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vasito de plástico

me olvido
de que no importa
qué hago
qué me mantiene despierto de noche
o qué pregunta tengo para hacer.

qué es lo que puedo cuestionar
y qué no.

desde que se dio vuelta la tortilla,
hace casi dos meses,
que no uso twitter.
comencé a abusar de facebook
actualizaciones de estado que vuelven locas a las personas
saturan hasta que todos ocultan lo que digo.

todo para ver si a alguien le importa lo que digo
mi voz no puede sonar mucho más fuerte
que lo que puede sonar mi voz.

además, tampoco es que esté buscando alguna respuesta
sino que busco
todas las respuestas.

y busco caras en colectivos
aunque no como podrían pensarlo
sólo busco una cara que me dé alguna sensación
o esa sensación.

¿qué pasó?
bueno, además de que hace todo ese tiempo
que no uso twitter,
tampoco tomo café

no es que tuvieras mucho que ver con él,
querida,
es que tengo que cuidar un poco más de mi
ya que evidentemente por un tiempo
no habrá alguien más
que lo haga por mi.

esta señal está a su servicio
cuídela.

galletitas nueve de oro
light
y todos los papelitos que uso
para no perderme alguna estación
en el tren de pensamientos.

no soy australiano,
tampoco viajé en avión.

dios no es bueno,
con todo el ingenio de christopher hitchens
leo cada vez que tengo un segundo.
me acostumbré a leer parado en los colectivos
aunque alguna vez algún amigo me dijo
que no soportaba a los enfermos que hacen eso.

hey! pero yo no uso barbijo.

.-

café

• Coffee is hot.
• Coffee makes me excited.
• Coffee is good enough to have every day.
• Coffee smells good.
• Coffee makes you nervous sometimes.
• Coffee gives you warm and fuzzies.
• Even when coffee is too strong or too weak, it’s still good.

Things I like about You

• Pretty much the same as coffee.
• And who knows, maybe you taste good and keep me up all night, too.

gracias zimi

.-

un poco atortugado por las condiciones

los golpes de la batería son como latidos, si lo ves de esa manera.
que no son goles porque te escuché decir
que más que un par de veces cada cuatro años
a vos tampoco te gusta el fútbol.

entre preguntas al cosmos
y un cosmos que esperamos que no responda
sin esquivar entre nosotros esas preguntas
que no dudamos en hacer
para respuestas que una vez pronunciadas suenan tan oxidadas
como si ya supiéramos respuestas que queríamos escuchar.

el encuentro de sensaciones
gritando como si lo sintiéramos
cuando lo sentimos.

un frío que conocíamos pero que resignificamos
con las manos en los bolsillos compartidos
como si no nos alcanzara con tener nuestros propios abrigos.

no se trata, esta vez, de corazones vacíos
en callejones oscuros y analogías con sobrado cinismo
que no vale la pena repetir.
es algo más bien alrededor de las líneas de lo coherente
de exactamente lo que necesitamos en un momento dado
y un tiempo dado, a pesar de que dios no juega a los dados.
principalmente porque dios no existe.

revisamos libros un poco pasados de moda,
pero no en nuestros recreos.
señores que un día soñaron, también,
y entre paredes de cristal decidieron llegar
al lugar que habían tratado de escribir
tantos niños entre garabatos,
decorando con sus dedos los ventanales
de aquellas cafeterías en aquellos días de frío
cuando las remeras se vuelven graciosas
y el frío no es más que un juego.

dejando un poco de lado todo lo que dicen mis dedos
cuando se quema la punta de mi índice sosteniendo una tostada
trataba de decirte, esta tarde entre definiciones que no se tomaron
la molestia de escribir
y alguno que otro poema en la forma de café con leche,
que no hay oculista que alguna vez me haya dicho realmente
lo que pasaba en mis ojos:
nunca pude verme tan bien como en los tuyos.

.-

de arriba de abajo


mi taza y la taza de mateo
no es que necesariamente seamos opuestos
pero siempre estuve un poco en contra de la postura diacrónica de él
en las discusiones tecnocráticas acerca del color
del arcoíris en nueva zelanda.

.-

yo tengo el pelo largo

yo estudio filosofía
y duermo siestas de 10 minutos a las 9 am
después de haber comprado galletitas y café y cappuccino
y haberme despertado

a un otro día.

.-

el color del café con leche

no todo es una canción.
sin embargo me gusta escuchar cantar
hasta cuando se trata de un susurro.

el viento no es tan cruel
como para llevarme volando.
dije que era una hoja y traté de pensar en un meteoro
quiero decir metáfora, pero no resultó.

por favor no tomes en cuenta lo que estoy diciendo
porque estoy siendo honesto.

.-

mi regalo de navidad

all i want(ed) for christmas (was) you

pero en cambio recibí una taza para café que dice ‘chocolate’

;)

.-

starbucks en colegiales


cerca de elcano y conde.

vamos a ir a tomar café con mat
y sentirnos unos cerdos capitalistas.

.-

(podrías) salvarme

lo bueno de trabajar muchísimas horas
es que puedo tomarme recreos
para trabajar, en otras cosas.

.-

mantenienme lejos

escrito en el celular esta tarde mientras iba a trabajar
y luego cuando volvía

No hubiera podido predecir el puñado de horas pasada la media noche de anoche.
Esta mañana mientras el efecto de la melatonina se disipaba de mi cuerpo le pregunté a mi mamá qué hora era. Como todas las mañanas estaba trabajando en su estudio al lado de mi habitación. Ya casi eran las 11. Dormí 6 horas.

Me levanté de buen humor. Quise tomar un café durante toda la mañana y pasado el mediodía, pero nunca lo hice.

Puse Scrubs. Estoy por terminar de ver mi colección completa y se va mi temor: el ya no poder reírme y dejar a los guionistas hacer lo que quieran con mi sistema nervioso central una vez que terminen todos los capítulos. Esta mañana después de varios días de “me cambia el humor, no estoy triste ni deprimido pero si pudiera lloraría” finalmente pude llorar así como nadie puede hacerme con una muerte.

Me gusta vivir emociones a través de vidas de otras personas que no existen, como un medio de encontrar un escape a mi propio desconcierto cuando me encuentro todas las mañanas con mapas que no puedo leer y algunas pistas que cuidadosamente dejé para mi mismo las noches anteriores con la ilusión de poder entenderlas justo antes de que caiga la noche otra vez.

Sin duda cada día es diferente al otro, pero eso no significa que no vayan a pasarnos las mismas cosas cada día. Después de todo es el calendario que está entre los pulmones, o arriba del pancreas y un poquito por encima de esas otras cosas que hay, el que nos impide tachar algunos días, sin importar si pasaron hace varias elecciones en países subdesarrollados en el medio oriente.

Me gusta como estoy escribiendo menos mensajes de texto, lejos de superar mi compulsividad literaria intento separar la concepción del cariño ajeno, del importarle a alguien, de la amistad o quizás del interés personal mismo con el no recibir un sólo mensaje por 48 horas. Al final del día vas a estar igual de solo, igual de triste o igualmente desencantado con la vida, recibas mensajes o no.

No pasa lo mismo con la voz, y si bien algún tecnócrata fanatizado podría discutirme que la voz es muy del siglo pasado (o del anterior), tomo como un hecho empírico personal la cualidad de la voz en materia de relaciones interpersonales. Poder relacionar la voz de alguien con tranquilidad, con amistad, seguridad, apoyo, cariño.. Le pasa el trapo a cualquier mensaje de texto. Supongo que es un beneficio para la gente que no opina como yo… Es decir, quienes no atienden el teléfono cuando llamás. Porque no quieren escucharte.
A los que les alcanza con mensajes de texto. Lo bueno de eso, de que te haga bien un mensaje de texto pero no una llamada, es que una persona muerta puede enviar mensajes de texto, puede dejar una colección de mensajes para enviarse quizás marcados en un calendario para ser entregados en algún momento y… ¡Te daría lo mismo!

Cuando me tomo el colectivo para volver de donde trabajo, cuando ya es más tarde que la hora del té en Londres, el frío me lastima los pies. La gente no me mira.

Y naturalmente vuelvo a recordar todas esas cosas que me hicieron querer irme. El no importar en esta ciudad que se quedó perdida en los matices del clima patagónico.

Me acuerdo de cómo llevaban sus vidas los demás. De cómo va a salir la gente de sus colegios y de cómo ya no debería importarme eso porque salí del sistema hace más de veinte meses. De los horarios de los colectivos. De los teléfonos de mis amigos.

Hoy contaron conmigo. Me sentí bien de que me llamara mi mejor amigo para decirme que no podía con el estudio, supongo que volví a serle útil, al fin. Me escribió Mat, mi mejor amigo, para decirme algo que me dejó la sonrisa mejor que después de lavarme los dientes. Y estuvo bien.

Trabajé toda la tarde haciendo lo que más fácil me sale: trabajo de pseudo-programación muy mecanizado. Traducir líneas de código y pescar información para conseguir lo que busco. Estoy aprendiendo mucho. Y mientras tanto… Está bien.

Trato de aprender de mi mismo y buscar palabras en mis ratos libres para saber qué decirle a los demás. Pero a pesar de llamadas largas de larga distancia en las que constantemente dudo de mi mismo y temo decepcionar al otro sabiendo lo fácil que es… Sé que al final del día no tengo las palabras.

No tengo las palabras para ella que no se quiere y me hace sentir que mis palabras no valen nada, porque nunca le valieron cuando quise decirle que era linda. No tengo las palabras para ella que trata de hacerme ver que valgo más que mi peso en choco crispis. No tengo las palabras para ella que me necesita y yo no existo. No tengo las palabras para ella que apenas me conoce, pero por suerte tengo muchas otras guardadas en rincones escritos en UTF-8 para que encuentre. No tengo las palabras para decir que no sé qué hago. No las tengo para responder por qué estoy acá, o cual es mi plan.

No tengo las palabras para justificar por qué es así. Se me acaban las teorías, las hipótesis para poder explicar por qué fue así. Por qué pasó el tiempo y no hubo nadie ahí al lado para ver una película. Por qué nunca apareció nadie a esperarme cuando saliera de cualquier lado.

Por qué nunca me despertó esa llamada. O por qué sé cuando me van a llamar y por qué van a hacerlo. Y rezar porque se rompan las cosas que yo puedo arreglar, y sentirme con un propósito más interesante que el haberme convencido de escribir líneas y líneas sobre mi mismo, enredando todo lo que me pasa como si estuviera tratando de pescar con dos cañas al mismo tiempo.

Por qué me jacto después de mucho tiempo de no ser normal, y sin pudor alguno alardeo de ser diferente a todos. Y lo mantengo… Sólo me gustaría que lo que fuera que me haga no igual a los demás fuera del tipo de cosas que a los otros no normales les da cuidado, preocupación… Los hace especiales, en ese buen sentido, en oposición a mi sentido.

En mi cabeza empiezo a recordar y me siento nuevamente en el dos mil seis, dos mil siete y todas esas cosas que dije con los años de mi mismo… Son las mismas. Es por eso que en realidad son dos años y medio de estar en el mismo lugar. No cambié. No cambio. Las cosas… No cambian.

Que aparenten ser diferentes no implica nada más que… Eso.

Y puedo seguir jugando alrededor de todas las cosas que me pasan y ver si cambia algo, pero al final del día no va a ser así, y sólo voy a haber expuesto todas las razones por las que… No sé ni cómo sigue.

Me quedo sin batería, me voy a dormir.

.-