supermercado disco, 7 30 pm
Creo que siempre tuve temor de volverme idiota. Quizás la única razón por la que no soy idiota es porque hago mucha fuerza para no serlo.
pensaba en eso cuando sentía que mi disartria no es tan voluntaria como creo y que realmente tengo un problema de habla o algo así. obviamente lo mío es una exageración criticable por cualquiera que sepa entender lo que quiero decir.
de hecho, recordaba que siempre me sentí menos inteligente que los demás y que la única razón por la que me pude destacar académicamente fue porque me esforcé al respecto, notando como quizás mis amigos cercanos no tenían tan buenas notas como yo pero eran mucho más rápidos mentalmente. la historia de la liebre y la tortuga quizás.
por eso la analogía de la fuerza… haciendola sobre mi mismo constantemente para no volverme un idiota, sabiendo que donde me deje soltar voy a ser el más inútil de todos. de ahí quizás mi dificultad para soltarme, ni siquiera la intoxicación alcohólica puede desinhibirme del todo, lo cual se vuelve terriblemente frustrante tratando de encajar teniendo 19 años. no puedo perder mi estado de conciencia a no ser que esté frente a un inodoro tratando de restablecer orden de adentro para afuera cuando ya no puede divertirse uno.
siempre el control absoluto, sobre todo. y principalmente sobre mi estado de conciencia. también debo reconocer que cuando hay señales de pérdida de ese control en ambientes no controlados, como afuera en algún lado o rodeado de gente, puedo ponerme muy incómodo, queriendo escapar hasta poder estar en un lugar seguro hasta la desintoxicación.
es un juego contradictorio y frustrante, el de mi mente.
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