especie de noción con respecto a mi sonrisa. Llegué a sentir que una sonrisa puede ser superpoderosa. Me pongo a prueba y aunque no sé si realmente puedo medir muchas consecuencias (por el motivo que sea), sigo regalándole la expresión facial a las personas que me cruzo. Sea el momento que sea, trato de terminar o continuar las conversaciones sonriendo, me ayuda a disimular lo torpe que puedo ser a veces para decir algunas cosas. No puedo entender mucho cómo hago para arreglármelas para siempre tener las maneras más absurdas de decir las cosas más triviales. No voy a seguir y llegar al extremo de decir que me cuesta hablar y hacer un circo de eso, se me da bastante bien con la dialéctica, pero me parece que tengo una manera particular de intentar decir las cosas.

La manera más rápida de llegar a un lugar es tener una buena manera de distraerse cuando llegamos. Anoche esperé unos minutos, no fueron muchos pero al fin hacía frío en Buenos Aires y pude usar un abrigo dejando que escapara el cuello de la camisa. Es tan hermosa cuando está en pijama. Como si de pronto hubiera tenido alguna especie de delirio fuera de los libros de psicología y personificara a un disco rayado, le repetía que se veía tan linda. Intenté abrazarla por detrás, de a poco supongo vamos aprendiéndonos el uno al otro. De verdad se veía tan linda toda de rojo con el cuerpo mejor tallado debajo de ese pijama. Subimos y le pude dar un beso. Nos íbamos a extrañar, es decir, creo que nos vamos a extrañar. Rozando la demencia con una afirmación como la siguiente, no tengo problema en decir que estar con alguien luego del tiempo que sea, las noches de llamadas telefónicas, el silencio de biblioteca en nuestros cuartos cuando no queremos molestar y sólo nos preguntamos en dónde estará; si estará disfrutando su noche, la incomodidad de preguntarnos a nosotros mismos cuánto es que nos gusta extrañar a la otra persona y lo inexorable de la respuesta que se nos presenta cuando no podríamos estar con ninguna otra en ese momento… Todo eso sumado al brillo de sus ojos cuando cualquier destello se filtra entre su pelo; todo eso no importa una vez que llegamos. Cuando estoy ahí me sonrío y puedo creer reírme por dentro al notar cómo no me importa mucho por dónde anduve, cuánto tiempo pasó, cuanta gente se sentó al lado mío en decenas de colectivos o la ansiedad diaria que tanto me molesta cualquier día de cualquier semana cuando no alcanza con respirar para sentirla más cerca. Paralizado por las mismas palabras de la última vez, paralizado por las mismas palabras de siempre. ¿Cómo podría dejar pasar una oportunidad para decirte que te quiero? Aunque a veces lo diga tan fuerte que me olvide de pronunciarlo y sin sentido alguno esperara que pudieras deducirlo de la manera tan particular que tienen mis ojos de mirar como si nadie más en este mundo pudiera mirarte como yo; como si nadie más en este mundo pudiera ver dentro de mis ojos cuando eso sucede.

me gusta poder reconocer la influencia de ‘el guardián entre el centeno’ tan fácilmente en lo que escribo.

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una lesión antigua en el pie

escribí una carta
una carta para leer
salteando las letras
y sin llegar al final.

una carta que sólo vale si estoy al lado
o una carta que me gusta pensar en que no existe

porque yo soy el que lo está haciendo.

.-

notas encontradas

Es impresionante cómo el sistema educativo, o al menos la forma de trabajo adoptada por los docentes del secundario, o quizás sólo el de la mayoría de los profesores que me tocó tener me hace sentir que debo reprimir mis conocimientos. Algo está muy mal.

7:30am Vie 03/08/2007

A veces me pregunto sí yo fuera un tipo de sangre cual sería… ¿AB pudiendo recibir de todos? ¿O seré 0 pudiendo darle a todos y pudiendo recibir sólo de alguien igual..?

7:30am Vie 03/08/2007

A veces cuando pienso en las porciones de vida que me serví siento una necesidad por saber que hice sufrir a algunas personas.

7:30am Vie 03/08/2007

Probablemente gran parte de este devenir desafortunado de nuestra amistad haya estado directamente relacionado con ese leve (o no tanto) deseo de que alguien con esa importancia de hecho se jugara por mi y pudiera dejar su orgullo de lado. Supongo que vine a equivocarme al creer que mi amistad, o yo mismo, podía ser más importante que tu orgullo. Quería que algún día te disculparas y en enero yo pudiera saludarte con una carta y un llamado, para recibir esa invaluable retribución por ser tu mejor amigo. Es muy agotador tener que ser siempre el que está equivocado, el que tiene que disculparse para que sobreviva cualquier cosa en su vida.  Tener que siempre comerme el orgullo porque si no nadie hace nada, y no sólo ya mi estómago no da más, sino que cuando intento no hacerlo las consecuencias son exactamente las calculadas: es absurdo esperar tu llamada, esperar que cuando me hables muestres un tono de preocupación o arrepentimiento, aunque sea mínimo, en vez de prenderme fuego hasta que yo me disculpe por sólo haber intentado hacerme valer. Es tristísimo Lucía.

ca. diciembre 2007

Quizás mi mayor problema con mi memoria en cuanto a sentirme perseguido por fechas, personas, recuerdos y momentos, es que sin poder notarlo asumo que cualquier 1 de diciembre es aquel 1 de diciembre. Lo mismo con los 27 de septiembre, los 23 de cada mes, los 25 de diciembre, los 1 y 2 de enero, los 23 de mayo y casi todo el resto del calendario. No basta con culpar a mi memoria de volverse abrumadoramente efectiva, se trata de tomar una posición activa al respecto, y con eso no me refiero a tomar cada fecha y cambiarla por otra, sino asimilar el hecho de que cada fecha tiene su año, y con él su singularidad. Este 1 de diciembre no es el del año que viene, y no voy a volver a mencionar todas las fechas que indiqué antes, con una debería alcanzae. – Ruego poder desperdigar esta resolución por todo mi cuerpo cuanto antes.

ca. diciembre 2007

.-

marcando números hacia afuera

a partir de ahora ya
voy a hacer un experimento social

Y3VhbHF1aWVyIHBlcnNvbmEgcXVlIGVtcGllY2UgYSBndXN0YXJtZQ==
la voy a sacar de mi vida y ahorrarle el drama.

aviso de la manera más pertinente a esa persona
que yo dejo de existir
y en lo que canta un rayo
se olvidan de mi.

es eso o el ‘me gustas mucho’
pero ya sabemos que no resulta
entonces mejor… alejarme de eso hasta la próxima persona
que me provoque ganas de decirle durante una noche cualquiera
‘vos no tenés idea de cómo me gusta el reflejo de los charcos en vos’
o cómo es divertido pensar en ella mientras juego
con la disartria alcohólica.

las cartas que te escribí y dejé al lado de mi cama
las podemos revisar y guardar en el cajón
ese en el que guardo lo que no saco del alma.

.-

ropa vintage

fechas de vencimiento
como si tuviera tatuado un número de lote en la espalda
(o en la frente)

porque no existo en ningún lugar
y me muevo lo suficientemente rápido como para lograr que se pierda
la confianza en mí

el amor que se pudiera tener por mi
cualquier idea alocada al respecto.

cualquier departamento.

quisiera estar en un lugar lo suficiente
como para que cualquier mirada se pueda posar en mí
antes de que desaparezca a toda velocidad hacia el próximo pozo.

no estoy en ningún lado.
te lo escribí en la carta y la lluvia lo corroboró
cuando respondía en cada salpicadura de cada taxi.

me dedico a hablar de fantasmas
y vidas después de la vida
cuando realmente no sé si me gustaría maldecirme a una vida
después de la vida.

.-

a la parte de atrás de mi mente

en voz alta:

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caras que desaparecen como manchas solares
o gotas de lluvia

pero no lo suficientemente estúpido como para quedarme contigo

toda la ciudad que te atraviesa en el sentido de taxis que recorren
la distancia máxima que podría un peatón borracho recorrer
a través de la ciudad de Santa Rosa, hasta cinco veces
cada noche cada sábado

después de todo pareciera como si el marco de la ventana burbujeara
con pintura prendiéndose fuego
por las altas temperaturas de un devenir nuclear
es eso lo que dicen: si no tiene orejas, no lo comas.

es así como debe ser para los amantes
no deberían irse solos
no está tan equivocada
como quisiera estar.

no es tan bueno cuando estás completamente por tu cuenta
vos solo.

es tan diferente la vista a los ojos
de callejones, de ojos, de noches, de palermo

nunca pasó antes cantaban las ventanas
sin rebalsar el agua que salía de bañeras transcontinentales.

está la teoría de los fósforos
y a veces un poco de
querés alegría a cambio de diez centavos?

esperaba equivocarme pero cada vez cuesta más
en el último renglón de una carta suicida
que te escribe el hermano mellizo que dejaste enterrado al lado del árbol de bananas
más alto.

me gustan tus ojos
me cuesta decirlo, me cuesta pensarlo, me cuesta escribirlo
cantarlo es otra cosa, siempre que esté acompañado
por el cuerpo médico pertinente.

lo sé
un poco no lo sé.

pero si se te ocurre gritarnos conclusiones de desaliento
a mi, a vos
cuando el pasado es una manta que nos mantiene calentitos de noche
para encontrarnos prendidos fuego a eso de las cuatro de la mañana
cuando todavía los mcdonalds no se acuerdan de que era yo
el que hablaba del destino.

o cuando compartimos una botella para que todo lo que digamos parezca más gracioso
y el chiste es que hace dos horas que estamos tomando querosén.
¿podemos prendernos fuego?

los cuentos de hadas que yo sé inventar
que invento en cada cuadra, al lado de cada poste
cual perro que marca su territorio
pero que pega stickers con corazones
sólo como diciendo ‘hey, yo tengo mi derecho a quererte’

vamos, no vine acá abajo a decirte que llueve en el cielo todo el día
sólo vine a decirte que estamos bien.

¿cómo se llamará el día en que
dentro del más profundo de los silencios intracerebrales
te convertís en un amigo?

el día en el que ella se olvida de todo lo que mejor no debería olvidar
en el que recordamos justamente lo que no hace falta decir
en el que sabés que digo las palabras correctas.

en el que puedo sentir al final del día
porque por una vez me gusta alguien que me gusta
y no es alguien a quien yo le gusto que no me gusta
pero que me gusta porque yo le gusto porque yo soy el único de mi barrio
que puede comentar durante doce horas seguidas
acerca de accidentes ocurridos durante la filmación
de la película de terror más conocida de los últimos
algún tiempo.

dibujarme personajes con pintalabios sólo para tener a quien rezarle
que cuando pienses en mí puedas no hacerlo
de la manera en que no deberías nunca hacerlo
y que te olvides de mi esta misma noche
sólo para que yo pueda volver a practicar mi deporte favorito
que es sin duda alguna el fabricar muñequitos hechos con globos
llenos de harina que cambian de forma y tienen ojos
dignos de accidentados con prensas gigantes.

o quizás inventar anécdotas graciosas que ocurrieron de verdad
ataques de risa absolutamente genuinos que me gustaría algún día compartir
estando vivo, claro.

cartas sin sentido alguno que si alguna vez escribiera
terminarían prendidas fuego en el piso de mi habitación mientras me desvisto
para bailar alrededor de las brazas gritando.
sólo porque nunca podría asumir la responsabilidad de estar diciendo demasiado
demasiado poco para demasiado tanto lo que se me escapa
¿o acaso no te dabas cuenta de que tenía un sombrero de cowboy,
una máquina de hacer waffles, la guía para hacer un soborno,
el autógrafo de Facundo Arana y un batimóvil de Lego sólo porque te quiero?

y así sigue la historia, sólo betty lo sabe.

estoy prendido fuego y ahora creo que estoy listo para…

no, no estoy listo.

no ahora, no mañana, no nunca.

cuando leas esto dame una señal, hacé sonar tus dedos, saltemos de la terraza
caigamos en un auto hecho de goma espuma para amortiguar caidas
de mi estado de ánimo a alta velocidad.

si tan sólo tuviera treinta centímetros
más
y un paraguas.
¡siempre hay que tener un paraguas para estas cosas!

lo de los ataques de risa me refería a vos
es decir, me gustaría compartir con vos.

gracias Frank.

.-

carta a una ex-novia

No te amo. No estoy enamorado de vos. No me interesa seguir sabiendo de vos.
No te necesito. No quiero lastimarte. No quiero seguir haciéndote mal.
Quiero que encuentres algo en tu vida, y que no tenga que ver conmigo.
Quisiera que no me escribieras más. Quiero estar lejos de vos.

Por favor no me respondas nada. Por favor no me pidas explicaciones. Las tenés muchas a montones.
Ya lo sabés todo. No quiero más mensajes de texto. No quiero que vuelvas a confiar en mí.
No quiero que vuelvas a necesitarme. No quiero hablar ni explicar nada más.
Por favor respetá todo lo que estoy diciendo y por favor no me respondas. No me digas nada más.
No vuelvas a acercarte a mí, te lo ruego. No quiero recibir nunca más nada tuyo o que tenga que ver con vos.
No pienses en llamarme. No hagas de esto algo más complicado.

No estoy muerto, y no tengo pensado estarlo pronto, pero en tu vida, lo estoy.

Fue un placer haber vivido lo que vivimos, y sin duda voy a guardar nuestros recuerdos en un lugar especial en mi.
Sin duda crecí mucho por vos y todo cambió por haberte conocido. No dudes de cuanto aprecié y aprecio todo.

Buenas noches y buena suerte,

Valentín

por supuesto que respondió.

.-

qué hacer cuando estás muerto (parte uno)

el cuerpo se separa del alma en lo que parecería ser un proceso indoloro.

es divertido como se vuelven las personas un poco más etéreas.

correr a través de tu ciudad
gritar hasta desmayarte
mirar a toda la ciudad
tratar de despertarte.

se confunden los recuerdos con el presente
y nunca sabemos hasta donde llega lo que estamos viendo
batiendo entre mezclas de ilusiones y decepciones.

las explicaciones se forman de todos los colores
para cada color
de pantalón, chaleco o remera
que la persona que nos pregunta
lleva puesto.

voy a quedarme en casa para el fin del mundo
finalmente dormir cuando estén soltando la bomba
todo esto es un sueño.

quiero dormir un poco más…
dejenme dormir un poco más.

millones de trenes
ya no pasan por abajo de esta ciudad.

sin embargo no dudo
de que esta ciudad estuvo hecha
con los planos
del infierno.

todos se van a morir en…

definamos felicidad.

es decir, no, mejor no lo hagamos.
correr con Sam y jugar a engañarla
disfrutar de que me rompa la ropa con esos dientes preciosos
o llenarme de su perfume tan delicado
a perra.

revisar toda mi casa como si fuera la primera vez que conozco este lugar
los olores a madera
y el olor al orgullo de él
por todos los muebles que estuvo armando.

la estantería sin duda se ve preciosa.
toda esta casa no podría ser más linda
(aunque esa frase sería útil unicamente para secretamente motivar a que hagan de este lugar
un aún más bello lugar)

pero no para eso estoy aquí
¡llueve en el cielo durante todo el día!

me quedé sin batería en el celular
y no siento una urgencia por ir y cargarlo
o usar una de las otras dos baterías que tengo.

puedo sentir lo que creí haber sentido
en un viaje de colectivo a través de la gran ciudad
hablando de padres e hijos
y orgullos mutuos
ahí cuando recién marzo estaba en la pubertad.

no creas que el clima es perfecto
el día en que mueres.

escuchar las canciones sus canciones
imaginarme el significado de miradas fraternales.
añorar orgullos seguramente infundados
quizás sólo justificados con lo que sea que defina
a mi personalidad.

no quiero ser como era antes
(casi me pierdo otra vez)
no quiero ver a través de mis ojos
que mienten.

prendo fuego cartas imaginarias
que nunca escribí.
y leo y releo tantas otras
que guardé en cajones con fotos
anillos, colgantes, perfumes y figuritas
que nunca existieron de verdad.

el frío en los pies
y el frío entre mis sábanas que va a cantarme antes de irme a dormir
por un millón de años.

deberías estar abajo con ellos

voy a escuchar para darme cuenta
y al menos por esta noche
ya no tengo futuro.

no hay futuros esta vez.
miento si digo que no quiero hablar ahora mismo

pero no lo necesito con tanta urgencia como durante estos cinco meses
que ya se acabaron.
donde no había una voz.

ya es tarde
y ya no hace falta.

voy a escuchar para darme cuenta
si no me quedo congelado en este lugar.

“mi amor vos no sos un fantasmita!”
quizás si no lo leía
no lo hubiera creído.

¡estoy bien!
¡estoy bien!
estas palabras son lo único que tengo para esconderme.

no, mentira,
estoy bien, de verdad.

.-