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El salón de bienvenida

Aquí continúa la segunda parte del relato que comencé en febrero.

- Despierta… Todo salió bien. – dije mientras ella todavía dormía.
- ¿No se prendió ninguna de las luces, verdad? – preguntó Ornella entre bostezos.
- Ninguna. Todo salió bien.

Un par de hombres con ajustados trajes blancos y máscaras que tapaban sus caras vinieron en nuestro auxilio. Desde que habíamos llegado el aire comenzaba a humedecerse más y más. Nos ayudaron a soltar nuestros cinturones y nos dieron la bienvenida. Después de todo lo que habíamos pagado por este viaje era lo mínimo que podíamos recibir. Sin embargo, ni ella ni yo hubiéramos hecho algún reclamo. Su cara recobraba su color a medida que salía de su ensueño. Gentilmente los hombres de blanco la ayudaron a incorporarse.

- Estaremos esperándolos afuera, pueden tomarse el tiempo que necesiten. – dijo uno de ellos mientras abandonaban la sala.

Sentados en los descansos nos miramos. Los dos parecíamos más jóvenes que antes de partir. Comenzaron a descubrirse las ventanas. La luz violácea ganaba terreno mientras la iluminación artificial cedía.

flooded gravel pit - by Daniel Sun

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Entre susurros esperaremos la próxima función

- ¡Abrigate!

Mi mamá me advirtió. El invierno puede ser tanto una molestia como una aventura cada vez que salimos de casa. En muy poco tiempo el paisaje había perdido la mayoría de sus colores y si me hubiera guiado por mis ojos tranquilamente podría ser todo parte de una película en escala de grises, los copos de nieve haciendo las veces del ruido en la imagen de las proyecciones cinematográficas. Envuelto en el silencio con el que empiezan todos los poemas invernales; el crujir de mis pasos me recuerda que aunque el horizonte se disuelva un poco más adelante ya no estoy en el mismo lugar desde el que partí.

Cada tanto interrumpe el sonido de una rama que ya no pudo soportar el azote del clima y cedió para llegar finalmente al suelo donde quizás se convertirá en la casita de una familia recién formada de liebres y algún día se convierta en lo que alimentará a un retoño de alguno de esos árboles imponentes que ahora me protegen de la nieve que cae con todas las intenciones de teñirme de blanco. La pregunta acerca del ruido que hace una rama cuando se rompe en el bosque y no hay nadie escuchando parece tan lejana cuando eres el personaje principal del ejemplo contrario.


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cañita voladora conmigo

Se podían seguir las pisadas sobre la arena hasta donde ya no llegaba la vista y la costa se dibujaba como el rastro de una serpiente entre la ciudad y el mar. No me sentía muy cansado pero tampoco quería seguir caminando. Tenía aquella intuición de que estaba preparándose un espectáculo detrás de escena. Busqué en tus ojos de eclipse el brillo del sol que se preparaba para zambullirse en el océano.

Siempre me gustó que pudieras olvidarte de mi por momentos. Y no me refiero a los momentos en que me siento ignorado -sé que tratás de que eso no me pase-, sino a los momentos en que puedo mirarte sumida en vos misma. Me cuesta tanto preguntarte acerca de tus pensamientos. Confío, con cierta inseguridad, en que más tarde los compartirás conmigo.

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foto: lrargerich / CC BY 2.0

más de cien preguntas

bajo la sugerencia de mi amigo boris y siguiendo los pasos de Charlie McDonnell, pretendo realizar como primer proyecto con mi recientemente adquirida Kodak Zi8 (que recibiré en un mes) un video con más de 100 preguntas en menos de 3 o 4 minutos… ¿me ayudarían?

en formspring.me/valenzine pueden preguntar lo que sea.

el video que sirvió de inspiración es el siguiente:
Imagen de previsualización de YouTube

las preguntas pueden ser anónimas o con firma, queda en ustedes.

¡muchas gracias!

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sólo quiero mantenerte aquí

Te miré toda la clase. Tenías calzas negras y un libro muy llamativo sobre tu pupitre. Cada tanto sacabas una fotocopia de tu carpeta y volvías a guardar todo en su lugar. Me preguntaba si te darías cuenta de que te miraba en cada oportunidad que tenía, creo que nunca llegaste a atraparme. Mantenías tu bolso con decorados de metal sobre tu regazo. En retrospectiva creo que puedo sentirme mal por haberme fijado en vos… ¿Quién soy yo para haberlo hecho?

Durante la segunda media hora me dediqué a proponerme preguntarte tu nombre cuando terminara la clase. Fue un pésimo error, mi cerebro comparable con una Ferrari ya estaba encargándose de mostrarme todas las razones por las que no debía hacerlo. Desafortunadamente, cuando se trata de desalentarme no hay nada tan efectivo como él. Pasó aún más tiempo y volví a proponérmelo, tratando de no pensar mucho para que no se avivara el oso que duerme en un rincón de mi cabeza y sale para asustarme cada vez que puede. Mientras trataba de pensar en lo que mencionaba la profesora y luchaba contra el sueño, me distraía siguiendo el recorrido de tu pelo sobre tu ropa. En tu mano izquierda tenías un solo anillo, pero en la mano derecha tenías varios más… ¡Qué lindas manos!

Quizás estés ahí para la próxima clase, y quizás yo ya haya leído los apuntes. Me pregunto cómo te estará yendo en la facultad. Supongo que lo que más lamento de todo esto es que la semana que viene yo ya no seré yo y supongo que lo mismo podría sucederte.

Ojalá encontrara la manera de refutarme más eficientemente. Ojalá algún día conozcas mi perfume.

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La imagen: [auro] / CC BY-NC-ND 2.0

simpatía de frambuesa

Estuve todo el día pensando en vos. Me levanté y apenas pude me puse a ordenarlo todo. Creo que me conocés lo suficiente como para saber que hay algunas cosas que necesito hacer para sentirme cómodo. Aproveché y limpié toda la habitación. Me da lástima haber arruinado dos cubrecamas con sangre.

Canté desde el fondo de lo que soy hasta que mi garganta me recordó que me estoy enfermando. Tomé un té y rompí una taza. Aunque sabía que no iba a poder realmente arreglarla, pegué todos los pedazos  y noté lo bien que me hacía ese pasatiempo. Quizás eso diga más de mi personalidad que las biografías que puedo esbozar sobre mesas de bares usando la humedad que dejan los vasos sobre la superficie como tinta.

Recorté notas de mi guitarra mientras trataba de dibujar el recuerdo que tengo de tu cara en el aire de mi habitación. Es extraño que haya dicho el recuerdo de tu cara, es decir… ¡A veces olvido que aún no te conozco!
Seguramente haya soltado un puñado de suspiros mientras trataba de pescar las palabras que se evaporaban hasta unirse a las marcas de humedad en el techo. Tu perfume a recuerdos inexistentes.

Pasé incontables horas frente al monitor y le di suficientes indicaciones a esta computadora como para poder sentirme útil.

¡Cómo quisiera desordenar tu pelo! Con todo el cuidado que pudiera tener me encargaría de arreglártelo como más quisieras. O quizás como yo más quisiera, hasta que tengas un espejo enfrente podrían pasar horas, años, meses o quizás unos minutos. Quisiera despertarme en el rinconcito de tu cuello donde alguna vez pensé en dejarte marcado mi nombre, pero en vez de usar una navaja te di un beso. A veces los besos pueden ser incluso más dolorosos que cualquier corte.

Me encanta hacer mi cama. Me encanta levantarme y dejar todo en su lugar. Poner música y demorar el comienzo del día. Mi pelo puede ser tan extraño apenas me levanto. Es tan refrescante bañarse cuando decidimos empezar el día. Hay días que nunca llegan a comenzar y hay días que no son días. ¿Te acordás cuando te dije que ese día sí había sido un día? Probablemente mis recuerdos se estén desdibujando por el lento paso de los trenes y colectivos. Quizás si un día nos acostamos y cerramos bien fuerte los ojos, nos tomamos las manos y tratamos de concentrarnos podamos sentir el subte pasando a unas cuadras de acá. Tratá de recordarme esto por favor.

Esperé hasta que el cielo se hubiera tragado el sol para preparar algo de comer. Mi hermano bajó y nos saludamos. Podría quedarme pensando en las gotas de agua cayendo por mi cuerpo durante mucho tiempo. De la misma manera, podría quedarme muchísimo más tiempo pensando en la manera en que el agua caía por tu cuerpo cuando te terminabas de bañar. ¿Cómo puedo terminar de recordar todo aquello que no sé si sucedió? Quizás una mejor pregunta podría suponer una manera de olvidarlo todo.

Me gustaría que existieras. Sé que digo todo el tiempo que no existo, o que voy a dejar de existir (todo el tiempo me meto en esos problemas de retórica, lo sé, pero nadie nunca me dice nada y me salgo con la mía), pero en tu caso es un poco peor. De verdad creo que no existís. ¡Ojalá vinieras a demostrarme lo contrario!

Soy una máquina y vos sos tan sensible.

Tengo tantas cosas nuevas para contarte. Hace meses que conseguí nuevos documentales sobre Egipto, recién ahora los estoy descargando. Cómo me gustaría saber tu teléfono para llamarte con ese entusiasmo marca registrada que puedo proyectar cuando quiero contar algo que aprendí. Podría contarte de la batalla de Megido o podría contarte secretos que nadie más sabe excepto yo.

¡Cómo me gustaría mostrarte cómo funciona el universo usando tus manos para mis ejemplos!

Me acuesto llorando casi todas las noches. Me hago tantas preguntas… Y muchas de ellas no tendrán respuesta hasta que aparezcas. Te estoy esperando. Espero nunca temas decirme todo lo que tengas para decirme. Seguramente la próxima vez habré aprendido nuevas canciones. Espero esta noche no llorar. Olvidé tomar mi pastilla para dormir. Quizás pueda acostarme al sonido de nuestras risas. Se escuchan a lo lejos. Reímos juntos.

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¿cara de maestro particular?


eso espero…

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doscientos veintitrés… ¿viste cómo se dice ochenta en francés?

¿me estabas escuchando cuando te mencioné lo que me pasó el otro día? no fue nada relevante, pero cada tanto hago esas simulaciones para ver si me prestás atención. vamos, que se nos va el tren. las veredas descuidadas podrían hacernos creer que estamos caminando por hollywood post-apocalíptico. en aquella esquina nos dimos nuestro primer beso imaginario. voy a hacerle creer a todos que existís… jamás descubrirán que no estamos realmente aquí.
la manera en que se desacomodan las pequeñas piezas mecánicas que hacen este gran reloj que ningún relojero hizo. si vos no necesitás un relojero entonces yo tampoco. hey hey no te me vayas a romper en este momento, muñeca. creo que escuché gritar a un vecino, allá vienen y nada los detendrá. ¿acaso podrías por una vez sentirte satisfecha?

¿por qué quisiste traerme aquí? no tengo ganas de hacer las mismas preguntas absolutamente inexorables que inevitablemente vas a esquivar con lo más pulido de tu intelecto. ayudame a sacarme esta remera, siento que la ropa es lo único que me impide ser libre de hacerte libre.

nadie debería conocer lo que yo conocí aquel domingo en el que salió el sol. lo sé porque fui corriendo a la terraza para ver si podía entenderlo todo mejor, el oxígeno no alcanzaba en ese momento. canté algunas canciones que ya debés haber olvidado. hoy puedo cantarlas, pero esta vez lo haría bien.

volví a cortarme las muñecas. ojalá hubieras estado para ver tal patético espectáculo. pero no duró mucho, seiscientos veinte días de preparación. nadie lo va a notar, aunque mi pelo no pueda cubrirlo todo.

subí a mi escondite imaginario y encontré unos papeles que dejamos ahí. grabé el cd que alguna vez te prometí. sigue arriba de mi mesa. no vas a venir a buscarlo. la primavera entera que me acompaña cada mañana. todo por ti, daisy.

¿viste qué tan fácil te era dejar de existir? ni siquiera tuviste que pensarlo varias veces. a esta altura olvidarás pronto quién sostenía tu mano en el hospital más allá de las miradas hostiles de tus parientes. dudo que aun recuerdes mi cara.

hoy pude morir algunas veces más. en la cocina, si alguien me hubiera escuchado me hubiera creido. me quedé en el centro de mi habitación, mi silla naranja. todas esas preguntas sin respuesta. los teóricos de antigua desparramados.

la melatonina finalmente hace efecto. hasta mañana, corazón de manzana.

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agradecimientos

Cada vez que tengas una oportunidad de agradecer algo, aprovechá y agradecele a las mariposas de colores por sus colores, y a los atardeceres por ser la mejor idea entre el día y la noche, pero no pierdas oportunidades de agradecer en tontitos que no entienden nada de la vida o el amor.

soñé otra vez con vos
pero pronto yo también voy a enviar a ben
para que te mate.

serás mi jacob privada.

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creepy

mi nombre es gervasio nitrogliceschi y me interesan las plantas.
una vez comí maní, aun puedo recordarlo.


y si no fuera tan joven, estúpido e inquieto
quizás hasta podría ser capaz
de olvidar esto.

tan sólo de olvidar esto.

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