Quizás el mayor problema con mi memoria en cuanto a sentirme perseguido por fechas, personas, recuerdos y momentos, es que sin poder notarlo asumo que cualquier 1 de diciembre es aquel 1 de diciembre.
Lo mismo con los 27 de septiembre, los 23 de cada mes, los 25 de diciembre, los 1 y 2 de enero, los 23 de mayo y casi todo el resto del calendario.
No basta con culpar a mi memoria de volverse abrumadoramente efectiva, se trata de tomar una posición activa al respecto, y con eso no me refiero a tomar cada fecha y cambiarla por otra, sino asimilar el hecho de que cada fecha tiene su año, y con él su singularidad.
Este 1 de diciembre no es el del año que viene, y no voy a volver a mencionar todas las fechas que indiqué antes, con una alcanza.
Ruego poder desperdigar esta resolución por todo mi cuerpo cuanto antes.
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5 de octubre.
Es algo especial…