Archivo de la Categoría 'pienso yo vos no'

calor y cortes de luz en buenos aires

Desde anoche a las 8 pm que no tengo electricidad. Hoy es un día con calor (o sensación térmica) histórico.

No hay respuesta desde ningún lado y a pesar de vivir prácticamente en Palermo, en los diarios no hacen mención de esto.

Frávega de Corrientes y Salguero está cerrado por falta de electricidad. Mi cuarto es insoportable por falta de electricidad.

Ya pasaron 22 hs, ya se hicieron ocho reclamos. Hoy vi a una persona desmayada por el calor a la vuelta de mi casa y llamé al 911.

Estoy en un bar para poder trabajar un rato.

¿Existe un plan energético… en absoluto?

tira del gatillo

¿Qué excusa le ponés a alguien para decirle que te vuela la cabeza sin que tenga una pistola humeante en la mano y tu cerebro pintando la pared?

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trámites

viernes 14 de noviembre de 2008

Es interesante como varios de los trámites que me tocó realizar en está segunda mitad del año relacionados a la facultad fueron tanto más simples que los anteriores, al punto de no durar más de 10 minutos a pesar de contar con un viaje de 40. Una de las cosas que más asusta al ingresar a la Universidad de Buenos Aires es la naturaleza burocrática de la misma, el papeleo, si se quiere. Supongo que una vez que se está dentro, siendo académicamente exitoso o no (como yo), algunas cosas se simplifican, quizás como un retorcido premio consuelo. El hecho es que si ahora que estoy en filosofía notara que no es lo mío, puedo cambiarme a Ingeniería en Alfombras en menos de diez minutos.

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hostgator sí que es bueno

Me encanta poder entrar al panel de mi servicio de hosting y darme cuenta de lo que realmente es bueno.

Vale cada centavo de dólar que pagué por el mismo.

Prácticamente no tengo downtime., me dice todos los procesos que estoy corriendo, me da la opción de matar procesos PHP, las estadísticas son impecables y casi que me asombra el control que me da sobre el mismo.

Porque los cocodrilos sí que saben ofrecer hosting, no como algunos proveedores de hosting argentinos.

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canciones en línea

19 de enero de 2008

Las relaciones por internet son ilógicas. En particular me llama la atención como yo mismo dejo deliberadamente a la lógica de lado y no considero eso, quizás desesperando un abrazo digital, o sólo un abrazo de verdad.

También es cierto que no siempre puede contarse con lo que creemos contar en internet, como ejemplo un gran grupo de amigos. ¿Pero por qué alguien pasaría más tiempo en la computadora si lo que quiere está justamente afuera de ella? Ahí abrazamos a la falta de lógica, o mejor aún, a la lógica retorcida.

Se trata de encontrar un lugar propio en el mundo. Voy a adelantarme y afirmar que es una de las cosas más complicadas de a lo mejor los primeros 20 años de vida, pero no me equivoco sí digo que puede pasarse toda una vida sin encontrar ese lugar.
Al pensar en internet y las nuevas tecnologías y demás no puedo evitar hacer paralelos con situaciones similares pero ocurriendo hace poco más de 15 años, cuando los únicos que chateaban eran los astronautas.

¿Qué pasaba entonces si uno no encontraba su lugar? Me encantaría poder afirmar que lo pasaban mucho peor (o mejor), pero no creo que se trate de ninguna de las dos. Seguramente sólo fuera diferente, pero al ser más complicado anestesiar la sensación de no pertenencia quizás hasta fuera más productivo y promoviera el conocer más gente sin la intervención de ruiditos al entrar a la habitación o ridículos carteles en colores sobre sus cabezas citando canciones de moda o cuánto aman a Roberto, Luis o Esteban o a Marcela, Silvia, Lucía o Marla.
Creo que una manera de acercarse a entender algo de todo esto es pensar en necesidades emocionales y la manera de satisfacerlas, o de usar engañosos placebos en su lugar.

Ahora me pongo mi sombrero de fingir ser un experto en química y comento acerca de mi teoría probablemente plagiada y sin algún tipo de fundamento científico real sobre el efecto de los placebos emocionales.

OK bien, el sujeto de estudio voy a ser yo mismo, o fui yo mismo. Como sea, creo que es muy engañosa la situación de internet porque considero que puede afectarnos de la exacta misma manera que su situación homologa en la vida real.

Tomemos ejemplos para dejar las ambigüedades: ¿Qué tal pelearse con alguien por internet? Sin siquiera importar si conocemos personalmente a esa persona o no, puede afectarnos igual que una pelea en un bar (sin ojos morados) con uno de nuestros amigos físicos.

¿Qué tal un abrazo? Afortunadamente puedo decir que la situación en este asunto ya puede cambiar. Depende de cuánta carga emocional le pongamos a ese abrazo tipeado, o lo que sea con que lo carguemos. Y quizás hasta dependa de cuanto quisiéramos que fuera real.
Internet te presento a tu peor enemiga, Ilusión te presento a tu próximo mejor amigo. Pueden besarse.

Es la ilusión de que hay algo más, de que el otro es real o de que simplemente existe lo que nos atrae, y puede volverse viciosamente una cuestión especulativa.

Es esa ilusión la que nos rompe el corazón cuando Marta te dijo ’sos de las mejores personas que conocí!’ y vos pensáste que te lo decía porque secretamente soñaba con vos, pero 30 minutos más tarde se encontraba con el chico que le gusta de verdad.
O cuando te bajas del micro y la ilusión te está esperando con un ataque de risa.

(o un bate de béisbol)

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comiéndome de adentro hacia afuera

siempre tuve la duda de qué pasaría si de alguna manera pudiera ponerse mi vida en vidriera
de manera absoluta
todo lo que alguna vez haya hecho en mi vida.

y si una vez que estuviera todo eso expuesto yo quedaría siendo de los buenos
o de los malos.

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pero es tan ingenuo

supermercado disco, 7 30 pm

Creo que siempre tuve temor de volverme idiota. Quizás la única razón por la que no soy idiota es porque hago mucha fuerza para no serlo.

pensaba en eso cuando sentía que mi disartria no es tan voluntaria como creo y que realmente tengo un problema de habla o algo así. obviamente lo mío es una exageración criticable por cualquiera que sepa entender lo que quiero decir.

de hecho, recordaba que siempre me sentí menos inteligente que los demás y que la única razón por la que me pude destacar académicamente fue porque me esforcé al respecto, notando como quizás mis amigos cercanos no tenían tan buenas notas como yo pero eran mucho más rápidos mentalmente. la historia de la liebre y la tortuga quizás.

por eso la analogía de la fuerza… haciendola sobre mi mismo constantemente para no volverme un idiota, sabiendo que donde me deje soltar voy a ser el más inútil de todos. de ahí quizás mi dificultad para soltarme, ni siquiera la intoxicación alcohólica puede desinhibirme del todo, lo cual se vuelve terriblemente frustrante tratando de encajar teniendo 19 años. no puedo perder mi estado de conciencia a no ser que esté frente a un inodoro tratando de restablecer orden de adentro para afuera cuando ya no puede divertirse uno.

siempre el control absoluto, sobre todo. y principalmente sobre mi estado de conciencia. también debo reconocer que cuando hay señales de pérdida de ese control en ambientes no controlados, como afuera en algún lado o rodeado de gente, puedo ponerme muy incómodo, queriendo escapar hasta poder estar en un lugar seguro hasta la desintoxicación.

es un juego contradictorio y frustrante, el de mi mente.

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ahora es el tiempo

siempre me sentí mal después de comer oreos con nesquik
cuando tenía 12 años, cuando tenía quince y ahora que tengo diecinueve.
por supuesto que lo sigo haciendo.

siempre que tomo nesquik en el desayuno me siento mal por un par de horas
y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.

pero habiendo tantas oportunidades de aprender,
¿por qué debería aprender ahora pudiéndolo hacer más adelante?

escucho música electrónica, y ni siquiera mis más leales seguidores deben recordar cuánto me gustaba The Crystal Method en épocas de Grand Theft Auto: Vice City cuando escuchaba a Tweekend a todo volumen mientras recorría las calles en algún auto violentamente robado.

estoy aprendiendo a estar triste, y me encanta. más allá de la primer reacción que pueda provocar esa oración, es algo que me hace sentir bien. puedo estar bien y sentirme triste. trato de explicar en contraposición a estar deprimido. estoy aprendiendo a sentirme triste cuando me siento triste en vez de caer en pozos depresivos de los que tengo que salir en ambulancia. porque la depresión es el tipo que te susurra desde un callejón y cuando te acercaste te metieron en un baúl y nunca volviste a ver la luz del día hasta la mañana en que te levantás para saltar hacia el sol.

quizás no me sé explicar, pero siendo tan valiente como soy, a una de las cosas que más le temo es a mi depresión… y a mi mismo.

escuché muchas veces cuando me dijeron que es muy agradable estar conmigo cuando estoy bien. principalmente quienes más disfrutan de mi presencia son los miembros de mi familia cercana, mis hermanos y mis padres. sé que debo ser una de las personas que más puede hacer reír a mi mamá. de alguna manera me siento como un jerry seinfeld casero cuando empiezo a improvisar y mantener esas carcajadas dentro de mi casa. no sé si alguna vez pude emular eso fuera de ese conjunto de paredes.

pero no quiero indagar o profundizar en la razón por la cual no me siento divertido cuando otros humanos se acercan.

si sólo tuviera el corazón, cuando más me necesites, para poder inundar tu cerebro con suficiente violencia como para ahogar todas esas ideas que te comen como termitas. podés ser lo que quieras, no se trata de lo que te diga una profesional que a los siete años no recibió la bicicleta que quería. ojalá yo hubiera escuchado el lamento de Jack.

la atmósfera de mi habitación extraña el polvo que provoca estornudos cuando estoy moviendo los cimientos de mi vida. pero quizás no haya lugar bien adentro de la calabaza más profunda al costado del más enamoradizo corazón para que desafines conmigo mientras te canto una película, siendo el maestro del miedo y de los pantalones de espantapájaros. y ya que estoy muerto puedo sacarme la cabeza y ningún hombre o animal puede gritar como puedo yo.

si tan sólo pudieramos conocer en cual de todos los mundos que el telescopio hubble encuentra en silencio (porque en el espacio no hay sonidos) podrías vos enamorarte de mi o podría yo saber mentir. en cual de todos no te acabarías esa cerveza antes de admitir que estás ciega y que no estamos aquí. arruinados todos, quiero decir, arruinadas están todas esas posibilidades, arruinadas están esas cuevas donde nunca nos podrían encontrar. una cueva en la que podría cocinar para vos y no tendrías que decidir tu futuro con apenas un poco menos de cuarenta dividido dos años.

hasta podría tocar el cielo para tener un par de historias para contar. podría hacerte dormir sobre mi reino verde, con forma de cama manchado con sangre de peleas que tuve que pelear conmigo mismo en las que siempre salí lastimado y mi vida se negaba a salir de adentro mío. quizás la lastimadura no era lo suficientemente grande para que saliera tanto de mí.
mi mamá alguna vez debe haberme dicho que tenía un gran corazón, y si no fue ella espero que alguien me lo haya dicho en la cola de algún supermercado mientras intentaba comprar alcohol siendo menor de edad.

corriendo alrededor de lo que yo soy, como esas pistas de carreras en las que los caballos corren a los perros por falta de un mejor deporte que practicar.

parado en la cima del mundo me agarró vértigo, bajé a buscarte. no tuve éxito y me da miedo volver a subir porque estoy perdido en el espacio.

nunca te escuché gritar, y nunca te escuché cantar o cantarme o a veces me cuesta escuchar tu voz y por lo general nos cuesta escucharnos. hago de cuenta que te escuché en el teléfono y me volvés a preguntar. me avergüenzo y te pido que lo digas de nuevo. algunas veces quise quedarme dormido hablando con vos.

saco el dedo del botón de grabar en la casetera, quiero una canción que grite por atención, esta es la manera en que sucede. woah woah

por favor por favor por favor
dejemos de existir así. yo no me voy a ningún lado.
escribo al aire cuando sé que no vas a mirarme de esa manera
supongo que solamente porque sé que no lo sé.

¿no querés mirarme un rato?

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lo tatuaría (si no fuera tan largo)

viernes 24 de octubre, 5 am (gmt -2)

Cuando digo que nada nunca cambia es en
negación propia de la realidad, bien
sabiendo que nunca es así, siempre cambian
las cosas y tantas otras tienen la
facilidad de mantenerse iguales.

Me da miedo confiar, la incógnita está
en la razón de ese miedo.

Don’t panic debería decirme
más seguido. Confiar más en quien
me quiere.

En las vueltas de la vida y lo que
dicen mis amigos.

En no tomar a la vida con tanta
seriedad. O al menos no tanta seriedad de
esa.

Amar la vida y amar estar vivo. Hacer las
paces con mi respiración. Escuchar cómo la
depresión, es un estado de ánimo y no
un estilo de vida. Prestar más atención.

Llamar la atención de otras maneras, tener éxito.
Observar a mis amigos y qué es lo que hacen.

Recuerdos, jugar con los que me dan risa y
usarlos que para algo están.

Aferrarme a lo que puedo aferrarme.

el jueves nos quedamos hablando con ayrton hasta las 5 de la mañana acerca de años anteriores y recuerdos compartidos, de noches de green day, shaila, asphix, skate, de la playa, de nuestras preocupaciones, de cómo cuando recordamos esos momentos en los que nos preocupábamos por otras cosas lo que queda es cómo la pasábamos y no lo que nos preocupaba, acerca de la posibilidad de que en años miremos atrás y pensemos en cómo nos preocupábamos a esta edad pudiendo estar haciendo tantas cosas. me hizo dar cuenta de muchas cosas que de a poco se fueron sumando a sabidurías compartidas con otros miembros de mi familia, particularmente con mi papá con quién hablé varias horas ayer a la tarde, para en lo posible hacerme recapacitar sobre tantas cosas.

escuchamos ‘mañanas’ de shaila, que siempre tuvo más significado para él que para mí pero inevitablemente esa música me lleva a acordarme de mi mejor amigo y de viajes compartidos y toda una época marcada. desde lo azul y dentro de la nada recibí un correo que me hizo mezclar este mundo intracerebral que mantengo a base de sesiones de aspirar nafta y envenenarme con muestras gratis de pesimismo que coleccioné en los aeropuertos antes de abordar a una nueva depresión.

pero concentrarme en la respiración y en que esto no es algo impuesto. encontrar mis valores o al menos algún valor debajo de la pila de ropa sucia, y todo por haberme olvidado de cómo se usaba el lavarropas.

gracias por el agua fría que corre por la conciencia.

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ahogado en mi propio dióxido de carbono

Es el detonante de la pregunta:

Si no hay nadie en el bosque escuchando… ¿Hacen ruido los árboles cuando caen?

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