
los golpes de la batería son como latidos, si lo ves de esa manera.
que no son goles porque te escuché decir
que más que un par de veces cada cuatro años
a vos tampoco te gusta el fútbol.
entre preguntas al cosmos
y un cosmos que esperamos que no responda
sin esquivar entre nosotros esas preguntas
que no dudamos en hacer
para respuestas que una vez pronunciadas suenan tan oxidadas
como si ya supiéramos respuestas que queríamos escuchar.
el encuentro de sensaciones
gritando como si lo sintiéramos
cuando lo sentimos.
un frío que conocíamos pero que resignificamos
con las manos en los bolsillos compartidos
como si no nos alcanzara con tener nuestros propios abrigos.
no se trata, esta vez, de corazones vacíos
en callejones oscuros y analogías con sobrado cinismo
que no vale la pena repetir.
es algo más bien alrededor de las líneas de lo coherente
de exactamente lo que necesitamos en un momento dado
y un tiempo dado, a pesar de que dios no juega a los dados.
principalmente porque dios no existe.
revisamos libros un poco pasados de moda,
pero no en nuestros recreos.
señores que un día soñaron, también,
y entre paredes de cristal decidieron llegar
al lugar que habían tratado de escribir
tantos niños entre garabatos,
decorando con sus dedos los ventanales
de aquellas cafeterías en aquellos días de frío
cuando las remeras se vuelven graciosas
y el frío no es más que un juego.
dejando un poco de lado todo lo que dicen mis dedos
cuando se quema la punta de mi índice sosteniendo una tostada
trataba de decirte, esta tarde entre definiciones que no se tomaron
la molestia de escribir
y alguno que otro poema en la forma de café con leche,
que no hay oculista que alguna vez me haya dicho realmente
lo que pasaba en mis ojos:
nunca pude verme tan bien como en los tuyos.
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…verte bailar
los días que empiezan con dolores de cabeza o el cansancio de un colchón que no es un colchón, una docena de charlas todas las noches que no pueden terminar sin tu voz, talvez no puedan terminar sin la mía. la ansiedad como reflejo del hecho de que me queda un largo camino por recorrer. pero lo que reconozco como progreso son los mensajes de texto intracerebrales que flotan cuando todo se hace insoportable y necesito demasiado eso que no tengo idea de qué es y si la tuviera probablemente no podría verlo.


