busqué “perfume” entre mis notas buscando otra cosa y encontré esta que se mantuvo no publicada por un buen tiempo.
es del 31 de enero del 2008, tiene casi dos años.
y aún hoy tuve que leerla dos veces para entenderla.
Siendo terriblemente cruel con los hombres de tecnología que con su extenso despliegue de artefactos se enorgullecen de poder capturar los momentos, afirmo que eso es una terriblemente exagerada afirmación. Quién pueda capturar un momento con mayor complejidad que con la que recordamos un sueño será sin duda una de las figuras de los, sin exagerar, últimos 5000 años.
Por eso es que esta infame tecnología (que no es una tecnología en realidad) se trata del mismo anticuado sistema que usamos para crear paranoias que pondrían celoso al director de cine mejor pago y harían sentir culpables a sus protagonistas sin que siquiera estén realmente involucrados en esa perfectamente tramada escena privada rodándose en tu cerebro.
Sí involuntariamente poseemos esa gran habilidad para crear escenarios y hacer actuar a las personas no sería muy sorprendente que algunos de esos momentos capturados – vulgarmente conocidos como recuerdos – se mezclen en el escritorio de nuestro guionista estrella, en su oficina en Mentewood.
¿La razón por la que la gente tiene diferentes versiones de las cosas va teniendo sentido, no es así?
Después de todo nuestro equipo de producción no tendría con qué trabajar si no se pasaran de oficina en oficina las fotografías, cintas, videos, mensajes, cartas, frascos con olores y perfumes de ex-novias y ex-nadas.
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