ya no lo controlo, como nunca lo controlé
pero no me controlo a mí mismo de esa manera
y ese es un aspecto curioso de mi personalidad.
es demasiado a esta altura
y yo no tengo demasiada altura
pongo todo en términos de ganar y perder
pero tengo poco control sobre mi propio idioma
por una palabra puedo confundir mil ideas
por un sólo hecho puedo confundir lo que creo que es el resto de mi vida
y seguro que todo adulto puede explicarles a ustedes como yo no tengo idea de lo que la vida es.
porque todo me supera, y eso es completamente superable,
y aunque creía no poder lograr las cosas que ya se estaba esperando que yo pudiera lograr
porque estaba finalmente empezando a darme por vencido antes de empezar
y para ahorrarme mi millón de “no-pasó-nada” no iba a intentarlo más
pero afortunadamente pude traicionar a mis palabras
y no sucumbí ante ellas.
por eso asumí incorrectamente el hecho de no poderme conectar
porque si no era ella e iba a ser la siguiente y eso iba a significar una carga aún mayor para mi ego hecho de hielo,
en verano.
porque ya llegaba a avergonzarme de lo que pienso, siento, intuyo, hago
lo que sea
ya no se trata del sarcasmo de mencionar que soy un “monstruo invisible”
ya no siento eso
se volvía peor aún: era completamente visible, y nada hacía a la diferencia.
bueno, yo hago a la diferencia.
lo que hago siempre es más importante que yo.
no, esperen. ¡yo soy lo que hago!
¿dónde te ves Proyecto Burbuja si no fuera por mí?
mi sitios, lo que escribo, lo que dibujo.
no sentía ni una pizca de arte, pero mis obras me superaban.
claro que ellas no se jactaban de eso si no era por mis dedos.
y debe ser que siento todo eso por no poder entender lo que falta tiempo para que entienda
quiero estudiar pero quería meterme lavandina por una oreja para lavarme todo eso.
quería un estado vegetativo en pastillas.
jugaba al soñar con no estar soñando.
y otra vez al diluírme en mis líneas no sabía qué es lo que quiero.
me esperan más colectivos que van a otros destinos y clases con profesores que no conozco.
dicen que la solución es que me quiera aunque sea un poco a mí mismo.
¡y están en lo cierto!
y yo digo que no hay solución, porque eso es entrar en discusiones filosóficas reservadas para fines de semana especiales.
pero la solución es que yo empiece a verme a mi mismo.
no importaba mucho más si yo no podía dejar de verme como un monstruo invisible
y se me hacía tan difícil que quería ponerle la etiqueta de imposible.
pero las publicidades absurdas dicen que nada es imposible.
impossible is nothing
imposival en zine
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