Archivo de la Categoría 'héroe con H'

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doscientos veintitrés… ¿viste cómo se dice ochenta en francés?

¿me estabas escuchando cuando te mencioné lo que me pasó el otro día? no fue nada relevante, pero cada tanto hago esas simulaciones para ver si me prestás atención. vamos, que se nos va el tren. las veredas descuidadas podrían hacernos creer que estamos caminando por hollywood post-apocalíptico. en aquella esquina nos dimos nuestro primer beso imaginario. voy a hacerle creer a todos que existís… jamás descubrirán que no estamos realmente aquí.
la manera en que se desacomodan las pequeñas piezas mecánicas que hacen este gran reloj que ningún relojero hizo. si vos no necesitás un relojero entonces yo tampoco. hey hey no te me vayas a romper en este momento, muñeca. creo que escuché gritar a un vecino, allá vienen y nada los detendrá. ¿acaso podrías por una vez sentirte satisfecha?

¿por qué quisiste traerme aquí? no tengo ganas de hacer las mismas preguntas absolutamente inexorables que inevitablemente vas a esquivar con lo más pulido de tu intelecto. ayudame a sacarme esta remera, siento que la ropa es lo único que me impide ser libre de hacerte libre.

nadie debería conocer lo que yo conocí aquel domingo en el que salió el sol. lo sé porque fui corriendo a la terraza para ver si podía entenderlo todo mejor, el oxígeno no alcanzaba en ese momento. canté algunas canciones que ya debés haber olvidado. hoy puedo cantarlas, pero esta vez lo haría bien.

volví a cortarme las muñecas. ojalá hubieras estado para ver tal patético espectáculo. pero no duró mucho, seiscientos veinte días de preparación. nadie lo va a notar, aunque mi pelo no pueda cubrirlo todo.

subí a mi escondite imaginario y encontré unos papeles que dejamos ahí. grabé el cd que alguna vez te prometí. sigue arriba de mi mesa. no vas a venir a buscarlo. la primavera entera que me acompaña cada mañana. todo por ti, daisy.

¿viste qué tan fácil te era dejar de existir? ni siquiera tuviste que pensarlo varias veces. a esta altura olvidarás pronto quién sostenía tu mano en el hospital más allá de las miradas hostiles de tus parientes. dudo que aun recuerdes mi cara.

hoy pude morir algunas veces más. en la cocina, si alguien me hubiera escuchado me hubiera creido. me quedé en el centro de mi habitación, mi silla naranja. todas esas preguntas sin respuesta. los teóricos de antigua desparramados.

la melatonina finalmente hace efecto. hasta mañana, corazón de manzana.

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agradecimientos

Cada vez que tengas una oportunidad de agradecer algo, aprovechá y agradecele a las mariposas de colores por sus colores, y a los atardeceres por ser la mejor idea entre el día y la noche, pero no pierdas oportunidades de agradecer en tontitos que no entienden nada de la vida o el amor.

soñé otra vez con vos
pero pronto yo también voy a enviar a ben
para que te mate.

serás mi jacob privada.

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creepy

mi nombre es gervasio nitrogliceschi y me interesan las plantas.
una vez comí maní, aun puedo recordarlo.


y si no fuera tan joven, estúpido e inquieto
quizás hasta podría ser capaz
de olvidar esto.

tan sólo de olvidar esto.

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cara de primer día de filosofía

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primer día de mi carrera como filósofo

De alguna manera puede que no sea del todo correcto el título que elegí. Después de todo no creo que pueda seleccionar con tanta precisión una fecha en particular para indicar cuando comenzó mi carrera como filósofo, si de hecho existe alguna carrera en absoluto, pero hoy es el primer día que cursaré como estudiante de la carrera en la Universidad de Buenos Aires. Después de dos años desde mi ingreso oficial a la institución, con un pequeño y un tanto patético paso por el CBC (o Ciclo Básico Común) de Física que apenas si llegó a durar un cuatrimestre. Con renovada motivación, durante el 2009 cursé satisfactoriamente el CBC de Filosofía aprobando la mayoría de materias con buenas calificaciones.

Mi día comenzará a las 3 de la tarde con el curso de francés. Para recibirme tendré que tener los tres niveles de al menos dos lenguas modernas. En mi caso creo que rendiré libre todo lo que pueda de inglés y estudiar francés. Luego tengo el primer teórico de mi carrera, Historia de la Filosofía Antigua, que aunque dura 4 horas (de 5 de la tarde a las 9), a partir de las 7 comienza el teórico de Lógica, por lo que tendré que dejar el aula a la mitad e irme a la otra clase. El asunto con los teóricos es que aunque no toman asistencia son clases únicas, no tienen varios horarios y proveen contenidos clave para cada materia. La ventaja es que en su mayoría son grabadas y pueden comprarse en formato escrito. Una vez que termine el teórico de lógico tendré que ir a la clase práctica de la misma materia, hasta las 11 pm.

Espero que mientras esté volviendo en el colectivo a mi casa al menos me empiece a sangrar la nariz como señal de parte de mi materia encefálica en desmedido crecimiento. Supongo que llegaré a casa y seré ocho horas más inteligente, o lo que sea.

No tengo idea de cómo haré para conseguir un trabajo que sea compatible con mis horarios, cómo haré para estudiar en el medio, en qué momento miraré Lost.

En la charla introductoria nos aconsejaron no hacer más de dos materias por cuatrimestre durante este primer año. A pesar de todo, revisando los horarios es fácil notar que sería casi imposible hacer otra cosa que no sea esa. La mayoría de los horarios se superponen, de hecho, los horarios para Filosofía Antigua y Lógica, las dos materias con las que se recomienda comenzar la carrera, tienen sus teóricos superpuestos.

Confío en que años a partir de este momento todo se vea menos complicado.

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Palabras simples que nunca supiste pronunciar

Siempre me fue difícil entender cómo podías no preocuparte por lo que había de la ventana para afuera. Los últimos meses habían estado repletos de cartas de parientes lejanos, tardes de etiquetar todo lo que aún nos quedaba en la casa y recordar cómo solíamos sentirnos cada verano cuando el sol se despedía por el día y nosotros mutábamos en lo que fuera que nos convertíamos.

Tomé tu mano y deteniéndote mientras ordenabas te miré a los ojos intentando no atravesarte con mi mirada. No parecías querer decir nada, ni siquiera protegida como estabas por ese silencio. Quizás haya pasado medio minuto y algún distante sonido nos sirvió de excusa para volver a lo que estábamos haciendo. No volvimos a cruzar la mirada hasta que ya no había luz natural.

Tendido en el sillón, sosteniendo un vaso que llegaba a hacerme doler los dedos cuando olvidaba soltarlo, miré cómo se encendía la ciudad o lo que quedaba de ella. El edificio que solía hacernos sombra cuando tomábamos sol en el jardín ahora dibujaba siluetas en el resto del barrio. Los helicópteros zumbaban como los insectos, mucho más alto de lo que alguna vez haya estado, convirtiendo el cielo sin estrellas en un frasco con bichitos de luz que tan gustosamente veía desde el fondo.
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hacia la bahía

limpiaba el vapor del espejo del baño mientras recordaba cómo era la última vez que estabas esperándome del otro lado de la puerta. recordaba cada una de las líneas que intercambiamos como si no supiéramos que era todo parte de la misma escena en la que las cicatrices eran anécdotas que ni siquiera hacía falta recordar. apenas si me sacudía cuando estabas cerca y trataba de controlar mis nervios. sabíamos que estaba todo bien y no encontraríamos motivos para asustarnos aunque lo intentáramos con todas nuestras fuerzas.

¿cómo hice para sobrevivir? nunca tuve mala memoria pero no puedo imaginar cómo hice para seguir adelante. solté las amarras y con un poco de esfuerzo puse en marcha el pequeño motor de la lancha que encontré en la bahía. sabía lo que dejaba atrás pero con todo el coraje que pude recuperar salpicado entre mis cosas me dediqué a mirar hacia ese horizonte de fantasía y no volví la mirada una sola vez. si alguien me quiso decir algo no lo pude escuchar por las canciones que se escuchaban dentro de mi cabeza. quizás haya sentido el sudor frío por la espalda mientras el paisaje que me acompañó durante decenas de atardeceres y miles de mañanas frescas se disolvía como una pintura bajo la lluvia. no tengo miedo.

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zombi

zombieland

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google y yo (bis)


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vagabundo

hoy
mi papá y yo movimos una piedra gigante
de la parte de abajo de mi jardín
a la parte de arriba
y después movimos una muy gigante
e hicimos una parrilla.

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