extra extra

escrito en mi computadora mientras viajaba a bariloche la última vez.

Me gusta la manera en que dejan de existir personas y situaciones a voluntad. El problema con eso es que a pesar de que tantas personas puedan dejar de existir para mi, muy rara vez ellas dejan de existir para ellas mismas. Ojalá fuera posible encontrar la raíz de su resentimiento, cuando yo soy el que hizo las cosas bien. No hay que ser todo un observador para concluir que los humanos no son remarcablemente lógicos y racionales en su día a día. Por eso a veces me siento tan poco humano si estoy siendo demasiado lógico con la manera en que intento acercarme a las situaciones que se me presentan en mi propio día a día. Dejan de existir para mí lo suficiente como para permitirme seguir adelante, recuperar viejas ideas y sueños que quizás tenía en cuarto grado cuando todavía nunca había cocinado fideos por mi cuenta. Lo suficiente como para que yo pueda perderle el miedo a mis sentimientos, volverme más imprudente y para que pueda encontrar en nuevas sonrisas lo que necesito para poder irme a dormir tranquilo. Pero ahí están, son los fantasmas de lo antiguo, los fantasmas de lo que no es porque nunca fue. Son las hienas que se generaron espontáneamente en el momento que no fueron lo que yo alguna vez quise. Son las ilusiones que se hicieron porque yo era lo que ellas querían. Fuimos una historia a punto de escribirse que naturalmente se prendió fuego antes de siquiera ser un árbol. No tiene sentido que yo pida que no me odien por no poder dar lo que nunca quise dar, no tiene sentido que me disculpe porque no sean lo que yo quiero, porque no pueda cumplir el papel que con tanta dedicación me escribieron en incontables noches, días y mañanas de tristeza y anhelaciones por una vida en la que yo de hecho existo. Gracias por hacerme canciones, gracias por convertirme en ellas, pero la última vez que me fijé yo sólo era un reflejo de todo lo que puedo ser, y sin duda alguna yo no era parte de tu cancionero. No existe la soledad como pretexto para no dejarme en paz, no hay palabras fuera de las que yo no voy a decir que puedan dejarlas tranquilas. La única solución es la que nos remonta a los tiempos de Roma; si ellas no pueden tenerme que nadie lo haga. Pero créanme que cuando encuentren mi cuerpo en el azul profundo de este lago no vas a sentirte mejor, y quizás hasta puedas sentirte un poco mal, si la terquedad de tu corazón lo permite, porque ya no va a haber a quién perseguir para intentar adjudicarle todo un campo de cosas que él no hizo. Lo que a mí me queda es seguir adelante con lo que yo quiero para mis días, escuchar la canción que yo quiera escuchar y acercarme a quien quiera tener cerca, haciendo todo lo posible por volar de un escopetazo la cabeza de estos zombis que se las arreglan para perseguirme por donde sea que se me ocurra pasar, colgándose de ascensores o corriendo por avenidas si eso hiciera falta para que nunca me olvidara de que de hecho si puedo cometer errores, ellas fueron y serán el eterno resultado de ello. Deseando que se olvidaran de una vez por todas de mi, y no con odio y tampoco con entendimiento — no necesito nada de eso — pero que descubran que sus vidas sin mi pueden ser casi tan disfrutables como lo es la mía sin ellas.
No me importa lo que hagas con tu vida, no me importa qué sea de tu vida, qué es lo que te mantiene despierta de noche ni qué fue lo que pensaste esta tarde cuando volvías a casa. Sólo me importa cuando te metés con mi vida y las personas que me importan.

No, gracias. Sí, de nada. Me acordé de que no te recordaba. Olvidé que no me importabas, te recuerdo que no soy un fantasma. Gracias por lo que no dijiste. Echale la culpa a tu miedo y agradecele de acá al infinito.

No son palabras lo que necesito, olvidé que había dejado mi debilidad. Olvidé que no me importan los demás.
Dejé palabras sobre su almohada, rocé la piel y dejé que no se perdiera ni un poquito de mí.

if i had one last thing to say to you
it would be hello and a nice fuck you

tuve cierta resistencia a publicarlo antes, pero ya no importa.

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